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Tratado De Homeopatia Maximizar

Tratado De Homeopatia

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La homeopatía es una práctica médica única en su género. Concebida, hace más de dos siglos, por Samuel Hahnemann implica una trayectoria terapéutica original que se basa en un enfoque empírico y conceptual de la enfermedad, de su integración en la personalidad del enfermo y de su...

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La homeopatía es una práctica médica única en su género. Concebida, hace más de dos siglos, por Samuel Hahnemann implica una trayectoria terapéutica original que se basa en un enfoque empírico y conceptual de la enfermedad, de su integración en la personalidad del enfermo y de su tratamiento.
Este libro, producto de la reflexión profunda de un comité de lectura que reúne a médicos homeópatas, investiga-dores y universitarios especializados, constituye un tratado enciclopédico capaz de aportar tanto a los médicos, homeópatas o no, como a los farmacéuticos una información fiable, crítica y actualizada.
Los 23 capítulos que componen esta obra tratan los aspectos más importantes de la homeopatía, al mismo tiempo que plasman diversos puntos de vista hasta llegar a establecer un auténtico debate fruto del importante papel de esta disciplina en el desarrollo de la medicina de nuestros días. Algunos de los temas desarrollados son: Los principios fundadores de la homeopatía actual, La investigación en homeopatía, El medicamento de uso homeopático, El marco reglamentario, El acta médica homeopática, La homeopatía y el niño, La homeopatía y la mujer, Sistémica homeopática en oftalmología, en patologías cardíacas y vasculares, en enfermedades infecciosas, en afecciones de la boca y de los dientes, en patología digestiva, en psiquiatría, en afecciones del sistema nervioso, etc.
LISTA DE AUTORES

  • ABECASSIS Jacky, Doctor en farmacia, Presidente del Sindicato nacional de farmacia homeopática. Laboratorios Borrón, Sainte-Foy-lés-Lyon.
  • BARBANCEY Jacqueline, antigua Presidenta del Grupo homeopático de estudios fisiopatológicos (GHEPP), Le Pizou.
  • BASTIDE Madeleine, Profesora de inmunología y responsable del diploma de homeopatía en la Universidad de Montpellier I, Facultad de Farmacia, Montpelier. Antigua Presiden-ta del Grupo Internacional de Investigación sobre lo Infinitesimal (GIRI).
  • BAUR Jacques, Doctor en medicina, miembro del consejo de administración de la Fundación Pierre Schmidt, diplomado en Estudios orientales, Lyon.
  • BELON Philippe, Doctor en medicina, dermatólogo, doctor en ciencias, Presidente del Instituto francés de investigaciones en homeopatía (IFRH). Instituto Boiron, Sainte-Foy-lés-Lyon.
  • BELOT Jean-Paul, Doctor en medicina, antiguo interno de hospital encargado de los cursos de homeopatía en la Facultad de Besancon.
  • BENKEMOUN Pierre, Doctor en medicina, diplomado en medicina agrícola, Vicepresidente de la Sociedad médica de bioterapia (SMB), Copresidente de la Escuela de París de la SMB (sección Homeopatía).
  • BERTHIER Daniel, Doctor en medicina, homeópata, Lyon.
  • BESSON Nadine, Psiquiatra homeópata, diploma nacional de E.E.G., antigua interna del Hospital Psiquiátrico de Montpelier, miembro del GHEPP, Vichy.
  • BESSONART Jeanette, Comadrona, diplomada de la facultad de medicina de Bobigny (homeopatía), Experta jurídica próxima al tribunal de apelación de París.
  • BLAQUIERE Raoul, Doctor en medicina, homeópata, Carbon-Blanc.
  • BURAUD Francois, Doctor en medicina, Presidente del Sindicato nacional de médicos homeópatas franceses (SNMHF).
  • CHEMOUNY Bernard, Vicepresidente de la Escuela de homeopatía dei Hospital Saint Jacques (París). Secretario general de la Asociación francesa para la investigación en homeopatía.
  • CONAN MERIADEC Michel, Presidente de honor de la Sociedad francesa de homeopatía, Presidente de la Escuela homeopática del Hospital Saint-Jacques (París).
  • COQUEREL Gerard, Pediatra, homeópata, antiguo jefe de clínica asistente del CHU´ de Caen (pediatría, neonatología), Le Mans.
  • CORNILLOT Pierre, Profesor de universidad, biólogo de los Hospitales de París (bioquímica), CHU de Bobigny (Universidad París Norte)
  • COULAMY André, Doctor en medicina, homeópata, Presidente de la Sociedad Francesa de Homeopatía, delegado pa-ra Francia en la Organización Médico Homeopática Internacional, París.
  • DAVID-ETEVE Chantal, Farmacéutica especializada en analítica, Directora de control de calidad. Laboratorios Boiron, Sainte-Foy-lés-Lyon.
  • DELTOMBE-KOPP Micheline, Presidenta de la Asociación de pediatras homeópatas de lengua francesa, pediatra asesor del hospital Sain-Jacques (París), profesora adjunta del CHF, Director de estudios de homeopatía en la facultad de medicina de Bobigny (Universidad París Norte).
  • DEMARQUE Denis, Doctor en medicina, antiguo interno de los Hospitales de Burdeos, responsable médico del Centro de estudios y de documentación homeopática (CEDH), Presidente de honor de la Asociación francesa para la investigación en homeopatía.
  • DUFLO-BOUJARD Odette, Médico oftalmólogo, antiguo ex-terno de los Hospitales de París, antigua consultora adjunta de los Hospitales psiquiátricos del Sena, antigua adjunta del hospital Léopold-Bellan, profesora en el Centro homeopático de Francia.
  • GARCIA Christian, Doctor en cirugía dental, miembro asocia-do de la Academia nacional de cirugía dental, Presidente de la Asociación odontoestomatológica de Homeopatía, Secretario general del Sindicato nacional de cirujanos dentistas homeópatas, Massy.
  • GUERMONPREZ Michel, Profesor del Centro de estudios homeopáticos de Francia, profesor adjunto en la facultad de medicina de Lille (IEP), Lille.
  • HAFFEN Marc, Doctor en medicina, homeópata, acupuntor, Adjunto en el Hospital Saint-Jacques (París).
  • HARARI Albert, Doctor en medicina, homeópata, CES´ de dermatología y venerología, Libourne.
  • HOLTZSHERER Aimé, Doctor en medicina, homeópata, profesor adjunto en la Universidad Burdeos II, profesor en el CEDH.
  • JAGERSCHMIDT Guy, Pediatra, Secretario general de la asociación de pediatras homeópatas de lengua francesa, ex-adjunto del servicio de pediatría del Hospital Saint Michel (Pa-
  • rís), profesor adjunto del Centro de estudios homeopáticos de Francia.
  • LAFORGUE Denis, Cardiólogo, antiguo adjunto del hospital Ambroise Paré, Presidente del Instituto nacional homeopático francés (INHF), París, Director de estudios de horneo-patía en la facultad de medicina de Bobigny (Universidad París Norte).
  • LAGACHE Agnés, Profesor adjunto de filosofía, doctor en le-tras, Premio de Roma en literatura.
  • LÜTZER Louis-Joseph, antiguo. Director de estudios de homeopatía en la facultad de medicina de Bobigny (Universidad París Norte), fallecido el 16 de enero de 1994.
  • MAJER-JULIAN Evelyne, Ginecóloga, antigua externa de los Hospitales de París, homeópata y acupuntora.
  • MARCHAT Philippe, Doctor en medicina, homeópata, Arros-Nay.
  • OLIVIER Jacques, especialista en medicina interna, Lyon. PAYRAU Bernard, Cardiólogo, antiguo interno de los Hospi-
  • tales de la región de París, responsable de la escuela de París
  • de CEDH.
  • PIESSE Xavier, Médico homeópata, les Sables d´Olonne.
  • POITEVIN Bernard, Doctor en medicina, doctor en ciencias, Presidente de la Asociación francesa para la investigación en homeopatía, Director de investigación de Boiron-LH F.
  • PONCET, Jacques Edouard, médico homeópata, diploma-do en pediatría y puericultura, antiguo interno de los Hospitales de Lyon, consultor adjunto de los Hospicios civiles de Lyon.
  • QUEMOUN Albert Claude, Farmacéutico responsable del laboratorio LSH y Rocal, profesor adjunto de homeopatía en la facultad de Bodigny (Universidad París Norte), Presiden-te del Instituto homeopático científico (París y Québec).
  • RABANES Olivier, Doctor en medicina, homeópata, DRA.´ en Historia de las ideas (París XII), profesor en la Escuela fran-cesa de homeopatía (Hospital Saint-Jacques), París.
  • RODWICH Jean-Michel, Otorinolaringólogo, adjunto en el Centro hospitalario de Saint Denis, Presidente de la sociedad francesa de médicos homeópatas especialistas, profesor de homeopatía en la facultad de medicina de Bobigny (Universidad París Norte).
  • SAINT-JEAN Yves, Doctor en medicina, profesor adjunto de homeopatía en la Universidad de Burdeos II, profesor en el Centro de estudios y de documentación homeopática (CEDH),Jarnac.
  • SAREMBAUD Alain, Doctor en medicina, homeópata, profe-sor adjunto de homeopatía en la facultad de medicina de Bobigny (Universidad París Norte), Esvres-sur-Indre.
  • TETAU Max, Doctor en medicina, farmacéutico, Presidente de la Sociedad médica de bioterapia, Presidente de la Federación nacional de sociedades de medicina homeopática, Presidente de Homeopatía Universalis, París.
  • ZIEGEL Geneviéve, Psiquiatra homeópata, antigua interna de los Hospitales psiquiátricos de Montpellier, Presidenta del Grupo homeopático de estudios psicopatológicos (GHEPP), profesora adjunta.
  • ZISSU Roland, Médico y profesor homeópata, antiguo presi,-dente de la Escuela francesa de homeopatía (EFH).

 

Comité de lectura:

  • Pierre Benkemoun
  • Pierre Cornillot
  • Micheline Deltombre-Kopp
  • Louis-Joseph Lützler
  • Bernard Poitevin,
  • Alain Sarembaud
  • Michel Solon

INTRODUCCIÓN
Pierre Cornillot

La homeopatía es una práctica médica única en su género. Concebida, hace dos siglos, por Samuel Hahnemann, implica una trayectoria terapéutica original que se basa en un enfoque a la vez empírico y conceptual de la enfermedad, de su integración en la personalización del enfermo y de su trata-miento. En ningún caso podemos resumirla a la simple prescripción de algunos gránulos recetados por un médico aqueja-do de originalidad, ni al consejo avispado de un farmacéutico convencido del interés que supone disponer en su almacén de una serie de medicamentos totalmente inofensivos.
De la misma manera, concebir un tratado de homeopatía a finales del siglo xx no podía limitarse a la exploración y a la prescripción más exhaustiva posible de los conocimientos y prácticas en curso. Era necesario aportar la dimensión de un auténtico de-bate a fin de contribuir eficazmente a una clarificación de las ideas en un controvertido campo de la medicina. Quisiéramos, a modo de introducción´ de esta empresa colectiva, subrayar, en primer lugar, la aportación de las ideas y la obra de Samuel Hahnemann a la reflexión sobre la ciencia médica.


SAMMUEL HAHNEMANN, EL HOMBRE DE UNA ÉPOCA
Es difícil abordar el significado completo de la homeopatía si no situamos a su fundador en el ambiente de su época, una época especialmente agitada tanto en Alemania como en Francia y tanto en medicina como en ciencias o en filosofía, política, arte, música o literatura. Samuel Hahnemann se incluye en esta esfera de renovación: es una persona al corriente de las nuevas ciencias que, durante sus estudios, traduce diversos textos de química, física y fisiología y que cuando abandona momentáneamente el ejercicio de la medicina en el año 1790 lo hace por insatis-
facción. Para él, significa una rebelión contra los medios terapéuticos de su tiempo y contra el discurso que los justificaba.
«Sangrías, remedios para la fiebre, baños tibios, bebidas amenazadoras, dietas debilitadoras, limpiezas de sangre y los eternos aperitivos y lavativas forman el círculo en el cual el médico alemán se repite continuamente» (Hahnemann, 1790, in Dantas, 1994)
«[...] mi sentido del deber no me permitía ocuparme del estado patológico desconocido de mis hermanos que sufren recetándoles medicamentos desconocidos [...]. La idea de transformarme de esa forma en asesino o en malhechor, tratándose de la vida de mis compañeros, era terrible para mí, tan espantoso e inquietante que abandoné toda mi práctica de la medicina durante mis primeros años de matrimonio...» (Hahnemann, 1808, in Dantas, 1994)
«Es mejor no tener ningún médico ni ningún medicamento que dejarse tratar con los métodos de la antigua escuela» (Hahnemann, in Baur, 1993)
No obstante, también se detuvo para reflexionar, para informarse y conocer. Siempre conservando una producción científica personal, especialmente en química, traduce diversas obras que reflejan el orden de sus preocupaciones: Las Investigaciones sobre la tisis pulmonar de M. Ryan, Advertencias a las mujeres de J. Grigg, La Materia médica de Cullen, El Tratado de química médica y farmacéutica de D. Monro, Las Observaciones sobre el azúcar de E. Ringby, El Ensayo sobre el aire puro y sobre los diferentes tipos de aire de De La Métherie, etc. El "retiro" que se impuso a sí mismo durante varios años, antes que continuar empleando métodos en los cuales no creía en absoluto, le condujo a una profunda reflexión sobre las propias bases del saber médico de su época y de sus prácticas terapéuticas. Con ello, se unía a otros muchos pensadores a los que las corrientes de finales del siglo xviti habían dejado insatisfechos. En este contexto, nació
en el espíritu de Samuel Hahnemann su búsqueda hacia algo diferente, todavía rodeada de una aureola de confianza depositada en el poder divino y su capacidad para poner fin a las empresas humanas.
«No, existe un Dios personificación de la bondad, de la propia sabiduría, y debe haber también un medio creado por Él para curar las enfermedades con certeza [...] ¿Por qué no ha sido encontrado todavía ese medio después de veinte siglos de existencia de esos hombres que se llaman a sí mismos médicos? Es porque estaba demasiado cerca de nosotros y por-que era fácil acceder a él; porque no eran necesarios para alcanzarlo, ni brillantes sofismos ni seductoras hipótesis. ¡Bien! [...] buscaré el lugar donde se encuentre muy cerca de mí, un medio en el que nadie ha pensado jamás porque era demasiado simple. [...]. Debes, pensaba, observar la forma en que los medicamentos actúan en el cuerpo del hombre cuando éste se encuentra en la plenitud de la salud. Los cambios que determinen no tienen lugar en vano sino que deben, necesariamente, significar algo; puesto que sin ello, ¿por qué se producen?... » (Hahnemann, Carta sobre la urgencia de una reforma en medicina, 1805, traducida en Estudios de medicina homeopática, t.I. París, 1855, citada por L. Simon, Nota histórica y médica sobre la vida y los trabajos de Samuel Hahnemann, 4a ed. fr. de El Organon del arte de curar, Exposición de la doctrina médica homeopática, publicado en París por J.B. Bailliére en 1856 a partir de la 5a ed. original) (Hahnemann, 1834, trad. fr. 1856).
La búsqueda de otra forma de curar las enfermedades y de forma más amplia de conceder otro significado a la enfermedad y a su tratamiento se incluye perfectamente, ya lo hemos mencionado, en el movimiento sorprendentemente poderoso que elabora el pensamiento europeo a finales del siglo XVIII de ruptura epistemológica con los fundamentos teístas que regulaban de facto el saber humano e incluso el orden del pensamiento y la sociedad. Curiosamente, la medicina marca el paso si comparamos sus progresos con los de la filosofía o las ciencias. Mientras que la química y la física propiciarán el avance decisivo de la industria y la electricidad, la fotografía y la máquina de vapor revolucionarán la sociedad, la biología apenas ha dado sus prime-ros pasos y la medicina permanece siempre envuelta en sus conflictos, sus confusas teorías, sus rentas de situación y sus querellas de prestancia. Algunos nombres empezaban a definir etapas, combates e incluso errores, siempre a la búsqueda de nuevos conocimientos: Réaumur, Spallanzani, Pinel, Lavoisier, Bichat, Broussais, Dupuytren, Laennec, Magendie que establecería las bases de la fisiología moderna...
En nuestra opinión, el carácter profundamente innovador de la trayectoria de Samuel Hahnemann en la época en que vivió e incluso hoy día, reside en la combinación de algunas ideas-base:
— un medicamento no actúa directamente sobre el agente mórbido sino sobre los desarreglos que este último ha intro-
ducido en la armonía vital del organismo expresada como buena salud «cuando la fuerza vital instintiva, automática e incapaz de razonar ha sido llevada por la enfermedad a producir reacciones anormales...» (Hahnemann, 1834, trad. fr. 1856, Introducción);
-    en la puesta en práctica del tratamiento por los semejantes (similia siinilibus curantur) y en virtud del principio de similitud, el médico debe buscar la dosis más baja de medicamento capaz de provocar una reacción salvadora del organismo, «mediante una fuerza mórbida apta para producir síntomas parecidos y un poco más fuertes...» (Hahnemann, 1834, trad. fr. 1856);
-    el ensayo sobre uno mismo de los medicamentos permite al médico conocer, a través de la experiencia personal, los desórdenes generados por cado uno de ellos a dosis elevadas, actitud de un elevado valor ético y que confiere al profesional un conocimiento real del producto prescrito.
Estas ideas-base son expresadas actualmente mediante los tres principios de la homeopatía actual: similitud, infinitesimalidad y globalidad y la experiencia individual de las patogénesis.
Curiosamente, el principio de vitalidad o de fuerza vital pa-rece haber sido ligeramente eliminado de la memoria colectiva en beneficio de la globalidad a pesar de que representaba y representa todavía una espina punzante para los organicistas, mecanicistas y materialistas y es, sin duda, el alma del pensamiento hahnemaniano. (Recordaremos esta dimensión del debate científico en la segunda parte del tratado dedicada a la investigación: P. Cornillot, «Les paradoxes de l´homéopathie» [«Las paradojas de la homeopatía»], capítulo VI, 1). En particular el principio de globalidad sólo encuentra su verdadera dimensión, tal y corno lo ex-plica muy claramente M. Guermonprez en su artículo « Globalité» («Globalidad») (capítulo I1,3), al tomar en cuenta este concepto esencial del cual se derivará, por encadenamiento lógico, la idea de la reactividad propia de un individuo como expresión de esta energía interna la cual abrirá un vasto campo de reflexión y de observación alrededor del concepto de "terreno" y en la cual se incluirán los múltiples intentos de valorización y de jerarquización de los síntomas, de racionalización de las afecciones crónicas, de sistematización y de tipología de los individuos que a su vez marcan la trayectoria de la homeopatía hasta nuestros días.
Debido a que el discurso de Samuel Hahnemann se opone totalmente a las ideas recibidas, la homeopatía se ha desarrolla-do sin concesiones a los grandes discursos triunfalistas de una medicina académica incapaz de emitir sobre ella misma las críticas y censuras tan habituales contra sus oponentes. El talento polémico del fundador de la homeopatía le hizo ganar amigos, la virulencia y la perfidia de los ataques de sus adversarios estaban a menudo alimentadas por una pluma muy poco amable:
«Mi visión se eleva muy por encima de esta rutina mecánica que se burla de la vida tan preciada de los hombres, toman-do como guía una colección de recetas cuyo número, que
crece diariamente, prueba hasta qué punto está desgraciada-mente extendido el uso que se hace de ellas. Por mi parte de-jo este escándalo a la opinión del pueblo médico, yo me ocupo únicamente de la medicina reinante, que imagina que su ancianidad le concede realmente el carácter de ciencia.
«Esta vieja medicina se vanagloria de ser la única que merece el título de racional porque es la única, dicen, que se ocupa de buscar y separar las causas de la enfermedad, la única también que sigue las indicaciones de la naturaleza en el trata-miento de las enfermedades.
«¡Tolle causam! se dice así misma sin cesar; sin embargo, sólo se limita a ese vano clamor. Creen que pueden encontrar la causa de la enfermedad, pero en realidad no la encuentran en absoluto...» (Hahnemann, 1834, trad. fr. 1856).
El indiscutible éxito de los recursos de la homeopatía duran-te las epidemias de cólera que batieron Europa en el siglo xix obtuvo, ciertamente, expresiones de agradecimiento popular. No obstante, la distancia establecida por Samuel Hahnenamnn respecto a la alopatía, su posición confirmada a favor de una concepción vitalista de la enfermedad y de la salud y, por lo tanto, de la forma, de actuar de los medicamentos son otras tantas razones que explican por qué la homeopatía es y sigue siendo actualmente blanco de efectivas polémicas académicas y profesionales.

LOS TÉRMINOS DE UN DEBATE ESENCIAL DE LA MAYOR ACTUALIDAD
Las concepciones del fundador de la homeopatía sobre la función de la "energía vital" han sido tomadas muchas veces como muestra para dejar entrever que podrían significar una cierta tendencia o connivencia con el animismo y el espiritismo de la época, representados entre otros por Swedenborg y sus seguidores, con la medicina hermética de Paracelso o con otros médicos esotéricos. Tachándola de obscurantismo, incluso algunos de nuestros contemporáneos no han dudado, durante estos últimos años, en denunciar las sospechosas relaciones de la homeopatía y condenarla bajo el pretexto de que un alto dignatario nazi inauguró, en su momento, un congreso de homeópatas alemanes (algo así como si los Juegos Olímpicos o la práctica del deporte se hubieran convertido en sospechosos tras los JJOO de Berlín en 1936).
Si la observación se lleva a cabo desde la distancia, las cosas no son tan simples y merecen que nos detengamos un poco en su análisis. Especialmente, el empeño mostrado por algunos en ridiculizar la homeopatía y en desconsiderar a todos aquellos que se unen para validar o verificar determinados principios (cf la polémica alrededor de la memoria del agua, y los intentos, mantenidos especialmente por la revista británica Nature, de provocar a J. Benveniste sobre la realidad de los efectos biológicos de las altas diluciones de anticuerpos anti-IgE) expresa sobretodo la gran irritación de los defensores de una cierta medicina basada en el concepto bio-órgano-mecanicista, actualmente bien establecida, contra todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas, oscilando entre un terrorrismo intelectual y profesional insidioso y destructor y un pseudo-eclecticismo infantil cuyo último libro de nuestro colega J.-J. Aulas representa un estandarte del género (Aulas, 1993).
De hecho, este empeño y esta irritación duran desde hace ciento cincuenta años y la obcecación ciega es tal que pueden encontrarse de la pluma de brillantes cerebros de nuestros días argumentos que han sido rebatidos desde hace un siglo y medio.
Intelectualmente, sólo podemos alegramos de la existencia de esta polémica que no hace más que demostrar la vitalidad y la agudeza de las ideas; no obstante, los progresos de nuestros conocimientos en medicina, en biología y en psicología al igual que en física y en química han sido demasiado importantes a lo largo de estos dos últimos siglos como para no reclamar una mayor agudeza en contacto con los saberes modernos antes de in-tentar vapulear a los demás. Comprender y formular en términos aceptables hoy en día las concepciones que sostienen la trayectoria terapéutica homeopática o declararlas inoperantes obligan a tener en cuenta los conocimientos y los resultados obtenidos por disciplinas tan variadas como la inmunología, la biología molecular, la enzimología o el efecto de las radiaciones electromagnéticas sobre los organismos vivos. En este sentido, los trabajos y la contribución de M. Bastide («Homéopathie et immunité», «Homeopatía e inmunidad», capítulo IV.3) y de B. Poitevin («Les grandes directions de la recherche en homéopathie» «Las grandes líneas de la investigación en homeopatía», capítulo IV.1) nos ofrecen importantes e ineludibles perspectivas.
Y, en la misma línea, no podemos evitar integrar en nuestra reflexión a K. Popper y su discurso sobre la relatividad de las verdades científicas, a M. Feigenbaum y la teoría del caos y a E. Lorenz y el efecto mariposa. Para ilustrar el sentido de tales aportaciones, no podemos resistirnos al placer de transcribir aquí la antigua canción citada por James Gleick en su libro La Teoría del caos (La Théorie du chaos, Gleick, 1987, tr. fr. 1989) tan aplicable a la concepción homeopática de las enfermedades y su trata-miento:
«Si falta el clavo, se pierde la herradura; «Si falta la herradura, se pierde el caballo: «Si falta el caballo, se pierde el caballero; «Si falta el caballero, se pierde la batalla; «¡Si se pierde la batalla, se pierde el reino!»
Releer los fundamentos de la homeopatía, intentar demostrarlos y validarlos a través de los conocimientos actuales resulta de imperiosa necesidad para la supervivencia de la disciplina. Sabemos que el resultado será una mejor interacción entre las exigencias del presente y las experiencias del pasado. La homeopatía, puesto que expresa un enfoque conceptual original de la enfermedad, del enfermo y del tratamiento, no puede sino enri-
quecer y enriquecerse de la participación en los modernos deba-tes sobre medicina.
Visto desde ese ángulo, es necesario decir y repetir que el discurso de S. Hahnemann sobre las finalidades de la medicina, la escucha del enfermo, las exigencias de la experimentación sobre el individuo sano, la obligación moral que recae sobre el médico de experimentar con él mismo, la preocupación puesta en identificar los precursores de la homeopatía, la consideración de la influencia del psiquismo sobre el transcurso de los acontecimientos ("el remedio moral"), son otras tantas lecciones de total actualidad. Su preocupación sobre el sentido que debe concederse al concepto de fuerza vital no debe ser reducida a una vicisitud histórica del pensamiento médico. El propio Claude Bernard, tan a menudo solicitado como defensor del modernismo en contra de los miasmas obscurantistas, acabará diciendo en su Introduction a l´étude de la medicine experimentale (Introducción al estudio de la medicina experimental):

«La misma idea vital es la que siempre conserva el ser, re-constituyendo las partes vivas desorganizadas por el ejercicio o destruidas por los accidentes y las enfermedades; de manera que las explicaciones vitales deberán buscarse siempre en las condiciones físico-químicas del desarrollo primitivo tanto en el estado normal como en el patológico [...]» (Bernard, 1865/1984).

No podemos negar que todavía nos encontramos ante un problema real y el silencio de la "medicina reinante" (como de-cía S. Hahnemann) dice mucho sobre la imprecisión y la vaguedad del pensamiento oficial al respecto.
El vitalismo fracasó en su formulación antigua, pero la idea esencial permanece hoy día: si existe un proceso que confiere la vida a los órganos y aparatos del organismo humano y con la cual se encuentran transitoriamente animados, ¿cómo se ex-presa ese proceso? ¿cómo se transmite? ¿cómo se desarregla? ¿cómo desaparece? ¿cómo se expresan sus desórdenes? ¿cómo intervenir?
La cuestión se reduce, en efecto, a saber cómo se sitúa este "principio vital" en los procesos patológicos. Reconociendo, con Claude Bernard (op. cit), que la muerte es el efecto de la desaparición de esta "fuerza vital creadora" todo lleva a pensar que enfermedad y alteración de este "principio vital" son dos conceptos paralelos. La trayectoria hehnemaniana ha consistido, esencialmente, en ver en las manifestaciones mórbidas una ex-presión del desarreglo de esta fuerza vital bajo los efectos de un agente patógeno y considerar este desarreglo como el peligro real. Intentar, mediante una estimulación específica, corregir este desarreglo procede de una lógica indiscutible, pero plantea, simultáneamente, los términos de una trayectoria terapéutica to-talmente nueva.
Este concepto de la acción curativa y preventiva en medicina no puede ser eliminado de un simple plumazo puesto que setrata de una concepción fisiopatológica perfectemente justifica-da aunque situada en la antípodas de la racionalización habitual sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento. ¿Debemos emocionarnos? Nuestros conocimientos son demasiado fragmentarios todavía para pretender realizar un discurso unívoco. Fijémonos en los investigadores de las ciencias denominadas du-ras: las verdades parciales les han enseñado a esperar un descubrimiento futuro trascendental. ¿Cómo los especialistas del mundo de lo vivo y con ellos los médicos pueden rechazar que puedan coexistir puntos de vista diferentes, concepciones diferentes, lógicas diferentes sobre la forma de comprender las enfermedades y su curación? El genio de Samuel Hahnemann transcendió las concepciones de su época y en consecuencia, una parte de su propio discurso y de su argumentación: no existe en ello nada inusual que no haya ocurrido antes a lo largo de la historia del pensamiento humano. Referirse a curiosidades del len-guaje, a excesos del verbo o a representaciones anticuadas con-duce a enmascarar la dimensión esencial de la aportación de Samuel Hahnemann a la evolución del pensamiento médico, de la misma manera que los árboles no dejan ver el bosque.
Ciertamente, la homeopatía no debe pretender ser, hoy en día y en todas las situaciones patológicas, el único recurso en el sentido más absoluto del término. Su intervención no posee más que un sentido limitado tanto en las situaciones extremas en las que el decaimiento de un órgano o de una función pone en juego la supervivencia inmediata corno en estados avanzados de un proceso maligno en el que el tamaño del tumor y el desarrollo de las metástasis provocan disfunciones de carácter anatómico o en la corrección de desórdenes inducidos por una afección genética congénita. No obstante, tanto en el desarrollo de los procesos mórbidos a largo plazo como en las afecciones agudas, la homeopatía es un recurso que además es poco costoso y particularmente bien adaptado para los grupos de población frágiles y sensibles a los efectos perniciosos de las prescripciones alopáticas (niños, mujeres embarazadas, ancianos). Esperemos que tan-to partidarios como detractores de la concepción homeopática de las enfermedades y sus tratamientos sepan contribuir, cada uno a su manera, a identificar el auténtico tema de debate, es decir, el del significado que debe concederse a la manifestación mórbida y a partir de ahí dedicarse a buscar la acción terapéutica-más adecuada, en el más amplio sentido del término.
Desde el momento en que los poderes públicos declaran su preocupación ante el aumento imparable de los gastos de salud, no podemos dejar de sorprendernos de la eficacia de la "campaña de silencio" que impide que se plantee realmente la cuestión de buscar alternativas a la prescripción alopática. Excepto si creemos que estos poderes públicos se incluyen en un poderoso lobby que impediría cualquier desviación al respecto, hay que reconocer que los defensores de la homeopatía no han conseguido todavía demostrar la importancia de la concepción homeopática en términos de salud pública y de economía de la salud.

DEL INTERÉS DE UN    TRATADO HOMEOPÁTICO

Es desde esta perspectiva que debemos comprender el esfuerzo colectivo realizado en este libro, para crear un tratado enciclopédico capaz de aportar tanto a los médicos, homeópatas o no, como a los farmacéuticos, una información fiable, crítica, moderna y evolutiva. Los numerosos autores que han aceptado unir-se a esta empresa lo han comprendido de esa forma y nosotros somos conscientes del valor excepcional de sus contribuciones. Permítannos recordar también a tres colegas cuya muerte ha interrumpido una colaboración que todos esperábamos, Jean Chatonet, presidente del CHF, desaparecido el 22 de enero de 1992, Pierre Joly, muerto el 10 de abril de 1992 tras haber asumido durante varios años la coordinación del tratado de Homeopatía de la Enciclopedia Médico-quirúrgica, y Louis-Joseph Lützer, miembro del Comité de lectura, fallecido el 16 de enero de 1994.´
El tratado de HOMEOPATÍA presenta las características de una obra original en muchos sentidos.
– Como continuación al antiguo tratado de Homeopatía de la Enciclopedia Médico-quirúrgica, es el producto de la reflexión profunda y especialmente ecuménica de un comité de lectura que reúne a médicos homeópatas, investigadores y universitarios especializados y pertenecientes a instituciones a veces muy diferentes. Los miembros de este comité de lectura han trabajado sin descanso durante más de dos años para proporcionar coherencia a la obra y para salvaguardar, al mismo tiempo, la originalidad de la aportación de cada uno de los autores.
Lejos de concebir un tratado dogmático, el comité de lectura ha pretendido que el carácter enciclopédico de la obra se
exprese mediante la diversidad de puntos de vista y el establecimiento de un auténtico debate. Esbozada en el capítulo ´VI "Opiniones y Debates" esta voluntad se concretará a través de los volúmenes complementarios anuales, con el objetivo de proporcionar al lector la posibilidad de aprehender claramente los fundamentos y las posturas de la discusión.
Convencidos de que la homeopatía posee un papel importante a desempeñar en el desarrollo de la medicina de nuestros días y del futuro, los miembros del comité han priorizado y favorecerán siempre la información científica. En la 2a parte "La homeopatía a la luz de la ciencia y la técnica" di-versos investigadores de renombre y especialistas que colaboran en las actividades de diferentes laboratorios fabricantes de medicamentos homeopáticos aportan su contribución a este esfuerzo de investigación y desarrollo sin el cual, la homeopatía correría el riesgo de convertirse en un simple episodio de la historia médica a modo de un libro cerrado.
La formación de los médicos y farmacéuticos homeópatas al igual que la información de profesiones médicas y asistenciales han sido un tema de preocupación constante del comité de lectura. Actualmente, en muchos países, existe una demanda más o menos satisfecha a la que hemos intentado responder mediante el carácter didáctico de la obra. Esperamos que pueda representar el papel de preciada obra de consulta para aquellos colegas para los cuales la distancia y la len-gua puedan representar obstáculos para acceder fácilmente a las fuentes de información y de documentación.
Para acabar, es nuestro mayor deseo que los lectores encuentren en esta obra enciclopédica las respuestas a las preguntas que les plantea la práctica de la medicina homeopática de nuestra época y que las actualizaciones anuales sean a lo largo de los años una forma de respuesta adecuada a sus requerimientos.

ÍNDICE

PRIMERA PARTE: HISTORIA Y FUNDAMENTOS CONCEPTUALES DE LA HOMEOPATÍA

Capítulo I - Historia
1. Hahnemannm su vida, su obra
2. El método hahnemaniano
3. Lectura de la obra de Hahnemann

Capítulo II - Principios fundadores de la homeopatía actual
1. Principio de similitud y concepto de patogénesis
2. El principio de la infinitesimalidad
3. Globalidad

Capítulo III - Principios organizadores de la práctica homeopática
1. Individualización del medicamento y personalización del tratamiento
2. Diluciones y dinamizaciones
3. Las diátesis homeopáticas
4. Homeopatía y biotipologías
5. Interés actual del tipo sensible
6. Los repertorios


SEGUNDA PARTE: LA HOMEOPATÍA A LA LUZ DE LA CIENCIA Y DE LA TÉCNICA

Capítulo IV - La investigación en homeopatía
1. Las grandes direcciones de investigación en homeopatía
2. Los ensayos clínicos del medicamento de uso homeopático
3. Homeopatía e inmunidad
4. Evaluación de la homeopatía: objetivos y métodos

Capítulo V - El medicamento de uso homeopático
1. Reglamentación y control
2. Fabricación y formas galénicas

Capítulo VI - La homeopatía en cuestión: observaciones y debates
1. Las paradojas de la homeopatía: un error de escala
2. Los auténticos precursores de la homeopatía y los derivados actuales sobre el concepto de similitud
3. Homeopatía y psicosomática
4. Argumentos para una homeopatía crítica


TERCERA PARTE: PRÁCTICA CLÍNICA DE LA HOMEOPATÍA

Capítulo VII - El marco reglamentario
1. Formación de los médicos

Capítulo VIII - El acta médica homeopática
1. Los marcos de acción terapéutica en homeopatía
2. La consulta médica en homeopatía
3. La prescripción en homeopatía

Capítulo IX - La homeopatía y el niño
1. La consulta en pediatría homeopática
2. Patología neonatal y homeopatía
3. Las fiebres del niño
4. Patología digestiva de la primera infancia
5. Patología de las vías respiratorias altas del niño
6. Dermatología infantil
7. Trastornos del comportamiento relacional del niño
8. La pubertad

Capítulo X - La homeopatía y la mujer
1. Ginecología
2. Obstetricia

Capítulo XI - Homeopatía en andrología y en nefrourología
1. Andrología y homeopatía
2. Negrología y urología homeopáticas

Capítulo XII - La homeopatía y la persona anciana
1. Sistémica homeopática y patologías del envejecimiento

Capítulo XIII - Sistémica homeopática en otorrinolaringología
1. Otorrinolaringología y homeopatía
2. Otitis medias
3. Epistaxis

Capítulo XIV - Sistémica homeopática en oftalmología
1. Técnicas y posibilidades terapéuticas de la homeopatía en oftalmología
2. Afecciones de los párpados
3. Conjuntivitis y otras afecciones inflamatorias del segmento anterior del ojo

Capítulo XV - Homeopatía y enfermedades respiratorias
1. Terapéutica homeopática en patología respiratoria

Capítulo XVI - Sistémica homeopática y patologías cardiaca y vascular
1. Homeopatía y patología vascular
2. Hipertensión arterial
3. Palpitaciones

Capítulo XVII - Sistémica homeopática y enfermedades infecciosas
1. El síndrome gripal

Capítulo XVIII - Sistémica homeopática y patología digestiva
1. Úlceras gastroduodenales
2. Diarreas agudas
3. Hepatitis víricas

Capítulo XX - Homeopatía y enfermedades de la piel
1. Sistémica homeopática y dermatología

Capítulo XXI - Sistémica homeopática y aparato locomotor
1. Límites y posibilidades de la homeopatía en reumatología
2. Reumatismos degenerativos y metabólicos
3. Tratamiento homeopático de los reumatismos inflamatorios
4. Osteoporosis
5. Homeopatía y medicina del deporte

Capítulo XXII - Sistémica homeopática en psiquiatría
1. Homeopatía y psiquiatría
2. Trastornos psicopatológicos de la adolescencia

Capítulo XXIII - Sistémica homeopática y afecciones del sistema nervioso
1. Epilepsias
2. Vértigos y zumbidos de los oídos

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