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Que Es La Meditacion

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EL ARTE DE RECORDAR QUIEN ERES
an> Un místico completamente moderno responde la pregunta en docenas de formas completamente modernas. La meditación es diversión, celebración y relajación. La meditación es científica, un experimento y una transformación. Todo el que se haya pregun...

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EL ARTE DE RECORDAR QUIEN ERES

Un místico completamente moderno responde la pregunta en docenas de formas completamente modernas. La meditación es diversión, celebración y relajación. La meditación es científica, un experimento y una transformación. Todo el que se haya preguntado qué es la meditación encontrará la respuesta con una amplia variedad de colores.

  • La meditación es FRIALDAD

    Si recurres a los monjes católicos, jainistas o budistas, los notarás muy nerviosos. Tal vez no estén tan nerviosos en sus monasterios pero, si los sacas al mundo, los notarás muy, muy nerviosos, porque a cada paso se topan con una tentación. Un hombre de meditación llega a un punto en que ya no tiene tentaciones. Trata de entenderlo. La tentación nunca proviene de afuera; es el deseo reprimido, la energía reprimida, la ira reprimida, la sexualidad reprimida, la avidez reprimida, lo que da origen a la tentación. La tentación surge de tu interior; no tiene nada que ver con cosas exteriores. No es que aparezca un diablo y te tiente; es tu propia mente reprimida que se vuelve maligna y ansía vengarse. Para controlar a esta mente, uno debe mantenerse tan frío e indiferente que la energía vital no pueda recorrer las extremidades ni el cuerpo. Si se permite la circulación de la energía, esas represiones aflorarán a la superficie. Por eso la gente aprende cómo mantenerse insensible, cómo tocar a los otros y a pesar de ello no tocarlos, cómo ver a la gente y al mismo tiempo no verla. La gente vive con clichés: "Hola, ¿cómo estás?" Nadie quiere decir nada con estas frases. Tienen la única finalidad de evitar el verdadero encuentro entre dos personas. Nadie mira al otro a los ojos, le toma las manos ni trata de sentir la energía del otro. La gente no se permite abrirse al otro. Muy asustada, la gente apenas se controla de alguna manera... Fríos y muertos, con camisa de fuerza.
    Un hombre de meditación aprende a estar lleno de energía, a un nivel máximo, óptimo. Vive en la cima; hace de la cima su morada. Con seguridad, tiene su calidez, pero no es fervoroso; sólo muestra señales de vida. No es de temperamento caliente; es frío, pues no se deja llevar por sus deseos. Es tan feliz que ya no busca la felicidad. Se siente tan cómodo, tan como en casa, que no va hacia ningún lado; no anda a las corridas ni persigue nada... Es insensible y frío. ( 28 )

    La meditación es UNIDAD

    El sexo resulta tan atractivo porque permite que dos seres, durante un instante, se transformen en uno. Pero, en ese momento, no tienes conciencia. Buscas lo inconsciente porque aspiras a la unidad. Pero, cuanto más lo busques, tanto más pendiente estarás. Entonces, no sentirás el éxtasis del sexo, pues el éxtasis surge de lo inconsciente. Puedes dejar de lado la conciencia en un momento de pasión. La conciencia se pierde. Durante un breve instante, estás en un abismo, pero sin conciencia de ello. Pero, cuanto más lo buscas, tanto más se pierde. Finalmente, llega un momento en que, en situaciones sexuales, el momento de falta de conciencia ya no se produce. Se pierde el abismo, el éxtasis. Entonces, el acto sexual se transforma en algo estúpido. Es sólo una liberación mecánica, sin que haya en él nada de espiritual.
    Únicamente conocemos la unidad inconsciente; nunca hemos tenido acceso a la unidad consciente. La meditación es unidad consciente; es decir, es el otro polo de la sexualidad. El sexo está en un polo: el de la unidad inconsciente; la meditación está en el otro: el de la unidad consciente. La sexualidad está en lo más bajo de la escala de la unidad, mientras que la meditación está en lo más alto, en la cima de la escala de la unidad. La diferencia radica en el grado de conciencia.
    La mentalidad occidental piensa actualmente en la meditación porque el sexo ha perdido su atractivo. Cada vez que una sociedad se vuelve permisiva respecto del sexo, aparece la meditación, porque el sexo sin inhibiciones elimina la magia y el romanticismo de la sexualidad, anula su aspecto espiritual. Ahí hay mucho sexo, con lo cual uno no puede seguir sin tener conciencia de ello. Una sociedad reprimida sexualmente puede seguir siendo erótica, pero una sociedad liberada, desinhibida, no puede conservar para siempre su erotismo. Tiene que ser trascendida. Por lo tanto, si una sociedad es sexual, ha de seguirla la meditación. Para mí, una sociedad liberada en el terreno sexual es el primer paso hacia la exploración y la búsqueda. ( 29 )

    La meditación es RECREACIÓN

    No estoy en contra del sexo, y no estoy diciendo que lo abandones. Estoy pidiendo que lo entiendas, que medites acerca de este tema, y que no te quedes sólo haciendo el amor de manera inconsciente. Y eso hará de tu meditación la más grande de todas. Está más consciente, alerta, pendiente, y observa lo que sucede realmente. Este momento de éxtasis, ¿se produce por medio del sexo o porque no hay más sexo durante un rato y el deseo ha desaparecido? Durante unas horas después de hacer el amor, no piensas en el sexo. De ahí la paz, la calma, la tranquilidad. Nuevamente surgirá el deseo y volverán las perturbaciones; nuevamente se producirá un disturbio: el lago se agitará y hará olas.
    Si uno medita acerca de su propia sexualidad, uno comienza a comprender grandes secretos de la vida que allí se ocultan. La clave está en el sexo. La sexualidad no sólo es la clave para la reproducción, sino también para volver a recrearse a uno mismo. No es sólo reproducción; es verdadera recreación.
    La palabra "recreación" ha perdido su significado original. Ahora, "recreación" alude a disfrutar unas vacaciones, a gozar jugando por ahí. Pero, de hecho, cada vez que juegas o estás de vacaciones, en ti se crea algo nuevo. Es verdaderamente re-creación; es algo más que placer. Algo que en el trabajo y en el mundo cotidiano muere, aquí renace. Y el sexo se ha transformado en el acto más recreativo de la vida de la gente. Constituye su acto re-creativo. Pero, en un plano superior, es realmente recreativo, y no sólo placer. Guarda en sí grandes secretos, y el primero de ellos es (si meditas, lo descubrirás) que el placer se produce porque el sexo desaparece. Y, cuando estás viviendo ese momento de placer, también el tiempo desaparece (si meditas), la mente también desaparece. Y éstas son las características de la meditación.
    Mi opinión es que la primera vislumbre de meditación debe de haber aparecido en el mundo por medio del sexo; no hay otra posibilidad. La meditación debe de haber cobrado vida a través de la sexualidad, pues el sexo es el fenómeno más meditativo (si lo comprendes, si llegas a lo profundo de él, si no lo usas como si fuera una droga). Entonces, poco a poco, a medida que crece la comprensión del fenómeno, tanto más desaparece el deseo, hasta que llega un día de gran liberación, en el cual el sexo deja de obsesionarte. Entonces, uno está tranquilo, callado, completamente uno mismo. Ha desaparecido la necesidad del otro. Si quiere, uno igual puede hacer el amor, pero no es necesario.
    Entonces, será una especie de acto compartido. ( 30 )

    La meditación es DESCANSO

    Cuando digo "Abandona el yo y la mente", no quiero decir que ya no puedas utilizar la mente. De hecho, cuando no te quedas pegado a la mente, puedes usarla mucho mejor, de manera mucho más eficiente, porque la energía que usabas para adherirte a ella queda disponible. Y, cuando no estás continuamente en el terreno de la mente, las veinticuatro horas del día centrado en ella, también le das a la mente un tiempo de descanso.
    ¿Sabes? Hasta los metales necesitan descansar; hasta los metales se fatigan. Entonces, ¿qué decir de este sutil mecanismo de la mente? Es el mecanismo más sutil del mundo. En un cráneo tan pequeño, tienes una biocomputadora tan compleja que no existe aún ninguna computadora creada por el hombre que sea capaz de competir con la mente. Los científicos dicen que el cerebro de un solo hombre podría albergar todas las bibliotecas del mundo y aún quedaría algo más de espacio.
    Y estás usándola permanentemente. ¡Para nada, innecesariamente! Te has olvidado de cómo apagarla. Queda encendida durante setenta u ochenta años, funcionando y funcionando, y se fatiga. Por eso la gente pierde inteligencia: por la sencilla razón de que están muy cansados. Si la mente pudiera descansar un poco, si pudieras dejarla tranquila durante unas horas por día, si de vez en cuando le dieras un descanso a tu mente, ella rejuvenecería, se volvería más inteligente, más eficiente, más capacitada.
    Entonces, no digo que no utilices tu mente, sino que no seas usado por ella. Justamente en este momento, la mente es el amo y tú el esclavo.
    La meditación te hace amo y transforma a la mente en esclava. Y recuerda: la mente como amo es peligrosa, porque, después de todo, no deja de ser una máquina. Pero la mente como esclava es extremadamente útil y importante. Una máquina debe funcionar como tal, no como amo. Nuestras prioridades están todas del revés: es tu conciencia la que debería ocupar el lugar del amo.
    Entonces, cada vez que quieras usarla, tanto en Oriente como en Occidente (por supuesto que la necesitarás en el mundo mercantil), ¡úsala! Pero, cuando no la necesites, cuando estés descansando en tu casa, junto a la pileta de natación o en el jardín, no hay necesidad: i déjala de lado y olvídala! Simplemente, existe.

    La meditación es ser el AMO

    La sociedad no podría existir sin el lenguaje; necesita de él. Pero la existencia no. No estoy diciendo que debas existir sin el lenguaje. Tienes que usarlo. Pero tienes que ser capaz de encender y apagar el mecanismo de verbalización. Cuando existes como un ente social, es necesario el mecanismo del lenguaje. Pero, cuando estás a solas con la existencia, debes ser capaz de apagarlo. Si no puedes hacerlo, continúa funcionando y no puedes detenerlo. Entonces, te transformas en un esclavo de este mecanismo. La mente debe ser un instrumento, no el amo.
    Cuando la mente se transforma en el amo, se produce un estado no meditativo. Cuando el amo eres tú, cuando el amo es tu conciencia, hay un estado meditativo. Entonces, la meditación implica transformarse en el amo del funcionamiento de la mente. ( 32 )

    La meditación es en el INTERVALO

    Toma conciencia de tus procesos mentales, de cómo funciona tu mente. En el momento en que adquieres conciencia del funcionamiento de tu mente, te separas de ella. La misma conciencia significa que tú estás más allá de la mente: te mantienes apartado, eres testigo. Y, cuanto más alerta estés, más capaz serás de notar los intervalos que separan la experiencia de las palabras. Los intervalos están allí, pero tú estás tan poco alerta que nunca los percibes. Entre dos palabras siempre hay un intervalo, por más imperceptible o pequeño que sea. Si no fuera así, las dos palabras no podrían seguir siendo dos: se transformarían en una sola. Entre dos notas musicales, siempre hay un intervalo, un silencio. Dos palabras o dos notas no podrían ser dos si entre ellas no existiera un intervalo. Siempre hay allí un silencio, pero uno debe estar realmente concierte y atento para percibirlo.
    Cuanto más consciente estés, más lenta se vuelve la mente. Siempre es proporcional: a menor grado de conciencia, tanto más rápido trabaja la mente; y, a mayor grado de conciencia, tanto más lento será el funcionamiento de la mente. Cuando estás más pendiente de la mente, más lenta se vuelve, mientras que aumentan los intervalos que separan a dos pensamientos. Entonces, puedes notarlos.
    Es como una película. Cuando el proyector pasa la cinta en cámara lenta, puedes ver los intervalos. Si levanto la mano, esto se divide en miles de partes, cada una de las cuales será una sola foto. Si estas miles de fotos pasan ante tus ojos a una velocidad tal que no llegas a ver los intervalos, verás la elevación de la mano como un proceso. Pero, en cámara lenta, puedes percibir los intervalos.
    La mente es como una película: los intervalos están allí. Cuanta más atención le prestes a tu mente, tanto más los percibirás. Es como el cuadro gestalt: un cuadro que contiene al mismo tiempo dos imágenes diferentes. Uno puede ver una imagen o la otra, pero no puede ver las dos al mismo tiempo. Puede ser un cuadro de una anciana y, al mismo tiempo, de una joven. Pero, si has visualizado una de las dos imágenes, no puedes ver la otra; y, cuando has visualizado la otra, se pierde la primera. Aun cuando sepas perfectamente bien que has visto las dos imágenes, no puedes ver ambas simultáneamente.
    Lo mismo sucede con la mente. Si ves las palabras, no puedes percibir los intervalos; y, si ves los intervalos, se te pierden las palabras. Toda palabra es seguida de un intervalo, y todo intervalo es seguido de una palabra, pero no puedes registrar ambos de manera simultánea. Si te concentras en los intervalos, se pierden las palabras y te ves arrojado en la meditación.
    Una conciencia que sólo se concentra en las palabras no es meditativa, mientras que una conciencia que se concentra únicamente en los intervalos lo es. Cada vez que tomes conciencia de los intervalos, se perderán las palabras. Si observas con atención, no encontrarás palabras: sólo hallarás un intervalo.
    Puedes percibir la diferencia entre dos palabras, pero no puedes registrar la diferencia entre dos intervalos. Las palabras son siempre plurales, mientras que el intervalo es siempre singular: "el" intervalo. Se funden y se transforman en uno. La meditación implica concentrarse en el intervalo. ( 33 )

    La meditación es en el PRESENTE

    La mente se concentra: actúa a partir del pasado. La meditación actúa en el presente, a partir del presente. Es una pura respuesta dirigida al presente, no una reacción. No actúa a partir de las conclusiones, actúa viendo lo existencial. Analiza tu vida: hay una gran diferencia cuando actúas a partir de las conclusiones. Ves un hombre y sientes que te atrae: es un hombre hermoso, luce muy bien, parece inocente. Tiene ojos bellos, su mirada es hermosa. Pero después el hombre se presenta y dice: "Soy judío", cuando tú eres cristiano. Algo se quiebra de inmediato y se produce un distanciamiento: ahora, el hombre ya no es inocente, ya no es hermoso. Tú tienes ciertas ideas sobre los judíos. O bien él es cristiano cuando tú eres judío y tienes ciertas ideas sobre los cristianos (lo que la cristiandad les ha hecho a los judíos históricamente, lo que otros cristianos les ha hecho a los judíos, cómo han torturado judíos a través de los años... Y él es cristiano), y algo de repente cambia. Esto es actuar a partir de conclusiones, de prejuicios, en lugar de mirar a este hombre; porque este hombre puede no ser la clase de hombre que crees que debe ser un judío... Pues cada judío es una clase de hombre diferente, cada hindú es una clase de hombre diferente, al igual que cada mahometano. No puedes actuar desde los prejuicios. No puedes actuar rotulando a la gente. No puedes encasillar a la gente; nadie puede ser encasillado. Puede haberte engañado una centena de comunistas pero, cuando conoces al comunista número ciento uno, no sigas sosteniendo la categoría que tu mente ha creado: que los comunistas son impostores, o lo que sea. Éste puede ser otra clase de hombre, dado que no hay dos personas iguales. Siempre que actúas a partir de conclusiones, se trata de la mente. Cuando puedes observar el presente sin permitir que ninguna idea obstruya la realidad ni los hechos, simplemente contemplas el hecho y actúas a partir de esta observación: eso es la meditación. ( 34 )

    La meditación es un ACONTECIMIENTO

    Cuando digo que debes abandonar el pensamiento, no creas que es inmediato, porque yo tengo que usar el lenguaje. Entonces, afirmo "abandona el pensamiento" pero, si empiezas a abandonarlo, te perderás, porque nuevamente lo reducirás a una acción. "Abandona el pensamiento" significa simplemente que no hagas nada. Siéntate. Deja que las ideas se aclaren por sí solas. Deja que la mente suene en su propio acorde. Limítate a sentarte contemplando la pared, en un rincón silencioso, sin hacer nada de nada. Relajado, flojo, sin hacer esfuerzo alguno, sin ir a ningún lado. Como si estuvieras quedándote dormido despierto: estás despierto y te estás relajando, pero todo el cuerpo se va quedando dormido. Sigues alerta por dentro, pero todo el cuerpo entra en una profunda relajación.
    Las ideas se aclaran por sí mismas, sin que necesites pasar de una a otra, sin que necesites tratar de ponerlas en orden. Es como si un arroyo se llenara de lodo... ¿Qué haces? ¿Saltas en él y ayudas a que el arroyo recupere su claridad? ¡Producirás más lodo! Simplemente te sientas en la orilla, y esperas. No hay nada que hacer, porque cualquier cosa que hagas llenará más de barro el arroyo. Si alguien atravesó el arroyo y las hojas muertas volvieron a la superficie y subió el lodo, sólo es necesario tener paciencia. Simplemente siéntate en la orilla, y observa, con frialdad. Y, a medida que el arroyo continúe fluyendo, se llevará
    las hojas muertas y el lodo comenzará a bajar, pues no puede flotar eternamente. Después de un rato, en forma repentina, tomarás conciencia de que el arroyo está nuevamente claro como un cristal. Cada vez que un deseo atraviesa tu mente, el arroyo se llena de lodo. Así que simplemente siéntate; no trates de hacer nada. En Japón, estar simplemente sentado se llama zazen: consiste sólo en sentarse y no hacer nada. Y, un día, acontece la meditación. No es que la vayas a buscar; te llega. Y, cuando la meditación llega a ti, la reconoces de inmediato. Siempre ha estado ahí, sólo que no estabas mirando en la dirección correcta. El tesoro ha estado contigo, pero estabas ocupado en otra cosa: en pensamientos, en deseos, en mil y una cosas. No estabas interesado en una cosa única... y era tu propio ser...
    Cuanto más comprendes el mecanismo de la mente, más posibilidades tienes de no interferir. Cuanto más entiendes cómo funciona la mente, más posibilidades tienes de poder sentarte en estado de zazen. De ser capaz de sentarte, sólo sentarte y no hacer nada; de ser capaz de permitir que la meditación acontezca. Es un acontecimiento. ( 35 )

    La meditación es TRANSFORMACIÓN

    Si sientes una gran resistencia hacia la meditación, esto simplemente indica cuán profundamente pendiente estás de que suceda algo que modifique toda tu vida. Temes volver a nacer. Has puesto tanto de ti en tus viejas costumbres, en la antigua personalidad, en la vieja identidad... Meditación es nada más que tratar de purificar el propio ser, tratar de refrescarse y rejuvenecer, tratar de volverse más vivo y más consciente. Si temes la meditación, significa que le tienes miedo a la vida, que le temes al estado de conciencia, y la resistencia se produce porque sabes que, si entras en estado de meditación, es seguro que algo sucederá. Si no te resistes para nada, tal vez se deba a que no te tomas muy en serio la meditación; no la consideras muy sinceramente. Entonces, puedes divertirte: ¿qué habría que temer? ( 36 )

    La meditación es volver a CASA

    Hay en ti dos planos: el plano de lo mental y el plano de lo no mental. O bien, permíteme ponerlo en estos términos: el plano en el cual estás en la periferia de tu ser, y el plano en el cual estás en el centro de tu ser. Todo círculo tiene un centro, que puedes conocer, o no. Tal vez ni siquiera sospeches que hay un centro, pero debe haberlo. Eres una periferia, eres un círculo: hay un centro. Sin un centro, no podrías existir. Hay un núcleo de tu ser.
    En ese centro, ya eres un Buda, un siddha, alguien que ya ha llegado al centro. En la periferia, estás en el mundo: en la mente, en los sueños, en los deseos, en las ansiedades, en mil y un juegos. Y eres las dos cosas.
    Poco a poco, puedes ir pasando de la periferia al centro y del centro a la periferia, muy suavemente, así como entras y sales de tu casa caminando. No creas una dicotomía. No dices: "Estoy afuera de mi casa, ¿cómo puedo entrar?" No dices: "Estoy dentro de mi casa, ¿cómo puedo salir?" Hay sol afuera, está cálido y agradable. Te sientas afuera, en el jardín. Luego, hace más y más calor, y comienzas a transpirar. Entonces, ya no es agradable: simplemente, te levantas y entras a la casa. Allí está fresco; no es incómodo. Ahora, está agradable. Sigues entrando y saliendo.
    De la misma manera, un hombre con capacidad de conciencia y de comprensión pasa de la periferia al centro, y del centro a la periferia. No se queda estancado en ningún lugar. De la plaza comercial al monasterio, del sansar al sannya, de estar extrovertido a estar intravertido. Sigue moviéndose continuamente, pues éstas son sus dos alas, no se oponen. Pueden estar equilibradas en direcciones opuestas; tienen que estarlo. Si las dos alas estuvieran del mismo lado, el pájaro no podría levantar vuelo hacia el cielo. Deben estar en equilibrio, tienen que estar en direcciones opuestas, pero igual pertenecen al mismo pájaro y le sirven al mismo pájaro. Tu interior y tu exterior son tus dos alas. Hay que recordar esto con mucha profundidad, ya que hay una posibilidad... de que la mente tenga una tendencia a quedarse estancada. Hay gente que se queda estancada en la plaza comercial y dice que no puede salir de ella y que no tiene tiempo para la meditación. Afirman que, aunque tuvieran tiempo, no sabrían cómo meditar y que no creen que sean capaces de hacerlo. Dicen ser mundanos: ¿cómo podrían meditar? Son materialistas: ¿cómo podrían meditar? "Desgraciadamente, soy extravertido, ¿cómo volverme hacia mi interior?", dicen. Han elegido una sola de sus alas. Y, por supuesto, es natural que esto provoque cierta frustración. Con una sola ala, seguro que habrá frustración.
    Por otro lado, hay gente que se cansa del mundo y escapa de él: acuden a los monasterios y al Himalaya, se transforman en sannyasins, monjes. Empiezan a vivir aislados, forzándose a una vida de encierro en sí mismos. Cierran los ojos, cierran todas sus puertas y sus ventanas, se transforman en mónadas (sin ventanas) de Leibnitz y entonces se aburren.
    En la plaza comercial, estaban hartos, estaban cansados, frustrados. Se estaba transformando en un manicomio; no podían hallar descanso. Había demasiadas relaciones y pocas vacaciones, no tenían espacio suficiente para ser ellos mismos. Estaban cayendo en las cosas, perdiendo su esencia. Se volvían cada vez más materialistas y cada vez menos espirituales. Estaban perdiendo su rumbo. Estaban perdiendo la conciencia misma de existir. Huyeron. Hartos, frustrados, se escaparon. Ahora, están tratando de vivir aislados, haciendo una vida introvertida. Más tarde o más temprano, se aburren. Nuevamente, han elegido otra ala, pero otra vez eligen una sola. Éste es el camino de una vida asimétrica. Han caído nuevamente en la misma falacia pero del polo opuesto.
    No estoy a favor ni de ésta ni de la otra. Me gustaría que fueras capaz de permanecer en la plaza comercial y, al mismo tiempo, de ser meditativo. Me gustaría que te relaciones con la gente, que ames, que te muevas en miles de relaciones (que te enriquecen) y aun así puedas cerrar las puertas y a veces puedas tomarte un descanso de toda relación, para poder relacionarte también con tu propio ser.
    Relaciónate con otros, pero también contigo mismo. Ama a los demás, pero también a ti mismo. ¡Sal! El mundo es hermoso, está lleno de aventuras; es un desafío, y te enriquece... ¡No te pierdas la oportunidad! Siempre que el mundo llame a tu puerta y te convoque, ¡ve! Enfréntalo sin temor: no hay nada que perder; tienes todo por ganar.
    Pero no te pierdas. No sigas más y más hasta perderte. A veces, retorna a casa. A veces, olvídate del mundo:
    ésos son los momentos de meditación. Cada día, si quieres ser equilibrado, debes equiparar lo interior y lo exterior. Ambos deben tener el mismo peso, de manera que tu interior nunca se torne asimétrico.
    Esto significa la afirmación del maestro zen: "Camina en el río, pero no dejes que el agua te toque los pies." Está en el mundo, pero no seas del mundo. Está en el mundo, pero no dejes que el mundo esté en ti. Cuando llegas a casa, llegas a casa: como si el mundo entero hubiera desaparecido. ( 37 )

    La meditación es vivir ALEGREMENTE

    La vida carece de propósito. No te sobresaltes. Toda la idea de propósito es errónea: surge de la codicia. La vida es mera alegría, festividad, diversión, carcajada; carece de propósito alguno. La vida es su propio fin, carece de otro objetivo. En el momento en que entiendes esto, comprendes de qué se trata en todo el tema de la meditación. Consiste en vivir tu vida de manera alegre, festiva, totalmente, y sin una meta final, sin un propósito a la vista, sin finalidad alguna. Simplemente, como un niño pequeño que juega en la orilla, juntando caracoles de mar y piedras de colores: ¿con qué finalidad? No hay propósito alguno

ÍNDICE

La meditación es:

  • lúdica
  • creativa
  • conciencia
  • tu naturaleza
  • inacción
  • ser testigo
  • un salto
  • científica
  • un experimento
  • silencio
  • el paraíso
  • reminiscencia
  • libertad
  • sensibilidad
  • crecer
  • no escapista
  • un don
  • claridad
  • vacío
  • inteligencia
  • purificación
  • un florecimiento
  • tomar conciencia
  • diversión
  • comprensión
  • encanto
  • relajación
  • frialdad
  • unidad
  • recreación
  • descanso
  • ser el amo
  • en el intervalo
  • en el presente
  • un acontecimiento
  • transformación
  • volver a casa
  • vivir alegremente

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