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Psicología de los eneatipos: La pereza psicoespiritual Maximizar

Psicología de los eneatipos: La pereza psicoespiritual

Claudio Naranjo (aut)

23,08 € sin IVA

9788416145508

La pereza psicoespiritual, tercer volumen de la obra Psicología de los Eneatipos, nos habla de la inercia psicológica y la resistencia al cambio en la personalidad indolente, otrora bautizada como acidia, término que no se refiere tanto a una pereza de la acción como a una pereza espiritual o —como diríamos hoy— psicoespiritual: la de personas que se resignan a una vida demasiado mecánica y se sobreadaptan a una sociedad empobrecida, olvidando su voz interior y volviéndose aburridas hasta para sí mismas.

Claudio Naranjo

Nacido en 1932 en Valparaíso (Chile), donde estudió Medicina, Psiquiatría y Música. Se formó en diversas universidades de Estados Unidos (Ohio, Harvard, Illinois, California, Stanford, Meriland), en Psicología de los valores, relaciones sociales, estudios de personalidad y psicología; aprendió Gestalt con Fritz Perls y perteneció al equipo original del Instituto Esalen en la década de los 60.
Profesor e investigador en diferentes ámbitos del conocimiento humano, se ha distinguido por su labor integradora entre la sabiduría tradicional y científica, y el conocimiento histórico, antropológico, sociológico, psicológico y espiritual del ser humano. Es creador del programa SAT, en principio dirigido a profesionales de la psicoterapia, que ha fraguado con el tiempo en un programa de transformación individual y social dirigido especialmente al ámbito educativo. Es autor de 19 libros, la mayoría traducidos a varios idiomas.
El doctor Claudio Naranjo dirige a un amplio equipo de colaboradores, en una investigación inédita sobre los 27 caracteres descritos por la aplicación del eneagrama a la personalidad. Cada uno de los nueve libros que componen esta obra presenta una extensa descripción de cada eneatipo: subtipos Conservación, Sexual y Social, equivalencias académicas, rasgos más destacados, biografías, personajes célebres, problemas en el amor, así como un amplio conjunto de recomendaciones para el desarrollo de la conciencia.

ÍNDICE

Presentación, por CLAUDIO NARANJO       I I
Prólogo al tercer volumen, por CLAUDIO NARANJO      I 5
A modo de introducción:
Contrastes principales entre los subtipos del E9:
Conservación, sexual y social       19

LIBRO PRIMERO: ENEATIPO 9 CONSERVACIÓN, Coordinado por Emilia Ligi y Pilar Sábada

  1. La pasión en la esfera del instinto: cómo actúa la pereza psicoespiritual en lo conservacional       27
  2. La necesidad neurótica característica       3 3
  3. Estrategia interpersonal (fijación) e ideas irracionales asociadas     41
  4. Otros rasgos característicos del E9 conservación y consideraciones psicodinámicas      49
  5. Emocionalidad y fantasía       63
  6. Infancia     67
  7. Persona y sombra: lo destructivo para sí y para los demás      7 5
  8. El amor     77
  9. Personaje histórico: Winston Churchill       8 5
  10. 10. Un ejemplo cinematográfico y otro literario      101io
  11. i. Un chiste gráfico y una canción     II 5
  12. 12. Proceso de transformación y recomendaciones terapéuticas      119

E9 CONSERVACIÓN: una autobiografía      127

LIBRO SEGUNDO: ENEATIPO 9 SEXUAL, Coordinado por Dania Cappelli

  1. La pasión en la esfera del instinto: cómo actúa la pereza psicoespiritual en lo sexual      i83
  1. La necesidad neurótica característica      189
  2. irracionales asociadas      193
  3. Otros rasgos característicos del E9 sexual y consideraciones psicodinámicas      203
  4. Emocionalidad y fantasía      217
  5. Infancia     225
  6. El amor     233
  7. Personaje histórico: Diego de Velázquez      237
  8. o. Un ejemplo cinematográfico      243
  9.  Un chiste     249
  1. Estrategia interpersonal (fijación) e ideas
  1. Persona y sombra: lo destructivo para sí y para los demás      229

12. Proceso de transformación y recomendaciones terapéuticas      251
E9 SEXUAL: una autobiografía      265

LIBRO TERCERO: ENEATIPO 9 SOCIAL, Coordinado por Susan Sylvester

  1. La pasión en la esfera del instinto: cómo actúa la pereza psicoespiritual en lo social      309
  2. La necesidad neurótica característica      317
  3. Estrategia interpersonal (fijación) e ideas irracionales asociadas     323
  4. Otros rasgos característicos del E9 social y consideraciones psicodinámicas      331
  5. Emocionalidad y fantasía      339
  6. Infancia     349
  7. Persona y sombra: lo destructivo para sí y para los demás      357
  8. El amor     361
  9. Personajes histórico: Desmond Tutu     36710
  10. Ejemplos literarios y cinematográficos      377
  11.  Una viñeta     391
  12. 12. Proceso de transformación y recomendaciones terapéuticas      393
  13. E9 SOCIAL: una autobiografía      401

 

APÉNDICE. Equivalencias del E9 en el mundo académico: subtipos conservación, sexual y social      453

Bibliografía       475

 

PRESENTACIÓN, POR CLAUDIO NARANJO

No recuerdo cuándo exactamente, pero seguramente más de veinte años atrás concebí el libro que con este tercer volumen, de nueve, comienza a tomar cuerpo.
No sería un libro escrito por mí, pero sí uno que encarnase y desarrollase mi comprensión de los veintisiete caracteres reconoci­dos por la aplicación del eneagrama a la personalidad que aprendí durante los años 1969-197o (en forma más implícita que explíci­ta) de Oscar Ichazo y he venido desarrollando desde entonces.
La concepción del libro ha sido la de presentar cada uno de los caracteres a través de:
1)    Un capítulo teórico (cuyo conjunto bien podría considerarse un tratado acerca de la psicología de los eneatipos) con una estructura que formulé mucho tiempo atrás y propuse desa­rrollar a una serie de discípulos, en colaboración a su vez con otros voluntarios.
2)    Una autobiografía escrita por otro de entre mis discípulos, del que pudiera decirse que ha hecho un rico camino de transfor­mación, y que estuviese dispuesto a producir un documento que implicase una confesión pública, en vista de la sinceridad que un relato biográfico implicaría ante su familia y sus conocidos. La utilidad de tal ejercicio de «transparencia» a tra­vés de la publicación de la propia autobiografía es algo que había llegado a creer en vista de experiencias previas, por lo que lo propuse en tal espíritu, y efectivamente constituyó una experiencia rica para los participantes.
Naturalmente, la presentación de los diversos caracteres a tra­vés de estas dos modalidades complementarias —la del ensayo psicológico y aquella de la narración— les hablará a los dos hemis­ferios cerebrales («científico» y «humanístico») de los lectores.
Seguramente los veintisiete capítulos que integrarán el «tra­tado de psicología de los eneatipos» interesarán especialmente a los psicólogos académicos, y es de esperar que el conjunto de las 27 biografías ejemplares interese a todo lector que quiera encon­trar entre ellas a su hermano o hermana psicoespiritual; pues ayuda mucho a la toma de conciencia de nosotros mismos el en­cuentro con el proceso de autoconocimiento de una persona que se nos parece mucho y ha sabido tener el coraje y la humildad de ir descubriendo su sombra y poner su «descenso a los infiernos» en palabras.
Lentamente maduró el proyecto de esta obra en nueve tomos (cada uno de ellos dedicado a los tres eneatipos correspondientes a una de las nueve pasiones reconocidas por el protoanálisis de Ichazo) hasta que David Barba me propuso que fijásemos las fe­chas de publicación de los volúmenes en cuestión. Este paso im­plicaría un trabajo de edición más activo que el que yo habría ve­nido ofreciéndoles a mis colaboradores o el que se habían dado hasta entonces los coautores mismos, por lo que invité para parti­cipar en esta tarea a Grazia Cecchini, que desde entonces ha mantenido una estrecha correspondencia con ellos en vista del
Habiendo sobrepasado yo mismo los ochenta y cinco años de edad, no puedo dejar de sentir que la terminación de este tra­bajo va coincidiendo con el de mi vida, y ello le da a esta tarea un cierto sentido de «misión cumplida».
Curiosamente nunca me sentí, durante mis primeros años de enseñanza de esta materia, como uno con un deber de desarro­llarla o siquiera con un mérito particular, y solo ante la comercia­lización del eneagrama y la charlatanería de los imitadores de mi temprano trabajo en Berkeley (originadores de la comunidad o movimiento internacional del eneagrama) comencé a tomar consciencia de mi propio mérito en haber ofrecido un trabajo más serio y de más poder transformador. Solo recientemente, sin embargo, con la visión retrospectiva de decenios, he llegado a sentir que, tal como Ichazo me predecía, caería en mis manos la tarea de ser un mediador de este conocimiento para el mundo occidental de nuestro tiempo. Espero que el haber puesto todas estas comprensiones por escrito constituya más una ayuda que un impedimento a su comprensión profunda, pues muchas veces he pensado que tenía razón el dios egipcio Thoth al imaginar que el don de la escritura transformaría a los humanos en meros repe­tidores de palabras, alejándolos de la sabiduría. Imagino que en este caso mis lectores futuros se dividirán entre los que aprove­chen nuestro esfuerzo para su propia transformación y aquellos que prefieran dedicarse a su enriquecimiento académico, cultural y material.
Solo me falta agradecerles a todos los que han contribuido a este tercer volumen tanto sus esfuerzos como su tolerancia de miscríticas, y desearles que el éxito de lo que han producido les traiga la satisfacción de servir al proceso masivo de autoconocimiento que está caracterizando a nuestra generación. Especialmente le agradezco a Grazia su relevo como editora en un momento de la vida en que mi actividad de enseñanza y mis otros libros incon­clusos me reclaman, y también a David Barba, de La Llave, sin cuyo estímulo seguramente habría seguido postergando la termi­nación de estos nueve volúmenes hasta que fuese demasiado tarde para contar con mi supervisión.

PRÓLOGO AL TERCER VOLUMEN,
POR CLAUDIO NARANJO

1

Con este volumen dedicado a los tipos humanos en que domina el pecado que la Iglesia católica viene llamando pereza, se termi­na de tratar del triángulo interno del eneagrama de los caracte­res, y espero que no interese menos este libro que los preceden­tes acerca de la Vanidad y los caracteres relacionados con la angustia. Como los tomos anteriores, se ajusta este a la idea de presentar cada uno de los tres tipos correspondientes de dos ma­neras: a través de una biografía personal y a través de un capitulo teórico, para así presentar en cada caso una doble visión de cada uno de ellos: por una parte, un ensayo científico; y por la otra, una historia vivida, y así hablarle a los dos hemisferios cerebrales del lector.
Comenzó nuestra serie con la Vanidad, que es la pasión que más notoriamente mueve al mundo de hoy en su carrera por el éxito y el poder a través de la eficiencia y del dinero. También el segundo tomo sobre los caracteres inseguros, fanáticos y descon­fiados es de gran relevancia para la sociedad contemporánea por cuanto somos una sociedad o inhibida o entusiasmada por la autoridad y, consecuentemente, con la culpa y la vuelta de las personas contra sí mismas. En este tercer volumen, sin embargo, la relevancia no es menor porque todos nuestros problemas se originan en la ignorancia, en el sentido antiguo de la palabra, que no solía ser no saber ciertas cosas o saber poco, sino no en­tender lo que pasa.
Aunque la pasión dominante en el eneatipo Nueve ha sido llamada pereza en la formulación del dogma cristiano de los pe­cados, corresponde este término a una mala comprensión de la palabra latina acidia, que no se refiere tanto a una pereza de la acción como a una pereza espiritual o, como diríamos hoy, psi­coespiritual, de personas que se resignan a una vida demasiado mecánica o automática y pierden interioridad. Diríamos que son los que se adaptan demasiado a una sociedad empobrecida y se resignan olvidando su voz interior, de tal manera que termi­nan interesándose más en el prójimo que en sí mismos, solo que habiendo perdido el corazón y tal vez volviéndose personas aburridas hasta para sí mismas.
Corresponde este tipo de estructura psíquica a personas que metafóricamente pudieran llamarse muertos en vida, por su ol­vido de sí mismas y por el implícito desamor a sí mismas. Perso­nalmente no sabría anticipar cuánto se interesarán en leer este libro, pues no suelen ser personas interesadas en conocerse mejor o siquiera en el crecimiento personal, que les parece una activi­dad demasiado egoísta cuando hay tantas cosas que hacer. Ima­gino, sin embargo, que les interesará a sus familiares y conocidos saber algo más de esa vida interior que poco comparten, y que esto les sirva indirectamente.
Una vez más me siento muy agradecido hacia quienes han trabajado tan bien en la producción de este volumen y especial­mente a quienes han escrito los relatos autobiográficos. Siempre me pareció que escribir una autobiografía sincera y atreverse a publicarla es una gran oportunidad de crecimiento a la vez que un acto heroico, y siento que mi propio empeño en incentivar a ciertas personas a hacerlo ha sido una de las buenas cosas que he hecho en mi propia vida.

A MODO DE INTRODUCCIÓN

CONTRASTES PRINCIPALES ENTRE LOS SUBTIPOS
DEL E9: CONSERVACIÓN, SEXUAL Y SOCIAL

Si partimos de la teoría de Nasrudín-Naranjo de la neurosis,' que propone que la falta del ser está en la base de todas las pasiones del eneagrama, en el caso del E9 lo que está en primer plano es una resignación respecto a su pérdida de ser. Es probable que este eneatipo llame menos la atención que otros precisamente por el hecho de que se acomoda en su pérdida y porque tampoco sea tan llamativa la manera en la que busca sustituirla.
El rasgo fundamental del E9 es el olvido de sí. Para definirlo en mayor profundidad, Claudio Naranjo utiliza las palabras pe­reza o inercia, que apuntan a una falta de interés por el mundo interno propio, en mirar dentro de sí mismo. Naranjo emplea también el término acidia,2 que parece el mejor para explicar esta falta de interés en cuidar la propia posición o condición en el mundo. Tenemos que entender la pasión de la Pereza como una inercia psicoespiritual por la cual el E9 busca mantenerse en un estado de ignorancia espiritual, en una pereza del espíritu, negando su mundo interior y cualquier búsqueda que le permita despertar su conciencia. Es como si oscurecer la conciencia le permitiera olvidar la separación originaria de su ser y ocultar cualquier inquietud conectada con la vivencia de la carencia nu­clear y la pérdida del sentido de la existencia.
Psicológicamente, es una resistencia a cualquier cambio, que se concreta en ausencia de motivación, evitación del conflicto y represión de las emociones, con ceguera frente a cualquier fric­ción que pudiera producirse a nivel intrapsíquico o interperso­nal. Es como si el E9 se resistiera a diferenciarse del otro y a tener conciencia de la diferenciación entre sus partes internas, para poder vivir en un estado de ilusoria unión, fuera y dentro de sí.
Se puede decir que este eneatipo peca de una pereza de amar­se, o que su capacidad para amarse quedó adormecida. Por falta de amor, se ha olvidado de su ser y se ha desconectado de sí mismo. Pero en vez de volver la mirada hacia dentro para recupe­rar su propia experiencia interior, busca llenarse mediante la ex­periencia del otro.
En la infancia de este eneatipo, encontramos niños que tu­vieron que adaptarse desde edades tempranas a exigencias y res­ponsabilidades y que dejaron de ser ellos mismos. Frases como «no me quedó otra que adaptarme a las circunstancias» se repiten con frecuencia. En consecuencia, este carácter padece de una sig­nificativa escasez de experiencia interior.
El E9 se desconecta pues de sí. Y es la forma de hacerlo y de llenarse con las necesidades del otro lo que diferencia a los subti­pos. El E9 social parece el menos desconectado de los tres porque la participación, su pasión satélite, le hace parecer interesado por los asuntos del mundo. Es el subtipo que funciona aparentemen­te en oposición a la inercia (contra-pasional) por esta motivación a hacer incesantemente y ser jovial para ganarse un lugar. Esta aparente motivación es, en el fondo, una distracción de su mundo interno que le lleva a una inercia de actividades no siempre de acuerdo con sus verdaderos intereses. Ha aprendido a relacionar­se con el mundo como una forma de huir de su vacío existencial y de la dolorosa experiencia de no ser visto y no ser tenido en cuen­ta. En el Nueve social la adaptación es un movimiento que le anestesia, que no busca el aplauso ni el mérito sino más bien par­ticipar en el mundo como una experiencia de ser. Si no participo, no soy.
Para el E9 conservación la pertenencia social no es tan im­portante. Este subtipo sobrevive al dolor y a la carencia de amor llenando este vacío con apetencias. No es solo apetito de comida sino de experiencias y objetos, que le distraen y le hacen creerse satisfecho. Aparenta estar satisfecho pero en realidad se trata de una satisfacción compulsiva y desconectada, y ese aspecto de «gordito feliz» no es más que una visible malla protectora para no conectarse consigo mismo. El Nueve conservación parece a veces no estar «ahí».
El E9 sexual también parece no estar ahí pero es menos tur­bador que el E9 conservación, pues su timidez le hace pasar desa­percibido. Este subtipo sexual se funde con un otro. Llena su vacío haciéndose uno con un otro.
La principal diferencia de los subtipos social y sexual con el de conservación es la expresión de la rabia, que en este último es mucho más visible que en los otros dos. El E9 conservación se presenta más terco y obstinado en las formas, el E9 sexual se mues­tra más suave y tímido, y el social, más sonriente y bonachón.
También hay una diferencia clara en el ámbito de la fantasía El E9 conservación es mucho más concreto, mientras que el se xual sueña mucho, sobre todo con el amor platónico, y puede construir historias tan ricas en detalles y tan elaboradas que llega a creerse que su fantasía va a hacerse realidad. El Nueve social también sueña despierto y se monta películas para evadirse, pero no son de amor sino de pertenencia. Esta capacidad de fantasear se manifiesta en los tres subtipos ya desde la primera infancia y tiene el fin de obviar la cruda realidad a la que está sujeto.
El E9 sexual también es más reservado y tímido que el de conservación y el social porque tiene más conciencia de la inti­midad y, por ello mismo, se siente mucho más incomprendido. A ninguno de los tres subtipos le gusta hablar de sí mismo por­que le parece que no tiene nada interesante que contar; incluso se considera aburrido para los demás. Aunque el más hablador de los tres podría ser el Nueve conservación y el que menos, el sexual.
Por otra parte, el E9 conservación es más obstinado, terco y crudo a la hora de expresarse y hacer sentir su presencia. El E9 sexual, en cambio, se entrena desde la infancia para hacerse invi­sible y silencioso. Aprende a estar entre la muchedumbre sin ser visto, entra y sale de las habitaciones gin que nadie se entere. Es alguien a quien fácilmente puedes olvidar cuando lo acabas de conocer. El E9 social puede ser líder grupal aunque sin causar conflictos, lo cual le lleva a pasar desapercibido porque hace para y por los demás. Se puede parecer al E3 conservación, tanto por querer ser útil y por apañarse bien a la hora de resolver los proble­mas ajenos como por su tabú a destacar; solo que carece de esa aparente autoestima que el Tres conservación sí posee, y lo que busca no es seguridad sino pertenencia.
El E9 sexual se parece mucho más al E4 porque está más cerca de su desesperación, y es menos feliz que el E9 conserva­ción. A diferencia del Cuatro, sin embargo, el Nueve sexual no es consciente de la profundidad de su dolor porque se distrae me­diante la preocupación por no hacer sufrir al otro. El E4 llora y siente su dolor, el E9 sexual llora y siente el dolor ajeno. Si no emprende una trayectoria de autoconocimiento o de terapia, puede creer durante toda su vida que es muy afortunado porque él no sufre como el resto del mundo. Es completamente ciego a su propio dolor. También podemos confundirlo con el E3 se­xual, con la diferencia que el Tres sexual invierte muchas energías en el trabajo continuo de seducir para ser visto, mientras que el E9 sexual se conforma robóticamente con quien le permite estar a su lado.
El E9 conservación se parece más al E8 pero no «toma lo que quiere para sí»; sino que actúa ciegamente desde el impulso, sin tener clara conciencia de él y sin el beneficio de un placer real.
Por último, el Nueve conservación tiene más sensación de omnipotencia, mientras que el sexual se siente mucho más débil porque experimenta más dependencia del otro. El Nueve sexual cree y siente profundamente que es dependiente, sobre todo de la pareja, pero la realidad es que está tan ciego respecto de sí mismo que, siendo él quien sostiene en todo a la familia y a la pareja, piensa que es él el sostenido. El Nueve social, por su parte, es el menos resignado de los tres, mostrando a veces cierta rebeldía, que vuelca en el grupo, pudiendo llegar a ser un gran luchador por los derechos sociales.
El E9 social es generoso con todos; hace para los demás. El E9 sexual también hace pero para la pareja, para el amigo, para la familia, no para un grupo amplio e indiscriminado. Escoge hacer solamente para las personas muy queridas por él; solo le ve senti­do a las relaciones de uno a uno, cosa que no sucede en el Nueve social, que prefiere las relaciones de grupo.
El E9 social, aunque no siempre lo encuentra, busca su bien­estar en el grupo y se emplea en beneficio de todos, especialmente de aquellos a quienes percibe en mayor dificultad. El E9 sexual, en cambio, no se siente muy bien en el grupo porque no puede con­tentar a varias personas a la vez. El E9 conservación tiene un lími­te en su relación con el grupo; es más transgresor y provocador, puede permitirse criticar al otro más abiertamente e incluso entrar en conflicto.
De los tres subtipos, el social es el que parece más contento. Aparentemente el más satisfecho, se anula menos exteriormente. Es mucho más hablador que el sexual, que con frecuencia se en­cierra en un mutismo inaccesible.
De los tres, el que más dificultad tiene para el compromiso con la pareja es el E9 conservación.
Hay un ejemplo que ilustra las diferencias que suele citar Claudio Naranjo. Ante un vaso de agua ninguno de los tres sub-tipos tiene conciencia de sed o deseo de beber. El E9 conserva­ción pensaría: «No tengo sed; ya me lo beberé luego, cuando esté más sediento; mi cuerpo aguanta mucho sin beber y tengo mu­chas cosas que hacer». El E9 social: «No tengo sed; tómatelo tú que sí que tendrás, y además es lógico que tengas más sed que yo; has estado mucho rato al sol». El sexual: «No tienes sed, no tengo sed. ¿Cómo vamos a tener sed?».

 

  • Autor/es: Claudio Naranjo
  • Editorial la Llave
  • Formato 14 x 21 cm
  • Páginas 608
  • Encuadernación Rústica con solapas (tapa blanda)

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