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Luna Roja

Miranda Gray (aut)

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EMPLEA LOS DONES CREATIVOS, SEXUALES Y ESPIRITUALES DEL CICLO MENSTRUAL NUEVA EDICIÓN AMPLIADA Y ACTUALIZADA La "regla", al igual que el resto del ciclo menstrual, no es tan sólo un fenómeno meramente fisiológico, sino que supone una poderosa fuerza creativa que también afecta a la mujer a nivel psicol&oacut...

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EMPLEA LOS DONES CREATIVOS, SEXUALES Y ESPIRITUALES DEL CICLO MENSTRUAL

NUEVA EDICIÓN AMPLIADA Y ACTUALIZADA

La "regla", al igual que el resto del ciclo menstrual, no es tan sólo un fenómeno meramente fisiológico, sino que supone una poderosa fuerza creativa que también afecta a la mujer a nivel psicológico y espiritual. Valiéndose de la combinación entre la narración de cuentos, el folklores tradicional y las leyendas, y ciertas herramientas y métodos prácticos (incluido el "Diagrama Lunar"), LUNA ROJA ofrece a la mujer moderna una amplia, clarificadora y profunda visión de su naturaleza cíclica. Esta desmitificadora obra auténtica "guía de ritmos femeninos" le permitirá: - Comprender las energías de su propio ciclo menstrual, así como interaccionar con ellas y aplicarlas a nivel creativo, sexual y espiritual. - Vivir en armonía con las distintas fases que experimenta todos los meses. - Valorar esta ineludible realidad femenina y las potencialidades que conlleva, desterrando el tabú de que ha sido objeto durante tantos siglos. - Redescubrir profundas y consecuentes tradiciones familiares y transmitirlas a la siguiente generación. El ciclo femenino sobre todo la menstruación como evidencia manifiesta ha sido y sigue siendo objeto de tabú social desde tiempos remotos: la sangre, la capacidad reproductora, las múltiples energías asociadas a un proceso orgánicamente rítmico... es un recordatorio de la imposibilidad de dominar la vida. Así, aun a pesar del desarrollo cultural y científico, la sociedad patriarcal es incapaz de guiar y proporcionar a la mujer en edad fértil las estructuras y conceptos que le permitan afrontar los sentimientos y experiencias inherentes a su naturaleza cíclica, y reconocer las expresiones derivadas de la misma. Miranda Gray desvela todos los aspectos de este hecho intrínsecamente femenino y nos acerca a arquetipos lunares tan poderosos e influyentes como la "Bruja", la "Madre", la "Virgen" y la "Hechicera". Tomar conciencia de todos los dones que subyacen en esa realidad cotidiana para las mujeres más de la mitad de la población humana de nuestro planeta supone potenciar no sólo su crecimiento emocional, intelectual y espiritual, sino también el de la sociedad y el entorno en que se desenvuelve. De todo ello trata LUNA ROJA. Miranda Gray, con una formación de ilustradora científica, ha realizado trabajos para guías educativas de estudios y para libros infantiles. Además, utilizando fidedignos modelos representativos de formas naturales, a los que añade aplicaciones muy imaginativas y creativas, investigó en el esoterismo occidental, principalmente en la tradición artúrica y celta, y diseñó dos innovadoras barajas de tarot basadas en el autodesarrollo. Su propia actividad como ilustradora profesional le ha llevado a adquirir una profunda comprensión sobre los diferentes aspectos de la creatividad en la mujer y la relación de los mismos con el ciclo menstrual, tema que en esta obra, LUNA ROJA, desarrolla profusamente. Escritora, ha colaborado en varios trabajos relacionados con la autoayuda, la tradición popular y la espiritualidad.

PRÓLOGO A LA EDICIÓN REVISADA

Hace poco me preguntaron cómo escribí Luna roja, y entonces me pareció interesante dar a conocer la historia a los nuevos lectores a través de esta edición revisada.
Tras acabar la universidad con una licenciatura en ciencias, me apunté a un curso de ilustración científica. Era maravilloso ser creativa, aunque durante el curso noté que mi creatividad cambiaba y fluía. Una vez finalizado el grado me dediqué a trabajar en casa como ilustradora por cuenta propia, lo cual me obligó a ser creativa ininterrumpidamente para poder cumplir con las fechas de entrega de las publicaciones.
Con el paso de los meses me resultó obvio que tenía dos estilos de trabajo completamente diferentes y naturales: el detallado y preciso que los editores buscaban, y uno más libre, expresivo y representativo que a ellos les parecía inferior y, en consecuencia, despreciaban. Mi problema con el estilo de trabajo detallado era que me resultaba casi imposible alcanzarlo durante los últimos días de la fase premenstrual y los primeros de la etapa menstrual. Así que, incapaz de controlar las fechas de entrega, ese cambio en mi conducta me causaba un enorme estrés, además de frustración y ganas de llorar.
El hecho de dirigir mi propia empresa también me hizo caer en la cuenta de lo que me resultaba fácil y dificil durante el mes. En algunas ocasiones no podía tan siquiera mantener una conver-
sación con otras personas, y en otras mi seguridad en mí misma se encontraba en un momento óptimo; percibía etapas en las que mi concentración decaía y fases en las que me resultaba más fácil escribir que hablar. Supongo que la frustración que me provocaba ser tan inconsistente fue la que me impulsó a buscar respuestas en mi ciclo menstrual. El hecho de anotar los cambios que yo misma experimentaba dentro del ciclo -para lo cual me ayudó mucho la información incluida en el libro The Wise Wound, de Penelope Shuttle y Peter Redgrove- me permitió reconocer patrones cíclicos en mi energía fisica, fuerza y sensibilidad emocional, en mis procesos de pensamiento y concentración, en mi sensualidad y energía sexual, y en mis aspectos creativos y espirituales.
Por aquel entonces mi educación e intereses se centraban en los mitos y las leyendas, las tradiciones populares y la espiritualidad basada en la naturaleza y lo divino femenino, y trabajaba con algunos autores muy interesantes en el campo de las tradiciones espirituales celtas y vinculadas con el rey Arturo. Deseaba encontrar un marco de referencia para mis experiencias, encontrar arquetipos con los que pudiera identificarme y que establecieran una conexión con la profunda espiritualidad femenina que sentía bullir en mi interior. Me acerqué a la mitología en busca de estos modelos, y los encontré en nuestras historias infantiles y relatos populares. Pero luché contra la interpretación moderna de lo divino femenino, expresado en un arquetipo triple, porque en las historias yo encontraba cuatro: las tres fases luminosas de la luna y, además, la cuarta, la oculta; las cuatro estaciones de la fuerza vital de la tierra; las tres fases manifiestas y la cuarta de retiro durante el invierno. Descubrir estos arquetipos me mostró que mis experiencias no eran sólo mías, sino que existía una antigua tradición de sabiduría menstrual que se correspondía con mi interpretación de estos hechos y se remontaba al difuso y distante pasado.
Una vez descubiertos los arquetipos me propuse averiguar si otras mujeres compartían las mismas experiencias que yo, así que a todas las que se cruzaban conmigo les hacía preguntas sobre suciclo. Sinceramente, me sorprendió escuchar sus respuestas: todas sentíamos lo mismo. Y eso me inspiró explorar los textos existentes sobre el ciclo menstrual, gracias a lo cual me di cuenta de que tenía que escribir mi propio libro.
Yo podría definirme como una pensadora visual; las palabras eran y siguen siendo un medio difícil para mí, y ser escritora nunca ha sido una de mis aspiraciones. Sin embargo, mientras practicaba volcar mis ideas sobre papel, hice un descubrimiento sorprendente: podía escribir durante mi fase premenstrual. En efecto, en dicho período las ideas me desbordaban y podía fácilmente encontrar las palabras precisas, crear una frase que hablara desde mi corazón, mantener todas las ideas fluyendo en orden, ¡e incluso mejorar la gramática? Aquel fue un verdadero momento «eureka», así que mientras realizaba algunas ilustraciones para Element Books -una editorial que fomenta un estilo de vida y espiritualidad alternativo- presenté allí mi propuesta. Agradezco enormemente a Julia McCutchen que me aceptase a mí y a mi libro, ¡a pesar de que por aquel entonces ella ignoraba que yo podía escribir durante sólo una semana al mes!
Puesto que soy una persona que escribe desde los sentimientos y las imágenes, para mí la forma más directa y natural de presentar las ideas de Luna roja era mediante un relato, y por esa razón el libro comienza con la historia de una jovencita llamada Eva. A través de la trama conseguí presentar los arquetipos sin aplicarles ninguna definición y permitiéndoles resonar en el subconsciente y los sentimientos del lector; y creo que precisamente por esa razón, una vez experimentada la «autenticidad» de los arquetipos y quizá el anhelo de volver a conectar con ellos, el resto del libro se lee con el corazón y la mente, y no únicamente con el intelecto.
Escribir Luna roja me ha permitido tanto formalizar mis experiencias de las cuatro fases y la información que había recibido de otras mujeres como volcar por escrito las prácticas desarrolladas en mi propia vida para poder mantener la armonía con mi naturaleza cíclica. El libro nació como un montón de trozos de papel
con párrafos extraños y frases escritas sobre ellas, en su mayor parte redactadas durante mi fase premenstrual, pero también apuntadas en la fase particular sobre la que estaba escribiendo. Deseaba escribir mientras experimentaba las energías y percepciones de cada fase; en otras palabras, con la voz del arquetipo. Mi marido, Richard, me ayudó mucho en la creación del manuscrito final, y me dijo que para él resultaba obvio en qué fase me encontraba cuando escribía una sección.
En la época en que se publicó Luna roja muchas mujeres exploraban la espiritualidad femenina y escribían al respecto. Mi de-seo por aquel entonces era que mi libro llegara a formar parte de un movimiento que devolviera al ciclo menstrual el lugar que le corresponde en la sociedad y la cultura, ya que se trata de una sorprendente fuente de creatividad, inspiración y sabiduría capaz de sustentar y apoyar el crecimiento de nuestra sociedad. Deseaba que en las escuelas enseñaran el ciclo menstrual como algo más que un proceso biológico, y que las mujeres aplicaran activamente su naturaleza cíclica y las energías del ciclo menstrual en su vida cotidiana. Anhelaba que el ciclo menstrual se convirtiera en un tema importante.
Por desgracia no ha sido así. La necesidad de Luna roja es tan acuciante ahora como lo fue en su momento, a pesar de que en la actualidad existen muchos más libros al respecto y más mujeres que ofrecen talleres y comunidades de Internet. Hoy en día las mujeres comienzan a incorporar esta información sobre sus ciclos a su vida cotidiana pero, lamentablemente, todavía lo hacen «en secreto». Observando el mundo empresarial, cargado de pautas para vivir y desarrollarse como personas, me pregunté: «Si las mujeres conocen sus energías cíclicas, ¿dónde está la prueba que lo demuestra?», y así surgió mi segundo libro: La mujer perfeccionada: Cómo aprovechar el ciclo menstrual para alcanzar el éxito y la realización personal. Dejo la historia de este libro para otro día, pero se trata de un paso más en el continuo viaje de la mujer cíclica. Nuestra naturaleza no debería reflejarse sólo en nuestro hogar onuestras prácticas de crecimiento espiritual, sino también en la oficina y nuestro trabajo, nuestra comunidad y cultura, nuestros sueños y objetivos, y nuestra capacidad de ser felices, tener éxito y alcanzar el bienestar y la realización en la vida. Como mujeres cíclicas contamos con un don sorprendente, y ha llegado la hora de que lo reconozcamos, lo enseñemos al mundo y le concedamos la importancia que se merece.
Año tras año las cartas de las mujeres que han leído Luna roja me han emocionado y honrado, porque noto que mis palabras han producido un impacto inspirador y positivo en sus vidas. Mi sincero deseo es que este sentimiento continúe a través de la presente edición revisada.
MIRANDA GRAY

INTRODUCCIÓN
EL PROPÓSITO DE ESTE LIBRO


En la sociedad moderna, el ciclo menstrual se experimenta como un fenómeno pasivo del que sólo se admite su «aparición», ya que todo el proceso restante se ignora o bien se oculta. Así, se nos enseña que debemos enfrentar nuestra angustia y nuestras necesidades sin llamar la atención, puesto que todo ello forma parte de lo que significa «ser mujer». Éste es el motivo por el que nosotras solemos esconder nuestras dificultades: nos impulsa el miedo a que los demás nos consideren débiles o piensen que hacemos una montaña de un grano de arena. Y es precisamente esta falta de comunicación y reconocimiento social lo que perpetúa el aislamiento del ciclo menstrual como un acontecimiento oculto y furtivo. Luna roja muestra que en realidad se trata de un suceso dinámico que, una vez liberado de los condicionamientos y restricciones sociales, puede afectar activamente el crecimiento físico, emocional, intelectual y espiritual de la mujer, así como el de la sociedad y el medio en el que ella se desenvuelve.
La mujer en edad fértil vive en una sociedad orientada hacia lo masculino que modifica tanto su percepción del mundo como de sí misma. Se trata de un entorno que no sólo no le guía ni proporciona las estructuras y los conceptos para afrontar los sentimientos y las experiencias del ciclo menstrual, sino que ni siquiera
reconoce las expresiones que pueden surgir de él. Por ello el objetivo de Luna roja es ayudar a tomar mayor conciencia de este ciclo y a entender las energías inherentes a él; y puesto que cada mujer lo experimenta de un modo diferente, el texto propone ideas diseñadas de tal modo que cada lectora pueda adaptarlas a sus propias necesidades.
Además, Luna roja plantea una perspectiva doble. Existe un gran número de leyendas, mitos, historias populares y cuentos infantiles que contienen una importante cantidad de enseñanzas e ideas relacionadas con el ciclo menstrual. Como lamentable-mente la sociedad moderna ya no cuenta con este material, este texto ofrece una reinterpretación de algunas de estas conocidas historias, y utiliza los cuentos populares y su simbolismo en un nuevo relato llamado El despertar, para que se pueda comprender la naturaleza cíclica femenina (véase capítulo 2). A pesar de que los conceptos y las estructuras son muy importantes, las experiencias personales que los respaldan lo son tanto o más, razón por la cual este libro también propone sugerencias que ayudarán a la mujer a conocer mejor su propio periodo -así como el modo en que lo percibe- a través de su interacción personal mes a mes.
Estos dos enfoques están interrelacionados, pues las historias y la mitología que contienen imágenes relativas al ciclo menstrual surgieron de experiencias personales, lo que hace que se conviertan en una importante fuente de enseñanza capaz de ayudar a la mujer moderna a comprender mejor sus propias vivencias en lo que al ciclo femenino se refiere. Además, y con objeto de reforzar la idea de que el conocimiento personal es muy importante, este libro propone ideas prácticas y ejercicios que podrán incorporarse fácilmente a la vida cotidiana. Luna roja, que parte de la base de que la experiencia menstrual es la totalidad del ciclo y no solamente los días de sangrado, aporta sugerencias prácticas y pautas sobre los métodos que se pueden emplear para interactuar con las energías propias de este período, y enseña así mismo a la mujer distintasformas de transmitir su comprensión de este ciclo vital no sólo a sus hijas, sino también a otras mujeres.

LA POSICIÓN SOCIAL DE LA MENSTRUACIÓN

Durante cientos de años el ciclo menstrual femenino ha generado desprecio y aversión, al considerársele un sucio signo de pe-cado cuya existencia reforzaba la inferioridad de la mujer en la sociedad, claramente dominada por el hombre. Incluso hoy en día se piensa en la menstruación como en una desventaja biológica que transforma a la mujer en una trabajadora emocional, irracional, inestable, en la que no se puede confiar. En la cultura occidental industrializada -que se autocalifica de «iluminada»- rara vez se habla abiertamente de la regla, a menos que sea en términos médicos. Así, a pesar de tratarse de un proceso natural, sigue creando barreras entre madres e hijas, maridos y mujeres, hermanas o ami-gas, y provoca que muchas mujeres vivan odiándose a sí mismas y sintiéndose culpables por la depresión, irritabilidad, hinchazón y torpeza que padecen durante esos días del mes. ¿Cuántas de ellas han transmitido su odio y su miedo a sus hijas, bien con palabras o bien a través de su comportamiento? ¿Cuántas han sufrido una primera experiencia menstrual aterradora por no saber nada acerca del tema o tan sólo conocer los aspectos clínicos, los cuales no explicaban en lo más mínimo el modo en que se sentían? En la sociedad moderna, donde los ritos de transición ya no existen, ¿cuántas niñas realmente sienten que gozan del don de ser mujer, y a cuántas se las ha guiado para convertir esa experiencia en una fuente de crecimiento? El hecho de que la mujer aprenda a descubrir los dones que encierra su propia menstruación y la vea en forma positiva hará que luego pueda ayudar a sus hijas a aceptar su condición femenina y los ciclos que le son propios.
Hay muchas mujeres que sufren tanto mental como física-mente durante la menstruación; sin embargo, la ayuda que se les
proporciona suele estar destinada sólo a combatir los síntomas, pues la causa en sí de su malestar, que obviamente es el hecho de ser mujer, no puede remediarse. Bien es cierto que hoy día ya empieza a aceptarse la existencia del síndrome premenstrual, pero sus efectos aún siguen considerándose negativos y destructivos. La realidad es que la mujer tiene que hacer un gran esfuerzo para que la sociedad, la ciencia médica y las leyes acepten que su menstruación le hace experimentar un estado alterado de conciencia, con el handicap añadido de que lamentablemente ya no cuenta con ninguna estructura ni tradición que le ayude a comprender y utilizar esa conciencia de forma positiva.
Es más: la visión lineal que tiene la sociedad acerca del tiempo y la realidad hace que a la mujer menstrualmente activa le resulte dificil darse cuenta de su cualidad cíclica, así como aceptar y aplicar este hecho en su vida. Incluso aunque registre en su diario las fe-chas de sus menstruaciones, tendrá dificultades en verlas como un ciclo y tenderá a pensar en ellas como un esquema lineal repetitivo. En el capítulo 4 veremos que la utilización del Diagrama Lunar nos permitirá recopilar esta información y analizarla desde nuevas perspectivas. Así pues, si la mujer realmente toma conciencia de que su vida menstrual es una expresión de un ser de naturaleza cíclica, comenzará a ver que forma parte de los grandes ritmos del universo, aceptará aún más su verdadera condición y conseguirá traer la armonía a su vida.


El tabú de la menstruación

Las antiguas culturas conocían sin duda el poder de la menstruación, un saber que aún hoy persiste en algunas sociedades modernas; pero ocurrió que los varones de las primeras sociedades patriarcales empezaron a considerar este poder como un peligro para ellos, con lo que aquellas prácticas que las mujeres habían establecido para tratar con las energías creativas inherentes a esteproceso natural de sus organismos se convirtieron en objeto de duras críticas. La menstruación pasó así de considerarse santa y sagrada a convertirse en sucia y contaminante, y se fomentó la creencia de que la mujer durante esos días era «una fuente de energía destructiva andante», basándose en que tras su feminidad escondía un tremendo poder mágico. Se llegó a la conclusión de que la única forma de contener tal poder era alejar a la mujer de la comunidad y la tierra, pues se pensaba que esta magia desenfrenada no sólo afectaba a todo aquello que estaba en contacto con la propia mujer, sino que era especialmente peligrosa para los hombres y su modo de vida, sus pertenencias y su ganado.
Apartarla del resto de la comunidad en cuanto aparecían las primeras manchas de sangre se convirtió entonces en un proceso habitual, que en muchas culturas suponía confinarla en una choza que debía compartir con las demás mujeres de la tribu, lejos de los demás integrantes del poblado. De esta forma, como todo aquello que estuviese en contacto con ella se «contaminaría» y tendría que destruirse, le estaba prohibido tocar los utensilios cotidianos, y muy particularmente cualquier pertenencia masculina, pues se temía que tuviese el poder de matar a un hombre o de hacerle perder sus aptitudes para la caza (en algunas culturas se llegaba incluso a castigar con la muerte a quien quebrantase este tabú). Por otra parte, si bien se le permitía recibir la visita de otras mujeres, era con la condición de que éstas también se mantuvieran totalmente alejadas de los hombres de la aldea: no podían verles ni dejarse ver por ellos.
La superstición llegó hasta tal punto que no sólo se le prohibía ir a ciertos lugares o tocar determinados objetos, sino que se especificaba qué alimentos podía ingerir. En algunos casos no se le permitía comer carne o beber leche por miedo a que perjudicase la cacería o hiciese que las vacas perdieran su capacidad de producir leche; en otras palabras, se la consideraba tan impura que ofendía a la naturaleza y provocaba una alteración en el orden natural de las cosas.
El momento más «peligroso» para la comunidad era el de la primera menstruación de una jovencita, de manera que las restricciones para con ella solían ser más extremas que las destinadas a las mujeres adultas: el confinamiento podía durar hasta siete años y en algunos casos la encerraban en una jaula, prohibiéndole ca-minar por las tierras de la comunidad o ver el sol.
El tabú menstrual no se limita únicamente a las sociedades primitivas o del pasado, porque incluso en nuestros días muchas religiones restringen física y mentalmente a la mujer durante su período. Por ejemplo, en la cultura islámica una mujer que está menstruando tiene prohibido entrar en una mezquita, norma cuya transgresión estaba penada antiguamente con la muerte. Por su parte, la menstruación representa para algunas culturas cristianas el pecado original de Eva: con él nacen todas las mujeres cristianas, quienes se ven obligadas a expiarlo continuamente si quieren ir al cielo. De lo que se deduce, en ambos casos, que ninguna mujer es lo suficiente-mente sagrada como para tomar parte activa en la religión.
Tenemos que darnos cuenta de que una parte de nuestra actitud respecto de la menstruación ha sido creada por la historia de la sociedad; una vez que lo hagamos podremos deshacernos de ese condicionamiento social y tendremos la oportunidad de volver a analizar el ciclo menstrual con el fin de descubrir lo que significa para cada una de nosotras individualmente, al margen de la opinión de cualquier otra persona o grupo.


LAS ENERGÍAS MENSTRUALES

En este libro el término «menstrual» hace referencia a los te-mas pertinentes a la totalidad del ciclo que tiene lugar todos los meses, en lugar de limitarse sólo al flujo de sangre. Las energías creativas vinculadas al ciclo menstrual tienen diferentes orientaciones y aspectos, y están en íntima relación con el ciclo uterino: si el óvulo que se libera durante la ovulación se fertiliza, dichasenergías se expresan mediante la creación de una nueva vida; si no hay fecundación, se plasman en la vida de la mujer de cualquier otro modo.
Las energías del ciclo menstrual no deben restringirse ni controlarse, puesto que el hecho de bloquearlas o coartarlas puede hacer que se vuelvan destructivas; por el contrario, deben aceptarse como un flujo que tiene su propio modo de expresión y contra el que no debemos luchar. De este modo evitamos correr el riesgo de hacernos daño tanto física como mentalmente. No en vano, la mujer que opone resistencia está negando su propia naturaleza, por lo que el resultado suele ser la agresión, la ira y la frustración; razón suficiente por la que debemos permitir que las energías menstruales encuentren su expresión en los múltiples aspectos de la naturaleza creativa femenina.
El hecho de aislarse de la comunidad mientras duraba el flujo de sangre era una forma natural de expresar las energías de la menstruación: aquél era un período de enseñanza y aprendizaje, y el momento de utilizar las energías colectivas de todas las mujeres que estaban menstruando. Al principio el confinamiento durante la pubertad no tenía una connotación negativa, pues se le consideraba un medio para que las mujeres sabias enseñaran a las más jóvenes la naturaleza de sus cuerpos, las energías que acababan de descubrir y las tradiciones espirituales que las acompañaban; ello permitía que la joven mujer se sintiera en equilibrio y armonía con su propia naturaleza y pudiera utilizar sus energías en beneficio de la comunidad y la tierra.


CONOCE TU CICLO MENSTRUAL

EJERCICIO

Está claro que en el ajetreo de la vida cotidiana resulta muy difícil encontrar tiempo para comprometerse con un nuevo proyecto. ¡Incluso disponer de quince minutos para escribir un diario puede
convertirse en un problema cuando un cuarto de hora más en la cama es vital! Sin embargo, si estás dispuesta a comprender las energías de tu propio ciclo menstrual y seguir un registro de los ejercicios sugeridos en este libro, es imprescindible que lleves un diario, así como que anotes ciertos datos en detalle (tal como se indica a continuación) durante al menos tres meses, con el fin de obtener una representación razonable de tu ciclo y poder plasmarla en los diagramas lunares. Aunque después de un mes ya empezarás a tener una idea de la forma que adopta tu ciclo, no estaría de más que siguieses escribiendo en tu diario todo tipo de notas, ideas y sueños para así registrar tus visiones y experiencias. La información no tiene que ser muy extensa, pero sí debe incluir algunos datos concretos, como:

INFORME FECHA

DÍA DEL CICLO
El día en que comienza el flujo menstrual será el número uno; si desconoces en qué día estás, sigue con el resto de los apuntes has-ta que empieces a menstruar de nuevo.

FASE LUNAR
La mayoría de los periódicos te informarán en qué fase se encuentra la luna; dibuja un pequeño símbolo para especificar si se trata de luna llena, nueva, creciente o menguante.

SUEÑOS
Si puedes recordar tus sueños, anota los datos básicos, el tema o cualquier imagen intensa de los mismos. Es posible que descubras que recuerdas tu sueño cuando te despiertas pero que, pasados pocos minutos, lo olvidas; si es así, intenta capturarlo escribiéndolo en cuanto abres los ojos o bien reviviéndolo mentalmente en detalle y fijando la idea de que quieres recordarlo. Después escríbelo en tu diario cuando dispongas de tiempo.

SENTIMIENTOS
Intenta tomar nota de los sentimientos que experimentas durante el día. ¿Te sientes feliz, triste, sociable, retirada del mundo, intuitiva, en paz? ¿Sientes que te atraen ciertas actividades o formas de vestir? Analiza tu sexualidad: ¿te sientes sensual, cariñosa, afectuosa, espiritual, creativa, erótica, salvaje, exigente, lujuriosa, agresiva, vacía? Lo importante no es la frecuencia con la que mantienes relaciones sexuales con tu pareja -si la tienes-, sino intentar identificar tu energía sexual y las formas que adopta.

SALUD
Apunta si sufres cualquier dolor o molestia menstrual, si tienes «antojos» de determinados alimentos y si sientes que estás estresada.
Es necesario que seas consciente de tu ciclo y conozcas el modo en que te afecta, aunque también debes tener en cuenta tu pasado menstrual y considerar tus relaciones e influencias anteriores y actuales. Tómate tu tiempo para recordar tu primera menstruación: ¿cuánto sabías del tema en ese momento? ¿Fue una experiencia aterradora o embarazosa? ¿Cuáles fueron las reacciones de tu madre, tu familia, tus amigas del colegio y tus profesores? También piensa en el modo en que tu madre u otras mujeres cercanas de tu familia consideran su propia menstruación. ¿Cómo la llaman? ¿Hablas con ellas acerca de tu ciclo menstrual? Si tienes hijos, ¿cómo les has explicado o les explicarás qué es tu menstruación? Y si se trata de niñas, ¿de qué forma les hablarás acerca de sus propios ciclos?
Concéntrate en la relación entre la menstruación y tu pareja, tus compañeros de trabajo y tus amigos. ¿La ignoran, la consideran un «problema femenino», bromean al respecto o se refieren a ella en forma despectiva? ¿Os desagrada a ti o a tu pareja tener relaciones sexuales cuando estás menstruando? ¿Por qué? Resume tu opinión en tu diario.
El próximo capítulo introduce algunos conceptos e ideas relacionados con el ciclo menstrual que provienen de diferentes culturas y leyendas, y que se combinan en una historia llamada El despertar; en los capítulos subsiguientes trataremos ampliamente los te-mas, imágenes y conceptos que en ella se incluyen.
El propósito de utilizar una historia de este modo es animarte a que te identifiques con ciertos personajes e imágenes vinculados a la menstruación: así surgirá el tradicional proceso de iniciación, es decir, la adquisición del conocimiento a través de la visualización o las imágenes de tu propia mente. El hecho de participar en el relato, ya sea al escucharlo o leerlo, pretende despertar tu comprensión e inspiración y hacerte experimentar aquellas emociones y sentimientos que unen los conceptos de esa historia a la naturaleza intuitiva de la mente, y no al intelecto.
El despertar contiene varios niveles de lectura, en los cuales cada mujer puede participar según su propio nivel de comprensión. No te preocupes si sientes que no entiendes el significado de todos los símbolos de la historia, ya que muchos de ellos te resultarán más asequibles a medida que trabajes con los ejercicios que te presenta este libro.
Después de leer y llevar a cabo los ejercicios, sería interesante que releyeras El despertar y el capítulo que le sigue, con el fin de comparar y reforzar la comprensión de tu propio ciclo con las imágenes provenientes de la mitología y los cuentos populares.

ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS 9
PRÓLOGO A LA EDICIÓN REVISADA 11

1. INTRODUCCIÓN 17
El propósito de este libro 17
La posición social de la menstruación 19
Las energías menstruales 22
Conoce tu ciclo menstrual 23

2. EL DESPERTAR 27

3. EL LADO OSCURO DE LA LUNA 65
La dualidad femenina 68
La Dama de los Ciclos 74
El Árbol del Útero 77
La Serpiente 80
Los Animales de la Luna 83
La Diosa de la Oscuridad 93
Soberanía 98
Chamanas y sacerdotisas 101

4. LA INFLUENCIA DE LA LUNA 107
El ciclo menstrual 107
El Diagrama Lunar 110
Los ciclos de la Luna blanca y la Luna roja 118
Tomar conciencia de la menstruación 120
Cómo utilizar tu nueva percepción 128
El Diagrama Lunar y la vida cotidiana 131
Expansión del Diagrama Lunar 164
Trabajo adicional 167

5. LA LUNA CREATIVA 169
La creatividad femenina 169
Cómo despertar las energías creativas 176
Métodos para liberar las energías creativas 182

6. LA ESPIRAL DE LA LUNA 219
La tradición femenina 219
Cómo hacer resurgir los arquetipos femeninos 222
Cómo guiar y enseñar a tus hijas 224
Ritos de transición 227

EPILOGO 249

ACERCA DE LA AUTORA 251

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