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Educar desde la conciencia Maximizar

Educar desde la conciencia

Ana Piera Jaen (aut)

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"Niños felices en el presente, vínculos sólidos para el futuro"

Este libro aporta informaciónpara el desarrollo óptimo mental, emocional, ambiental, físico y psicológico de los niños y niñas. Facilita herramientas prácticas para hablarles con asertividad y eficacia.

Más detalles

9788461708796

"Niños felices en el presente, vínculos sólidos para el futuro"

Realmente no conocemos bajo qué sistema educativo
fuimos instruidos, ni por qué es así.
Cuando lo descubramos, y si hacemos lo preciso,
estaremos dando un paso hacia el cambio necesario
para la sociedad.

Este libro aporta información para el desarrollo óptimo mental, emocional, ambiental, físico y psicológico de los niños y niñas. Facilita herramientas prácticas para hablarles con asertividad y eficacia, Proporciona ejemplos, pautas pedagógicas y algunos "truquillos" que le serán útiles a la hora de educar. Encontrará recursos fáciles y eficaces.
A lo largo de la lectura, irá descubriendo ciertas preguntas que promoverán la reflexión personal y el autoconocimiento. Aunque no sea un educador, podrá entender posibles bloqueos de la infancia que quizás ha ignorado hasta ahora.
Los ejercicios de yoga para niños y niñas descritos aquí, os acercarán a estas técnicas de una forma divertida y entretenida, y al mismo tiempo, al practicarlos, uniréis los lazos afectivos por los beneficios que conlleva.
Aprenderán juegos donde los "peques" expresarán su creatividad, desarrollarán actitudes humanísticas y asimilarán al mismo tiempo valores como el respeto, un valor muy olvidado en los tiempos que corren.
Invito al lector a hacer los cambios oportunos en sí mismo, para que reluzca en su alrededor positivamente cuando eduque y hacerlo así con excelencia.
Una forma divertida de pasar tiempo de calidad junto a los menores, ya sean éstos tus hijos, alumnos, sobrinos, o nietos a la vez que se obtienen todos estos beneficios:

• Plano mental: lucidez, concentración, autocontrol, autodisciplina, excelente desarrollo de la atención memoria e imaginación.
• Plano psíquico: autoestima, creatividad, voluntad, conecta con el entusiasmo y la alegría.
• Plano relacional: solidaridad, respeto, mejor comprensión e interacción con los demás, fomenta la cooperación y el trabajo en equipo.
Plano emocional: armonización de la personalidad y carácter, paz interior, baja el nivel de estrés infantil, fomenta el valor.
• Plano físico: estiramiento, desarrollo y destreza de los músculos motores, relajación, estimulación sanguínea, oportuna canalización de la energía,mejoría en los hábitos de la respiración y posturales de la columna vertebral, desarrollo de los sentidos.

Prólogo

En el prólogo han colaborado Alejandro Jordá Llorente, padre de un niño de ocho años, y Cesare Milani, monje budista. Gracias a ambos.
Después de leer el libro, he decidido escribir este prólogo aconsejando su lectura a todos a los que les caiga en sus manos.
La primera razón, podría ser por lo orgulloso que me siento de la amistad que me une con la autora, Ana, a la que le tengo un enorme respeto por todo lo que ha vivido, pero aunque es una de las razones, no es para mí la más importante.
Para mí hay tres razones muy importantes que voy a compartir contigo. La primera de ellas, es que soy padre de un hijo de 8 años que cursa su educación en una escuela libre, y como a todos los padres, me gustaría que mi hijo y los hijos de mi hijo hereden un mundo y una sociedad mejor en la que se les enseñe a amar al prójimo y a nuestro entorno para así conservar el planeta con un mínimo para que no se deteriore más, que se les enseñe a Ser antes que a tener, a compartir antes que a competir, a ayudar y sobre todo a buscar la felicidad desde dentro de uno mismo.
Creo firmemente que aquí tenemos una buena herramienta para empezar a dar pasitos y salir de la oscuridad que se cierne sobre esta sociedad competitiva y desalmada. Este libro puede ayudarnos a encontrar una salida a lo que nos oprime el corazón.
Otra de las razones, es que si conseguimos cambiar algo entre todos poco a poco, el sufrimiento de mi amiga Ana y el de muchos que se habrán visto en situaciones parecidas a la de ella, aún siendo una cicatriz en su alma el haberlas vivido, al compartirlo con nosotros, no habrá sido en vano, de alguna manera habrá merecido
la pena para el crecimiento de todos. La última y no menos importante, es que parte de las ganancias de este libro van destinadas a fines benéficos para ayudar a todos los que tienen la fuerza y las ganas de luchar pero que por culpa de una sociedad que no los apoya, se ven impotentes, sin medios para subsistir y seguir adelante. Por todo ello y por muchas más razones que cada uno de vosotros encontraréis en éste libro, lo aconsejo, os hará empezar a dar pasos hacia fuera de la cueva (metáfora que encontraréis en el primer capítulo) y su oscuridad... hacia la luz y vuestra felicidad.
Espero lo disfrutéis tanto como yo y os ayude en vuestro crecimiento personal, o por lo menos os haga ver que hay otro camino hacia la felicidad, y con un poco por parte de todos, el cambio es posible.
¡ÁNIMO!
Alejandro Jordá Llorente

Quiero agradecer a Ana Piera por el honor que me supone introducir su libro con algunas palabras.
Este trabajo es mucho más que una simple herramienta como lo define su autora, y mucho más que una guía para ayudar a padres y educadores a empezar con una nueva forma de educar a los niños en su proceso de formación.
En este libro se reconoce todo el estudio, la preparación, la seriedad y el gran corazón lleno de amor y conocimiento de una mujer que intenta llenar un hueco muy grande en la educación didáctica de nuestra cultura.
Como norma los niños crecen bajo fórmulas educativas improvisadas, y en los mejores casos delegamos a otros la carga de dar a nuestros niños una educación valiente.
Lo que se percibe leyendo este libro, es una toma de responsabilidad que tenemos que lograr primero los adultos a fin de transformar nuestra conciencia siempre un poco egoísta en algo más cercano al sentido de responsabilidad Universal. Pero ¿qué significa esto?. Simplemente que deseemos en serio hacer algo por este mundo, y si queremos a nuestros niños y nos preocupa su futuro,
les tenemos que dar la mejor formación posible. Esto tiene que englobar el respeto por todas las formas vivientes, respeto a todas las culturas y el medio ambiente, amor y compasión en todos los aspectos de la vida en la cual este planeta es sólo un préstamo por un tiempo muy breve, y es responsabilidad de cada uno defenderlo y respetarlo para que los que lleguen detrás de nosotros a este mundo, encuentren un lugar mejor de lo que nos lo han dejado a nosotros.
Por un futuro mejor, por un mundo mejor, lo que tenemos que hacer es tomar más conciencia de nosotros y de nuestra responsabilidad, trasmitir a nuestros hijos no sólo informaciones tecnológicas, sino también una educación ética, responsable, de respeto, amor, compasión, de apertura, equilibrio emocional, de profundidad de sentimientos.
En este libro se nos enseña de manera sencilla y al mismo tiempo extremadamente eficaz, a cómo transformarnos en padres o educadores de un nivel ético Superior, permitiendo así enseñar a los niños de hoy, que serán los hombres y mujeres del futuro, a cómo vivir una vida más feliz, más serena y equilibrada, dejando una huella fuerte y positiva para el futuro de todo el planeta.
Para mí, este libro debe ser la guía básica de todos los que quieren tener un hijo, de los que ya lo tienen, y de educadores por desempeñar una labor muy importante en la formación de los niños.
Gracias a Ana por la gran oportunidad y felicitaciones por su excelente trabajo.
Cesare Mllani, Monje budista de tradición tibetana con el nombre de
Tenzin Khentse.
Centro de estudios de budismo tibetano Ghe Pel Ling Canarias, Adeje.
Tenerife a 15 de Enero de 2014

Introducción

La idea de escribir este libro, ha sido impulsada por una profunda sensación interior de que se necesita hacer algún cambio en nuestras vidas para evolucionar de forma más armoniosa en esta sociedad en la que vivimos. Tanto a nivel físico, como mental, ambiental y espiritualmente, para con nuestro mundo interno y el externo que nos rodea y del que somos parte.
Aquí encontrará un compendio de información que he ido recibiendo desde que empecé a preguntarme por qué sufría cuando era pequeña, qué bloqueos emocionales cargo conmigo desde entonces, cómo podría liberarme de ellos y de qué forma puedo colaborar para que los niños y niñas de hoy dejen de pasar esos mismos malos momentos durante la infancia.
Digiero con cierta dificultad verlos pasando por situaciones que yo misma pasé en mi niñez, y sé que se puede remediar si todos nos damos cuenta de lo que hacemos inconscientemente al educar y nos aplicamos para cambiarlo.
Me ha costado bastante tiempo curarme de algunas heridas emocionales que cargaba conmigo desde mi infancia, y continúo con mi limpieza. Escribir esto también me ha ayudado a deshacerme de muchos bloqueos al reconocerlos y perdonarlos desde el fondo de mi alma. Lo que pretendo al editarlo, es colaborar de alguna forma para que otros niños[1] no pasen estos mismos malos momentos, y así no les repercuta cuando sean adultos y se desarrollen con buena autoestima, creativos y felices, ya que nuestra felicidad tiene mucho valor como para dejarla en manos de la inconsciencia o la inercia.
Tenemos el poder, y además, el deber de hacer algo por nosotros y por las próximas generaciones en lugar de ir con el "piloto automático", tenemos que despertar más conciencia.
La palabra con-ciencia quiere decir con-conocimiento Si queremos educar desde la conciencia, tenemos que conocer de dónde viene el modelo de educación actual y qué modelo tenemos que llevar a nuestra realidad para que haya un cambio. Lo descubrirá en los capítulos "Un poco de historia" y "Cómo debería ser la escuela". Sabiendo de donde "venimos" y "dónde estamos" con el fracaso escolar actual, podemos deducir "a dónde vamos" si seguimos este modelo espartano. Lo que tenemos que observar ahora es "a dónde podríamos ir" si cambiamos las formas de educar. Una vez nos hagamos conscientes de esto, podremos tomar este conocimiento para propiciar una forma diferente de entender la educación integral de la persona en formación, basado en el autoconocimiento, y llegando a atender aspectos que hoy en día están opacados y son fundamentales para un desarrollo óptimo.
Ahora tenemos mucha información en diferentes medios. La información nos da conocimiento, y ésta sabiduría. La sabiduría es excelente cuando la utilizamos para nuestro beneficio y el de los que nos rodean, ya sean niños o grandes. La sabiduría es fantástica si se sabe qué hacer con ella para ser felices, sino, ¿que utilidad tiene?, ¿es acaso sólo un almacenamiento de datos, sin saber cómo utilizarlos?, ¿de qué me sirve saber, si luego no sé saborearlo (llevarlo a mi realidad)? Tenemos información, que por ejemplo podría ser la que hay aquí escrita, con esta información adquirimos conocimiento, y el conocimiento nos da sabiduría, pero el verdadero sabio es el que sabe utilizarla y llevarla a su realidad. Para ser sabios utilicemos estos conocimientos como se merecen y para el beneficio de todos.
Como con-ciencia significa con-conocimiento, está representado en la cabeza, en la parte mental, como expresa la foto de la portada. También me hubiera gustado expresar con el corazón, con el amor incondicional que debemos darnos y darles a los niños que educamos. No podemos querer a nadie desde la cabeza, lo queremos desde el corazón, pero es en la cabeza donde se adquiere el conocimiento, y debemos darle un sentido (y sentirlo con el corazón) para salir de la situación educativa actual, necesitamos "dos dedos de frente", seamos coherentes y pasemos a la acción. Si cualquier emoción nace del estómago, y tengo una emoción amorosa, esta energía va a subir a la cabeza y tendré un pensamiento amoroso,
luego la conjunción de la emoción y el pensamiento bajarán al corazón para sentirlo y actuar, por eso es muy importante que vibremos en emociones basadas en el amor, para que nuestros actos sean amorosos. Si nuestras emociones están la mayor parte del tiempo en el miedo, la culpa, etc. nuestros pensamientos van a estar acorde a estas emociones, y por lo tanto nuestras acciones se basarán en esto, produciendo sufrimiento a los que nos rodean. Los adultos tenemos la posibilidad de trabajarnos estas cosas para sanarnos y así poder orientar a los niños debidamente. Tenemos que tomar conciencia de que realmente somos victimas de un sistema de educación que nos ha hecho creer en el miedo, en el victimismo, en el yo solo no puedo, o yo no sé, pero una vez seamos conscientes de cómo funciona podremos hacer progresos hacia una verdadera educación, una educación más sentida, más creativa, y por lo tanto más viva, basada en el autoconocimiento y en la autorrealización, esto es lo que hará sentirnos felices cuando seamos adultos.
Todas estas ideas junto con las preguntas que me he ido haciendo a lo largo de su escritura en los últimos tres años y medio, son las que me han llevado a querer hacer ver a todo el que lo lea, que dispone de un poder interior para seguir avanzando en su vida desde el saber y la coherencia, beneficiando a los menores que están a su cargo. Porque como usted eduque: esa semilla que ha plantado, con el riego de la vida que fluye hacia ella, la luz del amor que le aporten los adultos que la rodean, y con la buena tierra de la educación y conductas ejemplares, crecerá un árbol. El compromiso para que ese árbol llegue a ser precioso y con buenos frutos y no sea un árbol seco, debe ser suyo, puesto que se supone que usted es el/la adulto/a y usted es el/la que está educando. Esto es en lo primero que debemos despertar más conciencia, la responsabilidad de educar para la felicidad es de los adultos. Sé que todos lo sabemos, pero a veces lo olvidamos cuando nos sobrepasan los quehaceres del día a día, por eso he de recordarlo antes de continuar.
Quiero ofrecer al lector técnicas prácticas que contribuyan a la
conciencia, a la estabilidad, al equilibrio y al orden, tanto a nivel
interno como externo, algo que a mí me sirvió y sigue haciéndolo.
¿Apuestas por unas relaciones donde se respire el respeto, la libertad y la coherencia? ¿Donde todos y cada uno sientan la satisfacción de poder ser quienes son? ¿Donde grandes y pequeños disfrutemos de estar juntos gozando de la serenidad y la alegría
en un ambiente de juego y armonía? Esta propuesta, es para que los padres, madres, tíos, abuelos, cuidadores y educadores, inviten a sus niños a desarrollarse juntos como parte de un juego de cuerpo y alma.
Hacer Yoga en Familia es muy especial, por eso lo recomiendo. No hay muchas actividades donde adultos y niños practiquen juntos. Si es profesor, llevar alguna de estas técnicas a su aula puede resultar muy beneficioso, colaborará para que su jornada sea más llevadera al conseguir una relación más armónica en el grupo. En estos juegos y ejercicios que voy a proponer, hay una oportunidad para todos de observarse y aprender el uno del otro, saber relajarnos, conocernos, y una forma increíble de salvar la enorme diferencia de edad entre niños y grandes.
Leerá técnicas que utilizo en mis clases de Yoga con niños y Yoga en familia porque es lo que conozco, pero si usted es profesor/a, podrá aplicar estos trucos a su forma, sea creativo y hágalo como mejor funcione con su grupo. Quiero abrir ventanas a otras posibilidades, tenemos que abrirnos a ello para que ocurran, abrirnos para experimentarlo en primera persona, y desde la experiencia, opinar sin previo juicio. Podemos vivenciar estas técnicas aveces llamadas terapias "alternativas". Yo les llamaría terapias "vivas", porque hacen que tomes tu poder para crear lo que necesitas, hacen que te conozcas a ti mismo, es algo en continuo movimiento, está vivo, sin embargo, la medicina convencional está muerta, tu no eres partícipe, eres paciente. Si estás deprimido te dan ésta o aquella píldora, y luego tienes que esperar pacientemente a curarte, delegando nuestro poder a otro. Lo que llamamos alternativo tendría que ser lo normal, nuestro cuerpo tiene todo lo que necesita para desarrollarse y autosanarse, pero como lo olvidamos, tenemos que recordarlo. La llamada medicina convencional debería ser lo alternativo, y lo normal tendría que ser lo que nos hace estar vivos y sentirnos bien sin efectos secundarios. Ya sea padre, madre o educador, es genial si se decide a hacer con los niños algunos juegos de Yoga aquí descritos por los beneficios que conlleva su práctica, podrá leer todos estos beneficios más adelante.
A mi edad actual de 37 años todavía no he tenido hijos, por circunstancias de la vida y porque cuando estuve casada había un convencimiento arraigado hondamente en mi ser de que para educar para la felicidad, primero tenía que educarme a mí misma de forma armoniosa, ya que creo firmemente que no puedo dar lo que
no poseo. Lo que hemos recibido los de mi generación y genera clones anteriores, no ha sido muy armonioso que digamos. Hable desde mi experiencia personal y por lo que veo a mi alrededor. LE aseguro que no me educaron para la felicidad, ni en el colegio, n en mi casa, eso lo tuve que descubrir yo misma.
No voy a negar que tuviera muchos momentos felices en mi infancia, porque los tuve, no todo ha sido negativo, pero sí que he sentido cómo algunas vivencias me han bloqueado. Esto es lo que quiero corregir porque sé por experiencia propia que no hace bien para un desarrollo óptimo.
Como me hayan educado a mí, ahora no importa, ya contaré algo de mi historia personal más adelante. Supongo que a groso modo fui educada como la mayoría, como se ha hecho siempre. No me gusta mucho hablar de mi, aunque he tenido que hacerlo, porque como no tengo títulos académicos ni literarios, aquí lo que cuenta es mi experiencia, que para mi tiene más valor que cualquier teoría, y es importante que se sepan algunos ejemplos que yo misma atravesé para que observe porqué me he decidido a escribirlo y el cambio necesario en la educación.
A lo largo de la lectura también tomará conciencia de qué clase de sistema educativo tenemos y porqué ha sido así, observará el cambio necesario. Lo que sí importa ahora es lo que entendimos de nuestra educación, y lo que queremos llegar a ser cuando educamos, aplicar lo necesario y aprender y actuar en consecuencia intentando no repetir lo que no nos gustó de nuestros educadores y perdonarlos, ya que, aunque quizás no lo hicieran de la manera más acertada, era lo único que ellos conocían.
Lo que no veo lógico, es que teniendo herramientas e información como las tenemos ahora, sigamos educando igual que antaño, ya que si a mí no me gustaron ciertas actitudes por parte de mis educadores, estoy segura de que tampoco le gustarán a los niños de hoy estas mismas actitudes que tenemos algunos adultos, entonces ¿porqué seguir haciendo lo mismo que hemos aprendido en vez de cambiarlo?
El no haber tenido hijos todavía me ha dotado de la capacidad de observar en una relación familiar, no sólo las necesidades de los padres, sino también las de los niños. Si hubiera sido madre, tal vez me identificaría con otras madres y sus intereses en querer que el hijo haga lo que ellas digan según la conveniencia, nublando cap-
tar la verdadera necesidad del niño, y esto así lo puedo observar desde la imparcialidad.
En vez de dedicarme a educar a mis hijos, me he dedicado estos años a observar cómo educan los demás a los suyos, con qué resueno y con qué no, lo he estudiado con detenimiento, poniéndome en la piel de los niños y también en la de los padres, pero de forma equitativa, neutral, observando cómo reaccionan los niños y poniéndome en su piel sintiendo lo que yo podría sentir en su lugar, y por otro lado, simultáneamente observo qué haría yo con los niños en estas situaciones si los tuviera y qué no, qué hacer para que se sientan protegidos a la vez que libres y seguros aún sabiendo de los peligros, y si es necesario, conseguir que hagan lo que se necesita pero sin enfados agresivos por parte de nadie para evitar los bloqueos emocionales. Podemos estar enfadados, pero si actuamos desde el diálogo en vez de desde la ira o la rabia, los niños estarán más calmados. A veces para que el niño esté más tranquilo lo único que hace falta es que nosotros estemos más tranquilos.
Sé que a veces los niños simplemente vienen, se desean, o se trabaja con ellos como es mi caso, pero ¿Qué responsabilidad adquiero cuando los tengo a mi cargo? ¿No deberíamos acaso educar conscientemente y para la felicidad en el caso de tenerlos? ¿Me hago consciente de la responsabilidad que conllevo cuando educo a un niño, ya sea éste alumno, hijo, sobrino, nieto, etc.? Todas estas preguntas me han llevado a recopilar en el presente libro, algo de mi experiencia personal, técnicas e informaciones de diferentes maestros de Yoga, libros, revistas, cursos, charlas, talleres, conferencias, documentales; nada nuevo inventado por mí, pero sí son mis indagaciones, ideas y conceptos que me han llegado, las estudio y trato de integrarlo también en mí, ya que al igual que usted soy humana y sigo aprendiendo.
Será de su provecho este contenido reunido aquí, y agradezco a los diferentes maestros y autores sus enseñanzas, que ayudarán a mucha gente a cambiar de paradigma como me esta ayudando a mí misma.
Despertar más conciencia es posible si te lo propones, que yo conozca, el Yoga es una buenísima herramienta para ello, un amplificador de conciencia muy potente si es practicado correctamente. Pero si quieres despertar conciencia para educar desde la excelencia, además necesitarás un compromiso, y no me refiero al compromiso de simplemente leer este libro, sino al compromiso
contigo mismo de aplicarte y decidirte a hacer algún cambio en tu vida para tu más alto beneficio y el de los que te rodean.
Es estupendo y maravilloso si usted se plantea hacer cambios en su vida por querer educar para la felicidad, y que pase esta información a sus familiares y amigos, pero más estupendo sería todavía si hace los cambios realmente, o al menos intentarlo, y no sólo "de cara a la galería", haga los cambios que crea que debe hacer.
Con esto quiero decir que no es necesario que le diga a nadie el cambio que va a hacer, porque eso es irrelevante. Lo que es realmente necesario además de pasar la información que le parezca oportuna para que otros también lo hagan, es que se comprometa interiormente a cambiar algunos hábitos usted también, pero no dé una falsa imagen de querer hacer algo para luego no hacerlo, porque usted que me está leyendo puede engañar a cuantos se lo diga, si luego no lo hace nadie se dará cuenta, créame, veo que cada uno está muy ocupado en salvaguardar su propia vida como para estarse fijando en lo que hacen los demás. Pero si lo dice y luego no lo hace, al único que se estará engañando será a usted mismo, esto no lo olvide.
Si te decides a hacer algo al respecto, recuerda que todos estamos en esta vida como parte de un aprendizaje para nuestras almas. Si te caes al suelo ante un error, levántate, sacúdete el polvo, ríete con ganas y sigue caminando para tu avance. No te quedes en el suelo quejándote ni dándote pena de ti mismo, eso no te va a llevar a ningún lado. Pasa al siguiente plan hasta que lo consigas. La perseverancia al final siempre tiene su recompensa, y esta recompensa será para ti y para los menores que te rodean. Siempre se dijo que querer es poder, y debemos intentarlo si queremos realmente un cambio en nuestro planeta.
Soy de las personas que les gustaría dejar el mundo algo mejor de lo que se lo han encontrado, espero que usted también lo sea y se aplique en lo necesario para conseguirlo algún día entre todos, pero el mayor compromiso que tiene en este mundo es con usted mismo, eso no lo olvide durante su trayecto de vida.
Hice un taller muy interesante de "Medicina del alma"[1] con Josep Soler, donde observé que varios de los participantes que estábamos allí, aún llevábamos bloqueos emocionales desde la infancia, se seguían manifestando en la vida adulta a través de síntomas físi-
cos, emocionales o de comportamiento. Esto me verifica que esos bloqueos existen no sólo en mí, también los han sufrido más gente, cada uno los ha vivido, creado y somatizado de alguna forma, pero son evidentes.
Veo a mi alrededor cómo siguen ocurriendo estas cosas, y ¿sabe que?, me da ESPANTO ver como todavía hoy hay niños que sufren durante su infancia, bien sea por lo que le dicen o hacen los adultos que lo rodean o por los compañeros de escuela violentos dispuestos a machacarles irrespetuosamente, y a veces ni siquiera sufren por nadie externo, sino por no saber canalizar ni entender las propias emociones, o por la propia competitividad con los compañeros, quieren ser los mejores en esto o aquello, tener un móvil de última generación mejor que el de cualquier amigo, etc., y esa competitividad, muchas veces la estamos alimentando los adultos inconscientemente, por eso hemos de despertar más consciencia a la hora de educar.
Me pregunto; ¿es justo que los niños se desarrollen en un ambiente problemático? No es sólo lo que hagamos con los niños, también es lo que ellos entienden con lo que hacemos y decimos, y esto lo hacemos consciente o inconscientemente, por eso tenemos que educar desde la conciencia, desde el saber, primero tenemos que hacernos conscientes de lo que ocurre cuando educamos, y así poder hacer los cambios oportunos en nosotros mismos e influya positivamente a los menores que estén bajo nuestra tutela.
Yo me he quejado varias veces de algunas cosas que he vivido en mi infancia, y también he oído a muchas personas quejándose de cómo fueron educados, de prohibiciones arbitrarias que recibieron, del poco amor y respeto que les demostraron, la violencia física y/o verbal de familiares y/o educadores. Pero esas mismas personas al tener niños a su cargo, he observado que siguen con el mismo patrón que recibieron en vez de cambiar lo que no les gustó.
Así no evolucionaremos, para evolucionar debemos romper con los viejos patrones perniciosos para nosotros y los menores que estén bajo nuestra tutela. Y eso no significa que tengamos que hacernos unos consentidores para no oírlos, ya que los niños también necesitan pautas y reglas, pero con cordura, porque deben sentirse seguros y estables para un buen desarrollo posterior.
La reproducción de nuestro género humano, nos lleva a que no se
pierda nuestra especie en el mundo, pero quizás la inconciencia
hará trizas el planeta entero si no rectificamos a tiempo. Para evitar semejante desastre, una de las cosas que podemos hacer, es adoptar varias actitudes que explicaré más adelante, ser conscientes de ellas es el primer paso a dar para poder aplicarlas y utilizar varios recursos a la hora de educar. Todo cambio en una sociedad requiere de re-educación.
Seguro que hay muchas más cosas que hacer en diferentes aspectos para que empiece a cambiar el antiguo sistema de educación, ya hay escuelas dando ejemplo de cómo hacerlo, pero quiero aportar mi granito de arena compartiendo mis descubrimientos y experiencias para llegar a alcanzarlo algún día entre todos los que nos atrevamos a compartir y divulgar nuestros conocimientos.
Leerá ideas, ejercicios e información que considero importante a la hora de educar. A veces no sabemos qué juegos hacer con nuestros niños, y aquí encontrará algunos ejemplos, una forma sana de pasar tiempo junto a los pequeños que educamos. Podrá hacer en casa algunos juegos que propongo, o llevarlos a un aula aplicándolo a su asignatura concreta. Usted logrará utilizarlos en su día a día si se lo propone, tómeselo como algo lúdico. Pasarlo bien es muy importante para los niños (y los adultos también necesitamos de la alegría para sentirnos felices), mediante estos juegos aprenderán muchas otras cosas positivas para su desarrollo que veremos más adelante.
Pregúntese en qué clase de mundo le gustaría vivir, y eduquemos para llegar a construirlo algún día con nuestros cuidados a las próximas generaciones y a nosotros mismos.
El señor Álvaro Gómez Hurtado dijo: "La Juventud puede soportar el presente, pero lo que no puede tolerar, es que no haya un futuro mejor" eso es lo que no puede tolerar ni la juventud ni los adultos, y debemos poner de nuestra parte para construir ese mejor futuro entre todos.
Si los niños que son grandes imitadores son nuestro reflejo, nuestro espejo, entonces tenemos que empezar a preguntarnos qué clase de ejemplo estamos dando. Este ejemplo que damos algunos en determinados momentos, no es culpa de nadie, no quiero que se sienta examinado ni mal consigo mismo al leer esto, porque esto sólo es culpa del sistema en el que nosotros fuimos educados y de la poca capacidad que hemos tenido en dejar de imitar lo que aprendimos, pero NO podemos seguir repitiendo los mismos pa-
trones de los que nos educaron (si son perniciosos) si deseamos que cambien las cosas, una vez seamos conscientes de esto, podremos empezar a actuar en consecuencia y con congruencia. La culpa es una de las emociones más destructivas en la cual podemos quedar atrapados. Si nos hemos equivocado con los niños o si hemos ido en contra de nuestra propia verdad, por supuesto que nos sentiremos mal. Pero dejar que la culpa nos agobie es invitar una migraña: terminaremos rodeados de pensamientos agobiantes de duda sobre nosotros mismos y de sentimientos de infravaloración, hasta tal punto que no podremos ver la belleza y gozo que la vida está tratando de ofrecernos. Todos queremos ser mejores: más amorosos, más conscientes, más sinceros con nosotros mismos. Pero cuando nos castigamos por nuestras faltas sintiéndonos culpables, podemos quedarnos atrapados en un ciclo de desesperación y desesperanza capaz de quitarnos toda claridad sobre nosotros mismos y sobre las situaciones que enfrentamos. Tal como eres, eres absolutamente perfecto, y es natural equivocarse de tanto en tanto. Aprende de los errores y continúa utilizando la lección para no cometer el mismo fallo otra vez
Si no hacemos los cambios oportunos respecto a lo que no nos gusta, nos estamos estancando, no estamos avanzando, y el porcentaje de fracaso escolar sigue siendo prácticamente el mismo en los últimos 20 años. Esto lo vemos todos, pero no evolucionaremos si seguimos haciendo las cosas igual que siempre, porque si lo seguimos haciendo así, seguiremos obteniendo los mismos resultados.
Si seguimos con los mismos patrones para educar que se han usado siempre, no estamos siendo congruentes con la evolución necesaria para un cambio en nuestra sociedad, y por lo que se ve en las noticias nacionales e internacionales, parece que la cosa va cada vez a peor en vez de a mejor. Los políticos cada vez más corruptos, más conflictos, guerras y un largo etc. de cosas que producen sufrimiento.
Los jóvenes de hoy son los que poblarán y dirigirán el mundo de mañana, y si queremos que haya un mundo mejor para los que queden en este mundo y los que vengan detrás, necesitamos salir de esta encrucijada educativa para llegar a obtener algún día políticos más justos, más humanos, y que miren por el bien de la comunidad en vez de por sus propios intereses.

Índice

Prólogo 7
1. Introducción 11
Salgamos de la cueva 21
Un poco de historia 32
2. ¿Cómo aprenden los niños? 39
Dos emociones básicas 45
¿Cómo debería ser la escuela? 47
El Yoga como amplificador de conciencia 53
3. Algo de mi experiencia personal 61
Otro enfoque 79
Tenerse a uno mismo 87
Empezar con buen pie 90
En busca de lo mejor de nosotros 92
4. Seamos conscientes de cómo hablamos a los niños 97
Deshacer los bloqueos 107
Pautas pedagógicas 118
La importancia de elogiar 134
Captar su atención y mantenerla 138
5. Efectos de la práctica de Yoga 141
La importancia de la respiración 142
Vamos a jugar a Yoga 155
Cómo explicarles Yoga 156
Respeto, única norma 156
Posturas a través de juegos o cuentos 161
Algunas posturas y sus nombres 162
Juegos divertidos de Yoga 192
Relajación 197
Meditación 203
Masajes 217
Los mandalas y sus beneficios 218
Música y sonidos 222
6. Vida natural 225
Hagamos trueque 229
Alimentación natural 231
Cierre 237
Agradecimientos 239
Contacto 241
Sobre la autora 243

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