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La curación verdadera a través de los principios homeopáticos Maximizar

La curación verdadera a través de los principios homeopáticos

Enrique Reig (aut)
René Torres (aut)

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Una obra de referencia definitiva sobre la homeopatía y el arte de curar.

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9788416002399

¿Qué es la homeopatía? ¿Se trata de un remedio efectivo o de un efecto placebo? ¿Cómo defender el carácter científico de la medicina homeopática? ¿Puede ayudar a recuperar la salud y fortalecer el organismo? ¿Hacer frente a los deterioros crónico-degenerativos que son cada día más evidentes y preocupantes? ¿Cura realmente la homeopatía?

Estas son algunas de las preguntas cuidadosamente analizadas y contestadas por los doctores René Torres y Enrique Reig (dos de los profesionales de más prestigio en el campo de la medicina homeopática) que abordan los principios fundamentales de la curación verdadera y cómo seguir el curso curativo de la naturaleza a través de los principios y remedios homeopáticos, analizan con detalle las prácticas comerciales de las firmas farmacéuticas y demuestran por qué es necesario tratarse con una medicina que posee un acervo milenario desarrollado por figuras universales del calibre de Ramón Llull, Paracelso o Hahnemann.

AUTORES

Enrique Reig Pintado

Médico cirujano con especialidad en Psiquiatría, curso de Geriatría, licenciado en Psicología, postgraduado en Psicología clínica, Doctor en Psicología y candidato a Doctor en Sociología. Profesor Adjunto del Instituto de Empresa de Madrid. Autor y coautor de los siguientes libros: Liderazgo Emocionalmente Inteligente de McGraw Hill, Modelos de Motivación McGraw Hill, ¿Qué hacer para mejorar? de McGraw Hill. Reto al Cambio editado por McGraw Hill. El Líder Interior de editorial NORMA, El líder y el desafío del Cambio de editorial CECSA, Toma de decisiones y control emocional, de editorial CECSA, Más allá de las diferencias de editorial NORMA, Códigos del proyecto humano autor-editor, La sabiduría del maestro interior. Editorial teosófica española, Personas que aprenden en las organizaciones de editorial CECSA. Los recursos humanos en la editorial Thomson Learning. El líder y el desafío del cambio en CV editores, desarrollo de habilidades directivas en CV editores, Capítulo de calidad de vida y bienestar subjetivo en un libro editado por Plaza y Valdez, capítulo sobre la persona mayor en un libro de Pax editores. Y los capítulos de Liderazgo y estructura en el libro Restricciones organizacionales de la editorial Prentice Hall y Liderazgo y valores en una obra de Leadership publicada en McMillan Research Series. Entre muchas otras publicaciones.

René Guadalupe Torres García

El Dr. René Torres es médico-cirujano y homeópata de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional de México. Posee una maestría en Ciencias de la Educación en la Universidad Panamericana y es profesor desde hace 35 años de teoría y técnica de la medicina homeopática basada en el Organón de la medicina de Samuel Hahnemann. Es miembro del Colegio de Homeopatía de México, vicepresidente por México durante doce años ante la Liga Medicorum Homeopática Internationalis, y desde el año 1980 ha asistido y participado ininterrumpidamente en sus congresos anuales. Ejerce consulta privada y de dispensario de medicina homeopática desde 1975.

ÍNDICE

  • Prólogo      9
  • Introducción      19
  • El método de sanación de la naturaleza      27
  • El quehacer del verdadero médico       43
  • El organismo en equilibrio      57
  • La homeopatía a través de la lente de la ciencia      77
  • Precursores de la homeopatía      111
  • Entender el proceso de curación      121
  • Bases de los principios homeopáticos       137
  • La curación verdadera       153
  • Comentarios finales      185

Prólogo

La virtud misma no puede librarse
de los golpes de la calumnia.

William Shakespeare

La virtud es virtud en sí misma, pero eso no la inmuniza de los golpes de la crítica cobarde e ignorante. Dijo Napoleón que el mal de la calumnia es semejante a una mancha de aceite, deja huellas. La medicina homeopática ha sido calumniada por déca­das con pobres resultados debido a sus efectos curativos en los en­fermos y su capacidad para producir salud de largo plazo. Sin em­bargo muchas de las calumnias han dejado manchas que es preciso limpiar para ayudar a las mentes de la sociedad a enjuagar dichas manchas. Para hacerlo se requerirá suficiente información comprobada y una actitud abierta e imparcial.

Iniciaremos esta obra con algunas consideraciones iniciales: 1) hablaremos del legado casi olvidado de grandes médicos; 2) de la más alta y noble misión de todo médico que es curar; 3) la pérdi­da paulatina de la misión de curar por la misión de lucrar; 4) los efectos mortales de muchos de los medicamentos alopáticos; 5) reflexiones que ayudan a entender el efecto curativo de la homeo­patía; y 6) el importante papel de los medios de comunicación.

1. El legado casi olvidado de grandes médicos

La más alta misión de todo médico es curar a sus pacientes, salvar vidas, esa fue la prioridad de los grandes médicos que nos han ante­cedido. Queremos analizar el legado de uno de ellos: Louis Pasteur.

Uno debe trabajar, uno debe trabajar... Hice lo que pude'

Uno debe trabajar en curar, esforzarse al máximo, entregarse a la vocación. Al final, poco antes de rendirse a la muerte, Pasteur exclamó: «hice lo que pude».

Cuando, todavía vivo, le preguntaron sobre qué frase quería que pusiesen en su epitafio se concentró profundamente y dijo lo si­guiente: «Joseph Meister vivió».

¿Por qué dijo eso Pasteur? Veamos.

El 6 de Julio de 1885, una mujer llegó llorando con su hijo de 9 años al laboratorio donde investigaba Louís Pasteur. El chico se llamaba Joseph Meister.

«¡Salve usted a mi hijo, Monsieur Pasteur!», le rogó desesperada aquella madre.

Joseph Meister, el niño al que había salvado, creció y acabó trabajando de portero en el Instituto Pasteur en cuyos sótanos estaba enterrado Pasteur, el hombre que le había salvado la vida. En 1940, con 64 años y síendo todavía portero, los nazis toma­ron París. Por curiosidad, un oficial nazi le ordenó que abriese la cripta de Pasteur. Antes de cumplir aquella orden prefirió suici­darse.

Aquel niño, entonces hombre, le devolvió la vida que él había salvado.

En su lápida2 se leen hoy sus palabras: «Feliz aquél que lleva consigo un ideal, un dios interno, sea el ideal de la patria, el ideal de la ciencia o simplemente las virtudes del Evangelio». La más alta y noble misión de todo médico es curar

No hay razón que valga para alejar de la curación a las personas que lo necesitan. Existen en el mundo decenas de miles de pacientes tratados correctamente con homeopatía que han sido curados, viven en sus ciudades y muestran una entereza envidiable de fidelidad a la medicina qúe les ha curado. Ninguna publicidad espuria les afecta pues son la prueba viva de la efectividad de esta medicina.

Nadie discute que la misión más elevada de los médicos y de la medicina es curar a sus pacientes. No existe ningún argumento a favor de limitar el que un paciente tenga la oportunidad de curar­se y sí hay muchos en contra de todo lo que enferme, agrave o in­cluso mate a un paciente.

Curar es imitar con la mayor similitud al proceder correctivo del organismo cuando está en problemas. La medicina homeopá­tica cura dando al organismo los elementos para motivar el proce­der natural curativo.

3.      La pérdida paulatina de la misión de curar por la misión de lucrar

Sin embargo, ese principio universal ha sido embestido por los egos personales de médicos que, en pleno siglo xxi, funcionan a base de dogmas incuestionables: todo lo que no pueda ser explica­do a través de su óptica es charlatanería y fraude. También ese mismo principio ha sido casi destruido por muchas farmacéuticas que buscan el lucro personal para ellas y sus accionistas antes que sanar a una sociedad enferma.

Con criterios de business way of life, buscan que sus productos se vendan y recompren, que los vehículos (las sales en las cuales está sembrado un remedio) se abaraten, buscan aniquilar a sus compe­tidores, sobre todo a los más peligrosos, es decir, a los que curan a los enfermos crónicos, que son sus mejores clientes.

Pero la principal traiciÓn viene de dos sectores: los reguladores, que supuestamente deberían estar del lado de la población, y los

medios de comunicación que deberían estar del lado de la neutra­lidad, investigando la verdad, antes de poner la nota amarillista. Ese desequilibrio ha costado millones de euros y dólares a las economías desarrolladas.

4. Los efectos mortales de muchos de los medicamentos alopáticos

Lazarou J.3 y colaboradores mencionan que las reacciones adversas a medicamentos alopáticos anualmente en Estados Unidos cuesta la muerte a 106 000 pacientes y representa un costo de 12 billones de dólares. Si esas noticias fueses advertidas por los reguladores, éstos presionarían más para evitar muertes por iatrogenias o al menos recuperar lo cobrado por los laboratorios deseosos de que sus productos inunden el mercado y sean vendidos. Lo mismo puede aplicarse a la prensa en la que algunos reporteros irrespon­sablemente publican como noticia bomba e incuestionable la sus­pensión de un máster en homeopatía, como si el encargado fuese una autoridad mundial y los comentarios en los que fundamentó el cierre fueran totalmente ciertos.

Entonces un coordinador de un programa que se cierra, un in­terés comercial de laboratorios, más un reportero que le da publi­cidad desmedida al hecho, más la pasividad del público que se cree todo lo que lee porque lo considera legítimo y neutro, genera un efecto negativo en contra de la salud de los individuos.

Así vemos como las billeteras de algunos engordan mientras la gente se priva de métodos capaces de curarles sus dolencias.

Existe una publicación científica muy seria, denominada Death by Medicine («Muerte por medicinas») que fue escrita por varios investigadores de renombre: Gary Null, Carolyn Dean, Martin Feldman, Debora Rasio y Dorothy Smith. En esta investigación se hace referencia, entre otras cosas, a las muertes causadas por prescripciÓn de medicamentos alopáticos que resultaron causar efectos mortales sobre los pacientes.

5. Reflexiones que ayudan a entender el efecto curativo de la homeopatía

Existe una entrevista al doctor Renzo Galassi4 (Macerata, 1959) titulada «Hay muchos intereses detrás de las críticas a la homeo­patía». El doctor Galassi lleva más de tres décadas trabajando en el campo de la investigación homeopática. A continuación dos de las preguntas que le hicieron:

Pregunta: Los más críticos, sobre todo los científicos y profesores univer­sitarios, argumentan que la homeopatía no se basa en criterios científi­cos, sino en el efecto placebo que provoca. ¿Qué le parece?

Respuesta: Unos hablan del efecto placebo, pero también de que el medi­camento homeopático es agua. Pues, por ejemplo, ese agua la está estu­diando ahora el premio Nobel de Medicina Luc Montagnier —el virólogo francés que descubrió el Sida—, y ha descubierto que tiene un electromag­netismo que posee una serie de propiedades, que la hace muy distinta del agua corriente. Hay que conocer desde dentro la homeopatía y hacer ba­lances equilibrados sobre todo lo relacionado con el efecto placebo. Hay estudios y evidencias que demuestran que incluso los animales se curan con homeopatía, y ellos no saben qué es el efecto placebo. O niños de me­ses, que se han curado de algunos problemas graves con medicamentos ho­meopáticos, y no sabían qué era el agua que estaban tomando.

Pregunta: Pero no se basa en parámetros científicos...

Respuesta: Obviamente (depende de qué tipo de parámetros científicos) pero sólo si la comparamos con la alopatía, que cura por medio de los contrarios, mientras que la homeopatía cura por medio de los similares.

Es como medir la estatura en kilos. Es imposible. La asociación mundial que presido tiene una secretaría de investigación, donde hay científicos de todo el mundo, que cada año elaboran un libro de trabajos donde hay más de 250 investigaciones científicas sobre homeopatía. Está en nuestra página web y es gratis, pero a nuestros detractores no les interesa, nunca han querido leerlas.

La evidencia científica no sólo es la crítica del método, sino el resultado. Al no poder criticar los resultados se centran los ataques en el método. Bueno, dicen los detractores, si cura pero es por efecto placebo. Por eso Galassi refuta mostrando curaciones en animales y bebés en donde le efecto placebo no actúa.

Existe un artículo publicado en BBC Mundo el 31 agosto de 2009 titulado «La homeopatía cura al 90 % de los enfermos». El doctor Ángel Minotti respondió a los lectores de BBC Mundo. En respuesta a las inquietudes de los lectores de BBC Mundo, Minotti destacó el carácter preventivo de muchos tratamientos homeopáticos: «Hay que enderezar los arbolitos antes de que se tuerzan». Dijo, además, que quienes atacan a la homeopatía es porque no la conocen.

6. El importante papel de los medios de comunicación

Lo cierto es que muchos medicamentos convencionales alopáticos matan a las personas o les causan enfermedades crónicas y poco se habla de eso.

«La opinión publicada hoy en un medio de prestigio se convier­te en la opinión pública del mañana», dice el doctor Pascual Mon­tañés, profesor de estrategia del Instituto de Empresa de Madrid y autor del best seller Inteligencia política. Analicemos esto, pues es un verdadero efecto placebo colectivo enajenante.

Procedimiento:

  1. 1Alguien, con mala intención, escribe una nota en contra de la homeopatía, el que escribe sabe que va a difamar y que lo que dirá es falso pero también sabe que debe ser creíble para que tenga un impacto en el público.
  2. Busca aliados, es decir, un medio de comunicación, un vocero gubernamental, una figura pública, un especialista o simple­mente un transeúnte, que dice haber probado los remedios sin que haya tenido buenos resultados.
  3. Acto seguido, teniendo aliados y sus opiniones, difunde la información incompleta y amañada públicamente a través de un artículo a ocho columnas:
  4. Ejemplos: El doctor. Fulano afirma que la homeopatía no sirve, que es peligrosa para la salud, es simplemente un engaño.
  5. El público, sobre todo el que no ha probado la homeopatía, le da credibilidad a la nota. Utiliza un esquema cognoscitivo si...luego entonces...: Si lo dice ese experto ha de ser cierto, y si es cierto no quiero que nadie me vea entrando a un con­sultorio,
  6. Entonces algunas de estas personas se alejan de la posibili­dad de ser tratadas con la homeopatía.

Por eso es tan importante un libro como este, para afrontar el en­gaño público, la estrategia de calumniar a toda costa para obtener cualquier tipo de beneficio personal. Esta obra ofrece otra versión de la realidad, mucho más cercana a la verdad. Una alternativa para que el público no se deje engañar y decida en libertad y en veracidad lo que mas conviene a su salud.

A lo largo de esta obra compartiremos con el lector la evidencia científica que demuestra el efecto real de la homeopatía; también denunciaremos la forma en la que se le ha atacado por intereses comerciales. En la parte final describiremos el método homeopáti­co y explicaremos específicamente una de las joyas de la homeopa­tía, que es la comprensión y el tratamiento de los miasmas crónicos de Hahnemann o enfermedades crónicas.

DOCTOR RENÉ TORRES Y DOCTOR ENRIQUE REIG

Introducción

EN la historia de la medicina existen una serie de reflexiones  profundas que transmitió un médico a un joven que preten­día estudiar Medicina. La leyenda dice que fue el mismo Escula­pio' el autor de estas ideas, que fueron reseñadas en un escrito ti­tulado: Los consejos de Esculapio. Veamos la primera parte de este escrito:

¿Realmente quieres ser médico, hijo mío?

Aspiración es ésta propia de un alma generosa, de un espíritu ávido de ciencia. ¿Deseas que los hombres te tengan por un dios que alivia sus ma­les y ahuyenta de ellos el espanto? ¿Has pensado bien lo que ha de ser tu vida?

Tienes que renunciar a tu vida privada...

No cuentes con que este oficio, tan penoso, te hará rico. Te lo he dicho: es un sacerdocio, y no sería decente que produjera ganancias como las que saca un aceitero o un vendedor de lanas.

Alma generosa, para orientarla al servicio, un servicio que consiste en ayudar a los enfermos a recuperar la salud. Un es­píritu que quiere saberlo todo en relación a la curación de los enfermos. No lo hagas para enriquecerte, es más bien una vo­cación, una voz interior que te lleva a esta maravillosa profe­sión de investigación y ayuda al prójimo. Son éstas ideas pro­nunciadas hace veinticinco siglos por algún mentor que a su vez inspiraron a Esculapio; ideas antiguas pero aún válidas el día de hoy.

¿Somos almas generosas, espíritus inquietos orientados a inves­tigar la curación? ¿Lo hacemos por vocación renunciando a enor­mes ganancias insultantes para los pacientes? ¿Qué somos? ¿Qué hacemos?

Un médico de vocación deberá estar abierto a la historia de la curación, a la filosofía que le ayudará a entender la humanidad de

sus pacientes y de sí mismo, a los remedios procesados en comple­jos laboratorios pero también en los remedios ancestrales que tie­nen efectos curativos. Deberá estar orientado de esa forma si su misión, vocación e intención es curar, ayudar a la naturaleza a cu­rar a sus pacientes.

Esta obra ha sido escrita para mentes abiertas cuyo propósito es curar sin dañar, mentes capaces de experimentar y reflexionar an‑

tes de satanizar, descontar y rechazar. Mentes que cuestionen y no se lo crean todo porque está escrito en una revista o porque lo ha dicho un personaje en la televisión. Médico, cuestiona lo que ha­ces, abre tu mente y tu corazón, aprende otras maneras de llegar a la curación, y si después de probarlo te satisface, abrázalo porque serás mejor ser humano y mejor médico. Y si no te convence, ten­drás tus respetables razones.

El hilo conductor de esta obra es la curación verdadera, a largo plazo, la que fortalece al sujeto, la que va de acuerdo a las leyes de la naturaleza, la que respeta al organismo pretendiendo no hacer­le ningún daño.

Como es sabido, hay medicinas que dañan y suprimen sínto­mas, hay remedios que curan y ayudan a los organismos a vivir con una salud razonable durante el largo ciclo de vida.

La terapéutica debe ayudar a la fuerza
regeneradora de la naturaleza.

Hipócrates

Esta reflexión hipocrática nos lleva a las siguientes conclusiones:

  1. Existe en la naturaleza la sabiduría necesaria para sanar a los organismos enfermos, Hipócrates lo llama fuerza regenera­dora de la naturaleza.
  2. La terapéutica que se emplea podría estar orientada para ayudar a la fuerza regeneradora de la naturaleza pero podría

no estarlo.

  1. Al decir Hipócrates que dicha terapéutica «debe ayudar», implica que al administrar medicamentos no se reflexiona suficientemente bien y por eso nos envía un mensaje orientador entre las dos opciones, ir por la de hacer fluir la fuerza regeneradora de la naturaleza o ir en contra de

ella.

Hipócrates estaba concentrado en la curación y veía al hom­bre como parte de la naturaleza. El reto era: ¿cómo hacer que el ser humano, con sus recursos biológicos, y con la ayuda de la te­rapéutica adecuada, luche y venza a los cuadros de enfermedades que pudiere tener? Entonces describió el ciclo de la enfermedad, en donde la fuerza enfermante va en aumento hasta llegar a un máximo, y cómo la fuerza regeneradora a partir de ese momento empieza a restaurar el problema. Por ello mencionó que al inicio de un trastorno se debería, para fluir, aplicar un similar (similibus curentur), pero si ya estaba en plena recuperación un contrario (contraria curentur). Al final de la enfermedad, el organismo se ha fortalecido, y con la ayuda de los remedios similares, el ciclo ha podido fluir hasta el restablecimiento del equilibrio. Hay mu­cha sabiduría en esa forma de ver la realidad, la naturaleza, las

personas...

¿Por qué ha crecido tanto la medicina comercial? ¿Por qué no se cuestionan suficientemente bien sus fatales efectos?

A partir de la Revolución Industrial el hombre se vio obsesiona­do por la tecnología y su capacidad de afectar los ciclos de todo cuanto existe. Analicemos la historia de los antibióticos: Unna, en 1886, utilizó el ictiol y la resorcina en dermatología; Koch, por su parte, empleó el cloruro mercúrico; Biebrich (1882), el rojo escarlata; Laveran, Koch y Shiga utilizaron el atoxil —obte­nido en 1860 por Béchamp— para tratar las tripanosomiasis. Bajo esa óptica, el ideal no era respetar el ciclo, ni fortalecer al organismo y observar la salud a largo plazo: la meta fue inte­rrumpir el ciclo para llegar a una recuperación de la salud pronta y expedita a pesar de debilitar en el largo plazo al organismo.

Esas prácticas se han ido haciendo cada vez más fuertes con muy poca conciencia de los efectos que dichas interrupciones tienen en los pacientes.

Es remarcable que algunos de aquellos investigadores tuvie­ron buenas intenciones. Ehrlich comenzó la labor de convertir el atoxil en un tóxico para el microorganismo patógeno que tuviese escasa o nula repercusión sobre el organismo huésped (enfermo).

Por supuesto sin saber que la repercusión principal ocurrirá por la interrupción del ciclo, más que por el efecto del tóxico en el organismo.

¿Qué alternativas existen?

La homeopatía conserva, hasta la fecha, un pensamiento clásico, respeta los ciclos, reconoce a la fuerza regeneradora de la naturaleza y aplica remedios que, por efectos similares, permiten un restableci­miento que genera salud a largo plazo, fortalece al sujeto antes en­fermo, evita recaídas y no se lucra con la economía6 de las personas.

Al final se trata de proveer salud al sujeto enfermo sin com­prometer el largo plazo, fortalecerle y no interrumpir los ciclos naturales que como entidades biológicas insertas en un mundo orgánico, tenemos los seres humanos.

Cualquier medicina que respete los ciclos, tiene como objeti­vo ayudar a la recuperación de la salud. La Organización Mun­dial de la Salud (OMS) en su constitución' aprobada en 1948 definió a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y también social, no solamente la ausencia de enferme­dad o dolencia'.

¿Entendemos lo mismo todos los médicos cuando hablamos de salud?

En mayor profundidad, la salud es un estado complejo en donde un individuo puede armonizar sus expectativas, metas, recursos fí­sicos, emocionales y sociales, administrando sus recursos internos, es decir, sus capacidades para afrontar dichos retos.

René Dubos9 comenta lo siguiente: la salud es principalmente una medida de la capacidad de cada persona de hacer o de conver­tirse en lo que quiere ser.

La enfermedad

comienza, generalmente,
esa igualdad que la muerte completa.

Ben Jonson10

Cuando un organismo, por falta de vitalidad o por cualquier otra circunstancia enferma, eso que Jonson denomina comienzo de igualdad, es un proceso que de no detenerse, se completará con la muerte.

La enfermedad no es un asunto simple, es complejo. Buscar la totalidad de los síntomas de un padecimiento no es algo que pue­da hacerse en cinco minutos, requiere de una anamnesis cuidado­sa con la actitud de servir y ayudar al enfermo, de entenderle. Si tiene un síntoma primario, una diarrea, habremos de interrogar qué le produce esa diarrea: preocupación, indiferencia, enojo (subsíntomas primarios) que a su vez producen más cosas. ¿Qué le produce ese enojo? Se me entiesan los nudillos por la tensión que tengo cada vez que esta diarrea crónica me ataca (subsíntoma se­cundario). Etc. La homeopatía permite encontrar el remedio que, fluyendo con la naturaleza puede atacar a la totalidad sintomática de un paciente, es decir toda su constelación de síntomas, permi­tiéndoles recuperar la salud y simultáneamente fortalecer a su or­ganismo.

En esta obra trataremos sobre la homeopatía, explicaremos su método curativo, los efectos de sus remedios, los ciclos de cura­ción. Analizaremos la obra fundamental escrita hace doscientos años el Organón de Hahnemann y las bases de esta terapéutica de­ sarrolladas por el sabio Paracelso. Observaremos cómo son válidas las observaciones a través de evidencias clínicas que son incuestio­nables pues los voceros de estos éxitos son los propios usuarios de esta medicina: los pacientes curados.

Esperamos que los lectores, interesados por curar más que cual­quier otra cosa, puedan aquilatar este valioso conocimiento y sus

aplicaciones.

DOCTOR RENÉ TORRES Y DOCTOR ENRIQUE REIG

CIUDAD DE MÉXICO, 201 8

 

  • Autor/es: Dr. Enrique Reig Pintado y Dr. René Guadalupe Torres
  • Editorial Arcopress - almuzara
  • Formato 14,50 x 22,00 cm
  • Páginas 192
  • Encuadernación Rústica con solapas (tapa blanda)
  • Ilustraciones Blanco y negro
  • Fotografías Blanco y negro

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