Mima tu intestino
Referencia: 9788416449675
Consejos prácticos para una digestión feliz
Numerosos estudios científicos demuestran de manera incontestable que nuestro intestino y su equilibrio permanente son las bases de nuestra salud y vitalidad.
Mima tu intestino (Christian Brun) Ed. Grijalbo, 2016
ISBN: 9788416449675
Consejos prácticos para una digestión feliz
Numerosos estudios científicos demuestran de manera incontestable que nuestro intestino y su equilibrio permanente son las bases de nuestra salud y vitalidad. A través de unos buenos hábitos y de una rutina de higiene intestinal ayudaremos a nuestro intestino a reequilibrarse, encontrar la armonía y hacer que nos sintamos y estemos mejor día tras día.
El intestino, ese órgano hasta hace poco desconocido, ha adquirido en los últimos años una importancia capital. Y no es para menos, pues es el responsable directo de muchas patologías, no solo las que son propias del aparato digestivo (gases, hinchazón, estreñimiento...), pues también está detrás de alergias, sobrepeso o depresiones. Y es que el intestino es un órgano complejísimo que alberga, por ejemplo, ¡el 90%! de la serotonina -la hormona del bienestar- que producimos, pero también una estructura de neuronas digestivas tan compleja y necesaria como la del propio cerebro.
En Cuida tu intestino Christian Brun, reconocido naturópata francés, nos explica de una forma clara y no exenta de humor por qué el ser humano es un todo indivisible: aunque sea primordial, nuestra salud no depende solamente de lo que comemos, sino también de cómo respiramos, cómo nos movemos, cómo nos sentamos, cómo eliminamos nuestros residuos metabólicos, cómo sentimos, cómo nos relacionamos con los demás e incluso de cómo pensamos. Y expone cómo funciona este segundo cerebro nuestro, qué elementos lo componen, y sobre todo, qué hábitos tenemos que adoptar para cuidarlo y mimarlo.
Por último, también nos enseña a reconocer los síntomas inequívocos de que algo no va bien.
Christian Brun
es un naturópata con más de 25 años de experiencia, tanto como consultor como profesor en centros de formación profesional. Organiza mensualmente conferencias, cursos y cursillos especializados, en Francia y en el extranjero, para todos aquellos interesados en aprender la naturopatía o profundizar en alguna de sus ramas. Durante 5 años, Brun colaboró con una figura ilustre de la naturopatía francesa, el Dr. Marchesseau (1911 - 1994). En 1988, Brun fundó el Centro Europeo de Estudios e Investigaciones Naturopáticas (CEERN), fruto de su deseo de formar naturópatas competentes. Ha publicado numerosos libros de divulgación especializados en diferentes patologías, muy apreciados tanto por estudiantes como por el gran público en Francia.
- Nº de páginas: 96 págs.
- Encuadernación: Tapa blanda
ÍNDICE
Prólogo 13
Introducción 16
EL. INTESTINO EN CUESTIÓN 19
¿Cómo funciona? 20
El sistema digestivo 20
La ingestión de alimentos y el inicio de su «viaje visceral» 20
El consejo del naturópata
¿Cuál es la función del hígado? 22
El consejo del naturópata
La transformación de los nutrientes 23
Los lugares de digestión de los alimentos 24
Los órganos del tránsito 24
El consejo del naturópata
La permeabilidad intestinal 26
La evacuación de los desechos 29
Desechos pequeños 29
Desechos medianos 29
Desechos grandes 29
El consejo del naturópata
¿Qué ocurre con las demás especies? 31
Los gran ívoros 31
Los carnívoros 31
Los herbívoros 32
Los frugívoros 32
Y tú, intestino, ¿para qué sirves? 34
Sus funciones conocidas 34
Sus funciones menos conocidas 34
La flora intestinal 35
Su nacimiento y su formación 35
Su utilidad 35
Su función 36
Situación actual 37
El consejo del naturópata
La vascularización de la pared intestinal 37
Los efectos del estrés en los intestinos 38
Intestinos, flora, «caca» y enfermedades neurodegenerativas 38
El trío hígado — vesícula biliar — intestinos 40
El consejo del naturópata
Los gases intestinales: su formación y su desarrollo 42
Los gases de fermentación 42
Los gases de putrefacción 42
¡Heces, preséntense a revista!
¿Qué es la «caca normal»?
¿De qué está compuesta nuestra «caca»? 45
La cantidad de «caca» 46
El color ideal de la «caca» 46
Heces negras 47
Heces amarillo claro 48
Heces gris claro 48
La consistencia de la «caca» 48
El consejo del naturópata
La frecuencia de evacuación de la materia fecal 50
El olor de la «caca» 50
¿Cuál es la posición ideal para defecar: en cuclillas o sentado? 50LAS
PATOLOGÍAS y LOS "DESÓRDENES" CLÁSICOS 53
El estreñimiento 54
¿A quién afecta? 54
¿A partir de qué momento podemos considerar que se padece estreñimiento? 55
El estreñimiento ocasional 55
El estreñimiento permanente 56
Los principales causas de este trastorno 57
El consejo del naturópata
Actividades recomendadas 58
Otras técnicas para ayudar a los/las estreñidos/as 58
La ducha rectal 59
El consejo del naturópata
Las diarreas 61
Una breve definición 61
Las principales causas de este desarreglo 61
El consejo del naturópata
En caso de diarrea aguda 62
En caso de diarrea crónica 62
Las colitis 64
¿Y eso qué es? 64
¿Quién es el responsable ? 64
El consejo del naturópata
Las gastritis y las úlceras de estómago 67
¿De qué se trata? 67
¿Cuáles son las causas ? 67
¿Hay señales de alarma? 68
El consejo del naturópata
La candidiasis 69
¿La candi... qué? 69
Los principales síntomas 69
El consejo del naturópata /o
LA ESTRATEGIA NATURÓPATA BASADA V EL SENTIDO COMÚN y LA LÓGICA
Placer — reír — pasión y estado de conciencia 72
Sentir placer 72
Reír 72
Ser apasionado 73
El consejo del naturópata
Comer bien y con placer 74
La actividad física 75
Relajarse gracias a la respiración abdominal 76
Dormir bien 77
Utiliza el agua inteligentemente 78
La acción beneficiosa de los complementos alimenticios 79
CONSEJOS GENERALES DE I.IIGÉENE PARA VIVIR UNA VIDA OE COLOR ROSA 81
CONClUSIÓN 85
ANEXOS 89
Bibliografía 90
Índice temático 91
Prologo
Todas las afirmaciones de este libro se basan esencialmente en la sensatez y en la lógica, como solía ocurrir entre los antiguos, que no se preocupaban de la demostración científica, sino que constataban si algo funcionaba o no. Sin duda, conviene revisar a los luz de los datos actuales aquello que los antiguos practicaban empíricamente.
A menudo, la sencillez del lenguaje usado en una explicación se recibe con escepticismo, porque no está bien vista en nuestra sociedad. Hay quienes se empeñan en envolver el saber en un lenguaje pseudocientífico, inaccesible para el público, para reafirmar un supuesto poder, que reconforta y tranquiliza tanto al terapeuta como al paciente.
Sin embargo, estas personas pierden de vista algo fundamental: la educación prima siempre sobre la contención de los síntomas, tanto a nivel psíquico como psicológico, o incluso ecológico y racional, y religioso y político.
En cualquier circunstancia, para criticar algo (un sistema, una organización, cualquier cosa) de nuestra vida o del entorno en que vivimos, debemos estar seguros de haberlo comprendido, es decir, conocer perfectamente las reglas y principios que lo constituyen.
Ahora bien, esto no significa que haya que someterse.
Debemos permanecer alerta y no olvidar jamás que aquello que la ciencia no entiende hoy quizá se entendió anteriormente (¿es posible que hayamos perdido ciertas capacidades intelectuales o de experimentación?).
¿O quizá carezcamos todavía del cerebro y los conocimientos suficientes para acceder a ciertas verdades?
¿Por qué las personas amantes de la «medicina suave» no pueden trabajar con una sonrisa y una mirada de alegría, de amor y de comprensión? ¿Por qué deben permanecer serias, tristes, y, como suelo decir a mis estudiantes de naturopatía, «amargadas, grises y fastidiadas»? La naturopatía, tal y como yo la entiendo, nada tiene que ver con mantener esa fachada de gurú, de serenidad importada o de calma zen.
Basta con observar el rostro feliz y dichoso del Dalai Lama para comprender de inmediato dónde reside la VIDA. Por este motivo utilizo un tono humorístico y ligero en algunos pasajes de esta obra.
Hay que ser imaginativo y simple en las comidas, en las relaciones cotidianas ¡y en... el AMOR!
El enfoque naturópata que aquí propongo no debe ser ni triste, ni asocial, ni sectario. Eso es precisamente lo que la prensa, los poderes públicos y algunos médicos alopáticos —deseosos de conservar el poder de la bata blanca e incapaces de cuestionarse ni lo más mínimo intelectualmente— utilizan para atacar la naturopatía y las demás ramas de la medicina no convencional.
¡Cuidado con suprimir y prohibir, pues a veces el remedio es peor que el mal original por la frustración que provoca! Por suerte, la naturopatía no es el arte de eliminarlo todo.
INTRODUCCIÓN
Como todos sabemos ya, las causas de nuestras diferentes patologías y desórdenes orgánicos se deben habitualmente a múltiples factores. La higiene intestinal es, pues, uno de los medios naturales utilizados en naturopatía para ayudar al organismo a recuperar su equilibrio y armonía.
Numerosos estudios científicos demuestran de forma incontestable que el intestino o, debería decir, «intestinos» son la base central de nuestra salud y de nuestro equilibrio permanente. Por tanto, podemos decir que los intestinos son los nobles artesanos de nuestra salud/vitalidad.
Sabemos que el intestino no es un órgano anodino y que sus funciones no se limitan a la eliminación de los diferentes desechos alimenticios y/o celulares, pues es responsable de un gran número de patologías comunes.
La finalidad de esta obra es explicar de forma concisa y lúdica qué es este órgano del que se habla cada vez más, y al que los investigadores atribuyen regularmente funciones distintas. Algunas de estas parecen haberse descubierto recientemente, aunque, ya en 1999, el profesor Michael D. Gershon reveló la presencia y la síntesis de serotonina, neurotransmisor del placer y de la motivación (y llamada también hormona de la felicidad) en los intestinos. Sin embargo, durante muchos años, este órgano se ha considerado un emuntorio dedicado únicamente a la evacuación de los diferentes desechos que genera el cuerpo.
A pesar de ello, leemos en revistas científicas y/o de divulgación actuales, destinadas al gran público, que el intestino es el segundo cerebro. La íntima relación entre nuestras tripas y nuestra psique ya está demostrada. En el imaginario chino, el «pensamiento» (la parte alta — la psique) rige sobre el «vientre» (la parte baja — orgánica). Decimos de una persona que reflexiona de forma intensa e inteligente que posee una mente o un cerebro brillante. ¿Acaso no podríamos asimilar ese mismo brillo al espacio existente en el laberinto que forman nuestros intestinos y hablar del brillo intestinal?
¿Podemos, a través de medios naturales y simples, al alcance de cualquiera, o de buenas prácticas cotidianas y consejos sensatos, reequilibrar este órgano primordial, y fomentar, así, nuestra buena salud/ vitalidad sin tener que recurrir sistemáticamente a una medicación alopática antisintomática?
Estos medios diferentes tienen que ver básicamente con nuestra higiene de vida en todos sus aspectos, desde la alimentación, la preparación de las comidas o la forma de cocción, así como ser conscientes de nuestros actos cotidianos.
Cabría preguntarse ahora por la necesidad de escribir otro libro más sobre un tema tratado ya en numerosas ocasiones. Pues bien, mi objetivo es describir la posición particular de los naturópatas respecto a este órgano considerado, todavía hasta hace algunos años, tabú. Incluso en nuestra época, que se considera desinhibida, sigue causando malestar preguntar por la cantidad de deposiciones fecales diarias, o por su consistencia, su color, su olor...
Pensemos que nuestro organismo es un coche. ¿Acaso este no tiene carburante,
carburador y tubo de escape? ¿Acaso no nos fijamos en el color del humo que sale del tubo de escape? ¿Cuál es la diferencia respecto a nuestro vehículo, al que llamamos cuerpo? ¿Cuidamos tanto de nuestro coche como de nuestro organismo? Lo veo habitualmente en la consulta: los clientes exigen al mecánico que mantenga perfectamente su coche, que le ponga aceite multigrafito especial, etc. Sin embargo, cuando se les recomienda, para su salud física y psíquica, consumir aceite de primera presión en frío, virgen y de cultivo biológico, se quedan asombrados, sorprendidos, y alguna vez incluso preguntan si eso lo cubre su seguro médico. Por supuesto, no se cuestionan la calidad del aceite para su coche, que, sin duda, no lo cubre la Seguridad Social. Hay gente dispuesta a desembolsar mucho dinero por su coche, al que uno de mis profesores de psicología llamaba «útero con ruedas», en referencia a la importancia que el automóvil ha adquirido en la vida de nuestros conciudadanos, hasta el punto de ponerlo por delante de su propia salud / vitalidad.
Así, el objetivo de esta obra es también recordar ciertas prioridades de nuestra vida cotidiana: la salud no se compra en botellas, ni a golpe de medicamentos milagrosos, sino que se adquiere poco a poco, a través de un modo de vida higiénico.