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Visualización terapéutica

Rachel Charles (aut)

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Técnicas para resolver conflictos y comprenderte (mejor) a ti mismo

Emplea la visualización terapéutica y creativa para superar obstáculos y liberar tu potencial

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9788415887072

Visualización terapéutica. Por Rachel  Charles. ISBN: 9788415887072

Rachel Charles, experta en psicoterapia integrativa, psicosíntesis y counselling, enseña técnicas detalladas para sintonizar con el ojo de la mente y propone múltiples ejemplos que validan la eficacia de la visualización terapéutica como vía de acceso al poder de la imaginación.

Contactar con nuestros recursos internos nos permite potenciar nuestra creatividad y desarrollo espiritual, o incluso resolver los problemas cotidianos que interfieren con nuestra felicidad. En este sentido, la imaginación tiene mucho más poder del que creemos: tanto, que se convierte en una valiosa herramienta de cambio en todos los aspectos de la vida, desde la salud y el bienestar hasta el refuerzo de la autoestima y la confianza en los propios dones y cualidades. La autora nos sirve de inspiración y guía a lo largo del camino intercalando entre sus enseñanzas diversos casos reales de sus pacientes.

Rachel Charles escribió esta obra a petición de muchos de sus pacientes, que querían beneficiarse de la práctica de la visualización (la autora se recuperó de un cáncer en 1992 después de aplicar las técnicas que describe en esta obra), o bien necesitaban desarrollar sus propias herramientas armonizadoras para enriquecer su vida personal.
En Visualización terapéutica encontrarás técnicas para:

- Mejorar tu estado de salud.
- Cultivar tus relaciones y vida social.
- Desarrollar tu capacidad para tomar decisiones.
- Reducir el estrés.
- Curar el insomnio.
- Superar los ataques de pánico.
- Y mucho más...

Rachel Charles es asesora terapéutica formada en psicosíntesis y psicoterapia integrativa, acreditada por la British Association of Counselling. Es también especialista en medicinas alternativas y experta en técnicas de visualización. Entre sus obras destacan Mind, Body and Immunity y Food for Healing.
En 1992 se recobró de un cáncer, constatando en sí misma el extraordinario poder terapéutico de la visualización y la imaginación creativa.

Encuadernación: Rústica
Dimensiones: 14,5 x 21 cm
Nº Pág.: 220

Prefacio

UNA MAÑANA DESPERTÉ y supe, sin duda alguna, que tenía que escribir este libro. ¿Por qué? Porque, sencillamente, como terapeuta especializada en el campo de la psicosíntesis deseaba contar con un texto que pudiera ofrecer a mis amigos y clientes, quienes permanentemente me preguntan cómo podrían utilizar sus propios recursos para sanarse, ser más felices y alcanzar la satisfacción personal.
Hace muy poco una colega me telefoneó desesperada: una querida amiga suya se había quedado ciega en una semana y, aparentemente, sin causa alguna; ni su médico ni el terapeuta del hospital eran capaces de diagnosticar el caso. Esta mujer, que había perdido la facultad de ver el mundo exterior, ahora deseaba centrarse en la visión interior. ¿Podría yo ayudarla? Claro que sí; pero asesorarla por teléfono me parecía una forma muy poco satisfactoria de brindarle ayuda. Fue en ese momento cuando deseé enviar a mi colega un libro esperanzador que pudiese leer a su amiga para animarla e inspirarla.
Me han hecho muchas peticiones similares desde entonces. Algunos pacientes de cáncer se han interesado por las técnicas de visualización porque desean aprender a enviar mensajes de autosanación a su organismo; otras personas se han acercado a mí debido a su miedo, estrés, ataques de pánico o agorafobia. Hay quienes deben tomar importantes decisiones y se sienten incapaces de seguir adelante, mientras que otros buscan una forma de contactar con su creatividad. Sé que solo cuento con una hora semanal para guiarles y que cada uno de ellos tiene que construirse sus propias reservas internas, pero precisamente por eso ne-
EL MUNDO DE LA IMAGINACIÓN
Para los niños pequeños existen pocas diferencias aparentes entre la fantasía y la realidad, y los productos de su imaginación pueden tener efectos notables. Además, no todos los críos tienen padres comprensivos que les tranquilicen y consuelen; algunos deben enfrentarse a las risas de los demás por su supuesta «estupidez», o soportar que les griten por ser tan molestos, o sencillamente nadie les hace caso. Lamentablemente, estas experiencias pueden tener consecuencias duraderas que acaban generando un profundo recelo hacia la imaginación o, en casos realmente crónicos, miedo a cerrar los ojos.
En el otro extremo se encuentran los niños que disfrutan del juego creativo y encuentran un refugio seguro en sus mundos inventados, aparentemente poco preocupados por las criaturas fantásticas que puedan aparecer. En algunos casos este mecanismo actúa como compensación a la soledad, y los pequeños crean compañeros imaginarios con quienes mantienen conversaciones y comparten juegos inventados. Algunos jóvenes sienten fascinación por lo fantasmal o lo extraño, e incluso disfrutan de la sensación de miedo.
La reacción de cada persona ante el mundo de la imaginación dependerá tanto de su temperamento y del entorno en que se ha criado como de las actitudes de los adultos que le rodean. Mi madre era directa y sensata y, debido a su profesión científica, su máxima prioridad era trabajar con el mundo real. Mi padre, por el contrario, tenía conocimientos artísticos y con el paso del tiempo se convirtió en un acuarelista autodidacta de considerable talento; aún puedo verle contemplando las distantes colinas de Lakeland, describiendo las más sutiles gamas de color donde para el resto de las personas solo se podían distinguir verdes y marrones. En consecuencia, tuve la fortuna de recibir la influencia de puntos de vista complementarios, al menos en lo que a mis padres se refiere.
Sin embargo, mi escolarización estuvo principalmente relacionada con el aprendizaje de hechos y el desarrollo del razonamiento verbal y lógico. Incluso en las lecciones de poesía nos hacían leer las obras de otras personas, en lugar de crear las nuestras, y el arte estaba considerado una opción «menor», desechada por los alumnos más serios y formales. No recuerdo que nadie me haya enseñado jamás a conectar con mi propia creatividad, y menos aún que me animasen a cerrar los ojos y dar rienda suelta a mi imaginación. ¿Es que existía un miedo colectivo a que apareciesen monstruos interiores que fuesen puestos en libertad de forma inesperada con el único fin de perturbar el orden de la vida escolar? Sea cual fuera la razón, yo crecí con la desagradable sensación de estar perdiendo parte de mi ser, aunque sin saber cuál exactamente. Quizás hasta contribuí con este proceso de represión recordando con lujo de detalles las noches de horror de mi primera infancia, obviamente sin el menor deseo de volver a evocarlas.
El don de la fantasía
Puesto que muchos de los grandes inventos y descubrimientos del mundo se han hecho realidad gracias a la visualización o incluso los sueños, la represión sistemática del material inconsciente es realmente una vergüenza. Albert Einstein (1879-1955), por ejemplo, planteó la teoría de la relatividad en 1916 después de fantasear sobre cómo sería viajar en un rayo de luz. Cuando explicó el proceso de su pensamiento dijo que las palabras no eran importantes, sino «entidades psíquicas, ciertos signos, e imágenes más o menos claras». Enfatizó el valor del «juego combinatorio» y agregó: «El don de la imaginación ha significado para mí más que mi talento para absorber información». Friedrich von Stradonitz Kekulé (1829-96), profesor de química, vislumbró en un momento de meditación que los átomos giraban en una «danza vertiginosa», imagen que le dio la clave para formular su teoría molecular. Y en 1865 tuvo un sueño que predijo un importante descubrimiento: esta vez los átomos se enroscaban como serpientes y uno se cogía su propia cola; al despertar se dio cuenta de
que las moléculas de determinados compuestos tienen forma de anillos cerrados.
La investigación de tales experiencias demuestra que tienen en común un elemento crucial: para abrirse a la imaginación de forma creativa es conveniente alcanzar la máxima relajación posible, y eso se consigue durante el sueño profundo —pues en ese estado el contenido del inconsciente no puede ser censurado, debido a que el ego racional no controla la situación—, o bien en estado de ensoñación, en plena «meditación hipnogógica». En otros casos, simplemente basta con salir a dar un paseo.
El brillante matemático Jules Henri Poincaré (1854-1912) afirmó que sus propios momentos de iluminación no le llegaban mientras hacía cálculos sino después de haber finalizado. Una noche bebió un poco de café y se recostó sin quedarse completamente dormido, y en aquel momento de relajación comenzaron a surgirle ideas que «sentía chocar entre sí hasta que se unían a pares, por decirlo de alguna forma, y formaban combinaciones estables». Esta descripción destaca otro punto importante: las imágenes no siempre se ven en perfecto detalle; pueden percibirse de otra forma, sentirse, oírse o incluso olerse. Con práctica llegarás a conocer tu forma personal de recibir imágenes.
Si así trabaja la mente de un genio, ¿entonces por qué la cultura occidental presta tan poca atención a la imaginación, particularmente en su sistema educativo convencional? Si a los niños se les animase a trabajar con imágenes tanto como con palabras, sin duda tendrían muchas más posibilidades de plasmar todo su potencial. ¡Pero qué pena que una parte tan grande tenga que permanecer inactiva!
¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA VISUALIZACIÓN?
El significado literal de la palabra «visualización» es la experimentación de imágenes con los ojos de la mente. En otras palabras, es la capacidad de imaginar personas o cosas que no están presentes, tan to con los ojos abiertos como cerrados; y se trata de una aptitud que todos tenemos, en mayor o menor grado.
En las últimas décadas, no obstante, el vocablo ha adquirido un significado más amplio debido a su conexión con el movimiento del potencial humano y su uso en psicoterapia. Con el poder de la imaginación puedes hacer que las ideas negativas y limitadoras que tienes de ti se conviertan en imágenes estimulantes y positivas; y con la práctica, cuando tus acciones sigan el ejemplo, mejorarán tus relaciones, serás capaz de cumplir con tus objetivos y podrás enviar mensajes sanadores a tu cuerpo. También las imágenes provenientes del inconsciente pueden aportarte una importante información sobre ti mismo e incluso aconsejarte sobre el modo de actuar más adecuado. Ya que los recuerdos suelen almacenarse en forma de imágenes, más que de palabras, el mejor modo de acceder a toda esa sabiduría acumulada es mediante la metáfora y el simbolismo; con la ayuda de este libro, descubrirás poco a poco cómo utilizar esta parte no verbal e intuitiva de tu mente como una herramienta de autoayuda.
Por fortuna nunca es demasiado tarde para aprender a contactar con estos recursos internos, que pueden ser destinados tanto a fines creativos o espirituales como a la superación de los problemas cotidianos. De hecho, yo he aprendido a reconocer la riqueza de nuestro inconsciente en la madurez. En mi caso fue una gran crisis de salud la que finalmente me hizo comprender lo que me había estado faltando; tener que hacer frente a un cáncer me impulsó a emplear todos los medios a mi alcance para contribuir con mi propio proceso de sanación, y la combinación de meditación y visualización se convirtió en mi herramienta más valiosa.
Cuando al fin me recuperé, me di cuenta de que existían técnicas aplicables a cualquier situación; así que las utilicé para reducir mis niveles de estrés, dormir más profundamente, sobreponerme al nerviosismo y la ansiedad, y también para elevar mi autoestima, todo ello con buenos resultados. Después de haber vivido experiencias tan posi-
tivas con la visualización y comprobar su impacto en muchos de mis clientes, sé con certeza que también podrá ayudarte a ti.
Una advertencia
Es posible que sientas cierta aprensión a ahondar en el contenido de tu inconsciente, porque quizás de niño te dijeron que no debías soñar despierto y este mensaje aún influye en ti. O tal vez te preocupe encontrarte con seres monstruosos, o descubrir ciertas cosas de tu persona que preferirías no saber. Durante muchos años de trabajo con una gran variedad de clientes he podido comprobar que los mecanismos de defensa son muy eficaces a la hora de proteger la psique, motivo por el cual hay muy pocas probabilidades de que en tu consciencia aparezca nada que no puedas manejar. Con esto no quiero decir que este proceso esté completamente exento de riesgos, ya que en ocasiones surgen imágenes alarmantes; pero, en cualquier caso, siempre tienes la opción de abrir los ojos y finalizar la experiencia cuando lo desees. El primer paso consiste en respirar profundamente varias veces y sentir los pies firmemente apoyados en el suelo; otra posibilidad es no cerrar los ojos por completo, sino simplemente mirar alguna superficie plana, como una moqueta o la pared. De todos modos, si sientes que parte de este trabajo interior puede resultarte embarazoso, pide ayuda a una persona capacitada en la técnica, como, por ejemplo, un experto en psicosíntesis.
También es importante que asumas que, en ciertos casos, para seguir adelante en la vida es necesario experimentar el dolor del pasado, si bien posteriormente es posible deshacerse de él para siempre. Piensa que explorar tus imágenes personales te hará sentir pleno de energía y liberado a medida que contactes con tu potencial creativo; controlarás mucho mejor tu propio destino y, sin duda, te entusiasmará tu nueva percepción.
¿QUÉ ES EL INCONSCIENTE?
Muchas personas se asombran ante esta palabra porque les da la impresión de que se trata de un objeto definido. Es obvio que cuando dormimos o entramos en coma estamos inconscientes, ¿pero en qué estado estamos realmente y qué contiene en verdad este «objeto»? Es una pregunta que se ha estado debatiendo durante años y aún sigue suscitando discusión. Por lo general, hace referencia a la estructura subyacente a la personalidad humana de la cual el individuo no es consciente, pero que influye sobre el comportamiento de innumerables modos. Hablando en términos generales, es la suma de todas las experiencias, sentimientos, pensamientos, ideas y sensaciones de las que no tienes conciencia pero que se han almacenado en tu memoria, bien para su posterior recuperación, o bien, en estado reprimido, para proteger el ego. Y todo este bagaje incluye no solo aquello de lo que alguna vez has sido consciente, sino también mucho de lo que has percibido subliminalmente o bajo el umbral de la consciencia.
En otras palabras, ¡tienes una gran cantidad de información almacenada en el inconsciente que ignoras que posees! Mucha de ella adopta la forma de imágenes, más que de palabras; simplemente ponte a pensar en todo lo que aprendiste del mundo en tus primeros meses de vida antes de saber tan siquiera una palabra, y luego, en todo lo que seguiste aprendiendo aun con un vocabulario limitado. Esas experiencias son preverbales, y solo pueden hacerse conscientes a través de la imaginación o la fantasía. Las funciones corporales automáticas, así como los impulsos e instintos primitivos como el sexo y la agresión, son todos procesos inconscientes cuyas manifestaciones psicológicas pueden o no emerger a la conciencia.
Algunos piscólogos y psicoanalistas también hablan del «preconsciente», que abarca un área intermedia entre las regiones inconsciente y consciente. En otras palabras, se trata de material listo para convertirse en consciente, con el que la mente consciente contacta con facilidad. Mientras escribo este libro, por ejemplo, recurro en gran medida
a material preconsciente, un conocimiento que me resulta sumamente familiar puesto que he estudiado y trabajado con él durante muchos años, si bien se trata de un almacenamiento de información demasiado grande como para trasladarlo a la consciencia de una vez.
El psiquiatra Carl Gustav Jung (1875-1961) también afirmaba que estamos conectados unos con otros a través del «inconsciente colectivo» o imágenes mitológicas heredadas, comunes a una cultura particular y a las que suele describirse como «arquetípicas». Abundan en los cuentos fantásticos y épicos, y algunos ejemplos de arquetipos son la bruja, la madre tierra, la diosa, el salvador, el héroe, el viejo sabio, etc. Estos símbolos entran en nuestra consciencia a través de la fantasía, el simbolismo, el juego creativo o la evocación de los sueños.
Nuestra consciencia tiene bastantes dificultades para abarcar la vastedad del inconsciente, porque solo somos capaces de concentrarnos en un pequeño sector cada vez. En el siglo XVII, el filósofo Gottfried Wilhelm von Leibnitz (1646-1716) comparó los conceptos claros con diminutas islas que se elevan sobre el profundo océano de la oscuridad. Lo más interesante de aprender las técnicas de meditación y visualización, además del juego simbólico, es que nos brinda la oportunidad de tener acceso a estos profundos mares de conocimiento y utilizarlos para comprendernos a nosotros mismos, sanarnos y hacer uso de nuestra creatividad.
Algunas teorías psicológicas también incorporan la idea de un «súperconsciente», importante componente de la psicosíntesis considerado un plano más elevado de la evolución, el seno de nuestras mayores aspiraciones e intuiciones, la fuente de las revelaciones artísticas, filosóficas y científicas, y el punto de partida de la acción humanitaria.
Sigmund Freud (1856-1939) sostenía que los sueños conforman un «gran camino hacia el inconsciente» en el que la información acerca del ser aparece de forma simbólica; sin lugar a dudas, se trata de una ruta importante, aunque la ensoñación o «meditación hipnogógica» (un ligero trance, un estado entre despierto y dormido) puede producir resultados similares pero con el beneficio añadido de que el indivi duo controla personalmente la situación. El juego como forma de expresión artística —como, por ejemplo, dibujar, modelar con arcilla, jugar con arena (crear paisajes utilizando arena y pequeñas figuras), escribir poesía o ficción, bailar, cantar o tocar un instrumento musical—también permite conectar con elementos inconscientes. Jung daba a este proceso el nombre de «imaginación activa», y lo consideraba un fenómeno natural que los niños utilizan espontáneamente para controlar situaciones perturbadoras. Un ejemplo de esta particular «estrategia» infantil es dotar de poderes mágicos a un juguete o a un muñeco, a un amigo imaginario o a una mascota, para de esta forma solucionar, mediante la dramatización, una determinada situación de la vida real que les aflige.
¿Y SI NO CONSIGO VISUALIZAR NADA?
Algunas personas piensan que no conseguirán hacer «aparecer» ninguna imagen cuando intenten visualizar, y esta idea les aflige; supongo que se trata de un temor basado en una mala interpretación del término visualizar, puesto que muchos creen que se trata de ver un objeto con todos sus detalles, como si en realidad estuviese presente. Algunos individuos sí cuentan con esta facilidad, pero otros simplemente perciben algo. Y recuerda que no importa en absoluto si concibes imágenes nítidas o borrosas: de todos modos podrás trabajar con ellas. Si eres una de esas personas que conectan más con el sonido que con la vista, es probable que tiendas a recibir mensajes auditivos; si tienes buen olfato, gusto o tacto, te vendrán mejor las «pistas» olfativas o táctiles; y si te gusta el movimiento o bailar, entonces es muy probable que para ti tengan gran significado las sensaciones cinéticas. Con esto quiero decir que la experimentación de imágenes es completamente individual, y que puede contener más de uno de estos elementos.
Lo cierto es que resulta muy poco probable que no consigas recibir, aunque sea vagamente, una forma o un color. Si en verdad lo único que
experimentas es un vacío total, entonces pregúntate qué es lo que te impide visualizar. Es posible que la causa sea el miedo de volver a conectar espontáneamente con algún trauma del pasado; en este caso simplemente agradece a tu mente la protección que te ofrece con semejante sistema defensivo. Piensa que eres muy eficiente a la hora de crear defensas y que, en este momento, eso es precisamente lo que necesitas hacer. Cuanto más valores tus mecanismos de defensa, más confiarás en ellos, y con el tiempo podrás anularlos a voluntad. Espera un poco, y luego comienza con un ejercicio muy sencillo como el que te presento a continuación.
EL LIMÓN
Busca un sitio tranquilo en el que puedas relajarte, sentado sobre una silla o recostado. Cierra los ojos si lo deseas; deja que los pensamientos extraños desaparezcan, y concentra tu atención en tu interior.
Concibe en tu mente la imagen de un limón. Examínala en detalle; observa qué tonalidad de amarillo tiene, y percibe la aspereza y frescura de su piel. ¿A qué huele? Tómate el tiempo que necesites para evocarlo. Ahora colócalo sobre una tabla de picar, coge un cuchillo afilado y corta el limón en cuartos. Deja el cuchillo y observa la textura de los segmentos, las formas creadas por su blanca médula. A continuación coloca uno de los cuartos entre tus labios. Imagina que muerdes la fruta y sientes su sabor amargo. ¡ Aj!
Ahora comienza a percatarte de cualquier cambio fisiológico que se haya producido. ¿Qué ha sucedido en el interior de tu boca? Abre los ojos y toma plena conciencia de tu cuerpo. ¿Ha aumentado la cantidad de saliva? Es muy probable que sí, aunque en realidad no hayas mordido ningún limón real. Esta es una simple demostración del poder de la imaginación.
¿Has conseguido ver el limón o, al menos, percibir alguna sensación sobre él?
CÓMO PRACTICAR LA VISUALIZACIÓN
Resulta muy conveniente dividir la práctica de la imaginación activa en diferentes etapas e ir de una en una sistemáticamente, ya que así se crea una útil estructura para el trabajo en la que no se omite ni olvida nada. El proceso consta de dos partes principales: dejar que el inconsciente aflore, y luego entrar en contacto con los contenidos recibidos y darles buen uso. Yo suelo, además, crear subdivisiones dentro de estas dos partes principales, como explico a continuación:
Etapa 1: Preparación
Es fundamental que no te interrumpan mientras practicas la visualización. Descuelga el teléfono o pon el contestador automático, coloca un cartel de «no molestar» en la puerta, y busca un rincón tranquilo donde puedas relajarte por completo. Si has grabado algunas de las fantasías de este libro, no olvides coger el grabador. Otra posibilidad es que pidas a un amigo de confianza o a un familiar que te lea las visualizaciones, aunque siempre con la condición de que lo haga lentamente, con muchas pausas, para favorecer la aparición de las imágenes. También es conveniente llevar un diario personal para volcar tus experiencias y percepciones; así que si ya lo tienes no olvides cogerlo también.
Siéntate en una silla cómoda de respaldo vertical, para que tu columna se mantenga recta. Apoya los pies firmemente sobre el suelo y apoya las manos naturalmente sobre el regazo con las palmas abiertas. Si prefieres recostarte sobre el suelo, no hay problema..., ¡pero no te duermas! Apoya todo tu peso corporal sobre la silla (o el suelo), cierra los ojos y respira varias veces, de forma lenta y profunda.
RELAJACIÓN FÍSICA COMPLETA
Para entrar en estado de relajación profunda deberás tensar conscientemente cada grupo muscular, mantener la postura unos instantes y luego aflojar. Recuerda que tienes que inspirar al tensar y espirar mientras relajas.
Comienza por los pies: ténsalos moviendo los dedos hacia arriba y atrás. Mantén la postura y luego deja que recuperen su posición natural.
Concéntrate en los músculos de las pantorrillas, y ténsalos flexionando los pies hacia arriba desde los tobillos. Mantén la postura, y unos instantes después, relájalos. Repite con los músculos de los muslos y las nalgas.
Sigue el mismo procedimiento con los músculos del estómago y ténsalos como si estuvieses oponiendo resistencia a un golpe. Una vez que hayas relajado esta zona, sigue con el pecho. Experimenta la profunda relajación de las piernas y el torso.
Ahora aprieta los puños, mantén la postura y relaja, y haz lo mismo con todos los músculos de los brazos. Levanta los hombros y luego déjalos caer. Siempre respira de forma lenta y rítmica. No olvides tensar y relajar la mandíbula y, a continuación, los músculos faciales.
Cuando llegues a la parte superior de la cabeza, todo tu organismo habrá disminuido su velocidad de trabajo y sentirás una agradable sensación de calor en el cuerpo.
Si no dispones de mucho tiempo, sigue las instrucciones anteriores, aunque de forma más rápida: tensa todo el cuerpo a la vez, elimina la tensión y, finalmente, relájalo por completo.
Ahora despeja tu mente colocando en una «burbuja» cualquier pensamiento intruso que haya surgido y obsérvalo mientras se aleja. Durante unos instantes no te centres en otra cosa que no sea tu respiración.
Etapa 2: Contactar con el inconsciente
Ahora que te has relajado por completo descubrirás que te encuentras en estado receptivo. Si estás trabajando con una fantasía de este libro, naturalmente esto te conducirá a la imagen o las imágenes con las que deseas contactar. Cuando hayas leído la visualización, es probable que la recuerdes suficientemente bien como para llevarla a cabo con la imaginación; pero si has optado por grabarla, escúchala sin prisa presionando la tecla «pausa» cuando lo consideres necesario. Concédete todo el tiempo que haga falta para evocar las imágenes, llevar a la práctica los diálogos, etc. Todo es posible en este mundo imaginario; así que no te sorprendas si te descubres conversando con animales, ¡o incluso con objetos! Solo deja que aparezcan las imágenes sin censurarlas. Confía en que tu inconsciente te proporcionará todo lo que necesites saber.
Cuando hayas finalizado la visualización, regresa al mundo real tranquilamente; si experimentas cierto rechazo durante el proceso, recuerda que, cuando tú lo desees, puedes regresar a aquel sitio simbólico o recuperar esas imágenes que tanto te apetecen.
Etapa 3: Expresión
Escoge algún medio creativo que te permita asegurar y desarrollar tus símbolos fantásticos. Puedes escribir acerca de las imágenes con las que has contactado, o bien dibujar o modelar con arcilla. No es necesario, en absoluto, ser artista, porque lo que importa es el proceso de creación y no el producto final. Permítete experimentar. Algunas personas prefieren crear un paisaje con arena: primero la esparcen sobre una bandeja, y luego colocan encima pequeñas figuras o juguetes (que representan personas o cosas) para completar la escena.
Si te gusta investigar, adopta la personalidad de los seres que has encontrado en tus imágenes y explóralos desde dentro. Profundiza tus ex-
periencias y regístralas de algún modo, por ejemplo escribiendo poesía. Los músicos quizás prefieran concebir temas e improvisar.
Etapa 4: Interpretación
Solo tú puedes interpretar con propiedad el significado de tus símbolos de fantasía, porque las asociaciones que tienes con ellos te pertenecen exclusivamente a ti. Lo comprobé en una ocasión en que conté un sueño a un grupo de personas.
La imagen central era un escurridor antiguo, que para mí representaba la forma en que yo sentía que gran parte de mi vitalidad me había sido sistemáticamente extirpada. Sin embargo, para otro miembro del grupo significaba ropa limpia y blanca, un símbolo de frescura y optimismo. ¡Una interpretación precisamente opuesta!
Observa con atención tus dibujos o las piezas que has modelado, o analiza el recuerdo de tus imágenes, y aléjate mentalmente de ellos; toma distancia. A continuación formúlate preguntas como: «¿Qué me ocurre en conexión con tal cosa?», «¿Cómo me siento respecto de esto?», «¿Cuál es mi opinión?», «¿Esta figura me recuerda a alguien o algo de mi vida pasada o presente?», «¿Cuáles son las principales características que percibo aquí?», «¿Qué sensación transmite esta disposición de elementos o paisaje?», «¿Falta algo?», «¿Qué aprendo con todo esto?», «¿Qué significa para mí?».
Seguramente surgirán muchas respuestas significativas.
Etapa 5: Verificación ética
Los mensajes provenientes del inconsciente pueden ser utilizados para bien o para mal. Hitler, por ejemplo, se ganó la reputación de ser muy intuitivo después de que una pesadilla le salvó de un ataque directo a sus trincheras durante la Primera Guerra Mundial. Ten claros tus pro pios valores, los que te resultan más significativos, y utiliza tu facultad crítica para juzgar cómo incorporar tus nuevas percepciones a tu vida cotidiana. ¿De qué forma pueden ayudarte estos mensajes? Considera cómo emplearlos también en beneficio de otras personas.
Etapa 6: Vivir de nuevo
Ahora tienes que decidir cómo incorporar a tu vida esta nueva información y percepción que te aporta tu propio inconsciente. Sé espe-
cífico y práctico. Planifica y ponte metas que puedas cumplir con facilidad, aunque siempre ve poquito a poco; recuerda que los pequeños éxitos son la base de la confianza. Como ves, en esta etapa necesitas manifestar tu voluntad (véase Capítulo 7).
Una de mis clientes —una mujer muy tímida que intentaba alejarse de una madre dominante— trabajó con una prolongada fantasía durante la cual «visitó» Nueva Zelanda y experimentó la emoción de practicar rafting en rápidos, unas imágenes que le pusieron en contacto con sus reprimidos deseos de libertad y aventura. Cuando más tarde consideramos los pasos prácticos que debía seguir para alcanzar la independencia, ella misma se dio cuenta de que, a sus veintinueve años, ya tenía que pensar en dejar la casa paterna. Su problema era que no sabía cocinar; así que el primer paso fue ofrecerse voluntariamente para preparar la comida los fines de semana. El hecho de comenzar a ocuparse de las tareas domésticas le permitió asumir más responsabilidades en el hogar, y esto a su vez le proporcionó la seguridad que necesitaba para buscarse un piso y marcharse a vivir sola.
Los pasos 4 y 6 pueden tardar en concretarse. El verdadero significado de tus símbolos puede no surgir de inmediato, y es posible también que necesites considerar, durante un período prolongado, cómo hacer realidad tus sueños.
Ten fe en que cuando estés preparado para recibir sus mensajes, tu intuición te revelará todo lo que necesites saber.

Indice

Agradecimientos      9
Prefacio      11
Introducción      13
1. Comienza a conocerte      29
2. Confianza exterior, paz interior      49
3. Una magnífica salud      77
4. Relaciones más felices      107
5. Una gratificante vida laboral      139
6. Significado y propósito      159
7. Navegar con el viento a favor      181
8. El paraíso en una flor silvestre      201
Epílogo      215
Glosario      217

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