Reality Transurfing Vol.II | Vadim Zeland  | ed. Obelisco

Reality Transurfing Vol. II El susurro de las estrellas de madrugada

Referencia: 9788497777285
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El susurro de las estrellas de madrugada.

TOMO II


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El Transurfing es una técnica innovadora y poderosa que te ofrece las herramientas para interpretar la realidad de manera completamente nueva. Según su creador, Vadim Zeland, la mejor manera de vivir es surfeando la realidad exactamente como en el deporte del surf se hace con las olas. Deslizarse sin esfuerzo entre las olas de lo cotidiano es el gran reto del transurfer que aprende a cabalga la vida con ligereza y maestría (sin ahogarse nunca). En esta nueva entrega, Zeland nos proporciona un paso más en su técnica y nos enseña a escuchar el susurro de las estrellas de madrugada, la voz sin palabras, la reflexión sin pensamientos y el sonido sin volumen que componen nuestra voz interior. El susurro de las estrellas de madrugadaes la única voz que probablemente merece la pena ser escuchada, la única guía que puede cercarnos a nuestros anhelos y, sin duda, la herramienta más poderosa que nos permite deslizarnos por la vida sin peligros.
 El fenómeno del Transurfing nació en Rusia en 2003, inicialmente a través de Internet. En 2005 las librerías rusas ya contaban con varios libros sobre el tema, aunque la trilogía de Vadim Zeland se ha impuesto claramente alcanzando 1 millón de ejemplares vendidos en breve tiempo. El mismo éxito arrasador se ha repetido en Alemania y en la República Checa. En la actualidad las obras de Vadim Zeland han sido traducidas a catorce idiomas.

VADIM ZELAND

es una persona misteriosa y reacia a lo mundano. Todo lo que sabemos sobre él, puede que no sea cierto. Aunque se especula que podría tener cuarenta y cinco años de edad y ser un experto en física cuántica e informática. En la única entrevista que concedió a la prensa declaró que no es un maestro espiritual ni un gurú, sino sólo una persona afortunada por haber descubierto el Transurfing, y añade: «De haberlo conocido veinticinco años antes, sin duda, mi vida hubiera sido totalmente diferente, más fácil y correcta». Vive en Rusia, y como él mismo dijo, su descubrimiento está en sus libros, lo demás no importa.
El fenómeno del Transurfing nació en Rusia en 2003, inicialmente a través de Internet. En 2005 las librerías rusas ya contaban con varios libros sobre el tema, aunque la serie de Vadim Zeland se ha impuesto claramente alcanzando 1 millón de ejemplares vendidos en breve tiempo. El mismo éxito arrasador se ha repetido en Alemania, en Italia y en la República Checa. En la actualidad las obras de Vadim Zeland han sido traducidas a catorce idiomas.

  • Formato: 15,5 x 23,5 cm
  • Páginas: 240
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Traducción: Saglr Khartskhaeva
  • Corrección: Sara Moreno

 INTRODUCCIÓN

¡Querido Lector!
Todos nosotros de algún modo u otro estamos bajo el dominio de las circunstancias. Los deseos no se cumplen, los sueños no se realizan, pero los peores temores, como para llevarnos la contraria, se hacen realidad. ¿Acaso no es posible que todo sea completamente al revés? Resulta que sí, es posible. Y tú sabrás cómo.
El libro te revelará un mundo muy extraño, en el que la realidad cotidiana toma el aspecto desconocido. Muchas de las cuestiones de vital importancia se examinan desde un punto de vista inesperado. Pero lo que más sorprende, no es tanto el carácter insólito de la realidad nueva, como el hecho de que esa realidad es totalmente dirigida.
El Transurfmg es una técnica para regir la realidad y, demás, muy peculiar. Aquí el objetivo no se logra, sino que se realiza, sobre todo, por sí solo. Todo eso suena increíble sólo dentro de las márgenes de una ideología habitual. Tenemos que derrumbar la pared de los estereotipos establecidos y falsas limitaciones.
En efecto, es bastante complicado someter la realidad a voluntad de uno. Los deseos recónditos y sueños atrevidos son realmente difíciles de lograr si seguimos las normas y reglas universalmente adoptadas. Es bien sabido hasta qué grado son poco eficaces, y a veces inútiles, los intentos de cambiarse uno mismo o cambiar el mundo circundante.
El Transurfmg te ofrece otro, principalmente nuevo, modo de pensar y actuar a fin de poder recibir lo deseado. No tener que es-
tar consiguiéndolo, sino recibirlo, precisamente. Y no de cambiarse uno mismo, sino de volverse a sí mismo.
La principal idea del Transurfing se basa en una hipótesis, la de que existe un espacio de las variantes donde se guardan los guiones de todos los acontecimientos posibles. La cantidad de las variantes es infinita, como es infinita la multitud de las posiciones de un punto en el eje cartesiano. Allí está grabado todo lo que hubo, hay y habrá. En determinadas condiciones, la energía de los pensamientos de una persona es capaz de materializar uno u otro sector del espacio de las variantes.
La posibilidad potencial se materializa en la realidad como un reflejo en el espejo de las variantes. Una persona es capaz de formar su propia realidad. Pero para eso es imprescindible seguir unas determinadas reglas. La mente humana intenta en vano ejercer influencia sobre el reflejo, mientras que se debe cambiar la imagen misma.
¿De qué imagen se trata? ¿Cómo cambiarla? ¿Cómo tratar a ese espejo extraño? El Transurfing te da respuestas a todas esas preguntas. Y lo único que queda sin descifrar es: ¿qué es lo que se esconde detrás del espejo?
A pesar de que las ideas, expuestas en el libro, suenen a fantasía, ya tienen la confirmación práctica. Aquellos que intentaron practicar el Transurfing se llevaron sorpresas rayanas con el éxtasis. El mundo circundante de un transurfer se cambia de modo inconcebible, literalmente, delante de los ojos. Ya no es una mística virtual, sino la realidad dirigida

 

LO QUE MÁS NOS IMPACTÓ DE EL ESPACIO DE LAS VARIANTES PRIMER TOMO DE LA TRILOGÍA REALITY TRANSURFING

A menudo yo, como la mayoría de los demás, intentaba reclamar a este mundo lo que supuestamente me correspondía. En respuesta, el mundo me daba la espalda con indiferencia. Los consejeros ex­perimentados me decían que el mundo no cede porque sí: hay que conquistarlo. Entonces intentaba luchar contra él, pero no llegaba a conseguir nada, sólo agotarme. Y también para estos casos, los con­sejeros tenían preparada la respuesta: «Primero cámbiate a ti mismo y luego exige del mundo lo que quieras». Entonces intentaba luchar contra mí mismo. Resultó más difícil aún. [...]

El Transurfing es un modo de elegir el propio destino, literal­mente, como si fuera un producto en el supermercado. Y esto es lo que pretendo: contarte lo que todo esto significa. Sabrás por qué las manzanas pueden «caer al cielo», qué significa «el susurro de las estrellas de madrugada», y muchas otras cosas extraordinarias. [...]

El ser humano, privado de la buena suerte, se lamenta de su destino: ¿por qué la vida es tan injusta? Uno lo tiene todo de so­bra; el otro siempre tiene necesidad de todo. [...]

¿Por qué esta desigualdad? ¿Por qué la vida, que no tiene límites en su variedad, impone restricciones a cierto grupo de la gente? ¿De qué son culpables aquellos que son menos afortunados? [...]

Es entonces cuando aparecen teorías de toda clase [...] Y otra vez hallamos nuevas explicaciones del tipo: «Quieres ser feliz. Sé feliz» [...]

El hombre parece estar de acuerdo, pero al mismo tiempo le resulta embarazoso celebrar la gris realidad. ¿Será cierto que él no tiene derecho de querer algo más? ¿Para qué obligarse a estar alegre? Es lo mismo que obligarse a quererse a sí mismo. [...]

Pero en las profundidades de su alma, el hombre no llega a com­prender por qué tiene que obligarse a perdonar a aquellos a los que odia y a amar a los que le dejan indiferente. ¿Para qué le sirve? [...]

Si eres así de pobre, enfermo, feo, infeliz, significa que la culpa es tuya. Tú mismo eres imperfecto y, por lo tanto, estás obligado a cambiar. El hombre se encuentra ante el hecho de que él, desde el principio, representa una aglomeración de defectos y vicios, sobre los cuales tiene que trabajar duro. Qué imagen tan triste, ¿verdad? Resulta que si un hombre no tuvo la suerte de nacer rico y feliz desde el principio, entonces su destino es bien llevar humildemente su cruz, o bien consagrar toda su vida a la lucha. No es muy grato para el alma celebrar este tipo de vida. ¿Será cierto que en toda esta desolación no hay ningún rayo de esperanza? [...]

Aun así hay salida. [...] ... el Transurfing [...]

No te apresures a agitar las manos con desencanto y a exclamar que están intentando encajarte otra quimera habitual. [...]

Si tú, en tu interior, has decidido que el destino es algo predeter­minado que eres incapaz de cambiar, así será. En este caso tú, por voluntad propia, te entregas a las manos ajenas, de quienesquiera que sean, y te conviertes en un barquito que está a merced de las olas. En cambio, si consideras que tú mismo creas tu destino, en este caso asumes conscientemente la responsabilidad de todo lo que te ocurre en la vida. Luchas contra las olas intentando manejar tu barquito.

Presta atención a lo que está ocurriendo: tu elección siempre se realiza. Lo que eliges es lo que obtienes. [...]

La naturaleza del mundo es única, pero presenta siempre apa­riencias diferentes. [...]

El carácter multivariante es la principal y fundamental propiedad de nuestro universo. [...]

El destino del hombre también está representado por multitud de variantes.

Teóricamente no existe ningún tipo de límite para los escenarios y los decorados de la existencia humana, pues el espacio de las va­riantes es infinito. Cualquier suceso poco significativo puede influir para un viraje del destino. La vida de un ser humano, al igual que cualquier otro movimiento de la materia, representa una cadena de causas y consecuencias. Uno sigue a otro, de modo que los sectores del destino se enfilan en las líneas de la vida. Los escenarios y los decorados de los sectores en esa línea son más o menos similares. La vida del hombre trascurre con mesura en una dirección, hasta que suceda algún hecho que cambie el escenario y los decorados. Enton­ces el destino cambia de rumbo y pasa a otra línea de la vida. [...]

Se puede decir que la realidad se desarrolla por la línea de la vida según el punto inicial elegido. Cada uno obtiene lo que elige. Tienes derecho a elegir precisamente porque ya existe infinidad de variantes. Nadie te prohíbe elegir el destino de tu agrado. Todo el manejo de un destino se reduce a algo simple: hacer la elección. El Transurfing contesta a la pregunta de cómo se hace. [...]

Cuando piensas en algo, la frecuencia de tus pensamientos está sintonizada con determinado campo del espacio de las variantes. Cuando la energía se encuentra en el sector del espacio de las va­riantes, surge la realización material de la variante en cuestión. La energía tiene una estructura muy complicada y atraviesa todo lo que existe en este universo. Al pasar a través del cuerpo humano, la energía se modula con los pensamientos y al salir obtiene paráme­tros que corresponden a estos pensamientos. [...]

No sólo los actos concretos modelan las circunstancias de la vida, también el carácter de los pensamientos del hombre. Si malquieres al mundo, él te responderá con lo mismo. Si constantemente ma­nifiestas tu disgusto, habrá más motivos para eso. Si en tu actitud

ante la realidad predomina el negativismo, entonces el mundo te enseñará su peor lado. Por el contrario, la actitud positiva cambiará tu vida para bien, de un modo más natural. El hombre obtiene lo que elige. Así es la realidad, te guste o no. [...]

En la línea de la vida en cuestión, es imposible cambiar algo, así como al estar en una pinacoteca no puedes quitar ni reorganizar la exposición que no te satisfaga. Ahí tú no eres el dueño. Pero nadie te prohíbe girarte y pasar a otra sala para mirar lo que te guste más. Por supuesto, el traslado a una línea donde cada uno obtiene lo que ne­cesita no se produce con sólo desearlo. No todos los pensamientos están destinados a la realización y no todos los deseos se cumplen. Y aquí la cuestión no está en el contenido de los pensamientos, sino en su calidad. Un mero sueño o deseo no es todavía la elección. Los sueños no se cumplen. [...]

Quien conoce las doctrinas del islam sabe qué significan las pa­labras «El destino del hombre está grabado en el Libro». Eso quiere decir que la suerte ya está predestinada y que de ella no escapare­mos. En otras religiones también se encuentran afirmaciones seme­jantes. En efecto, la suerte del hombre ya está predestinada. El error de las religiones consiste sólo en que la variante del destino no es única: existe una infinita multitud de ellas. De tu destino no huirás. En cierto modo esto es verdad, pues resulta imposible cambiar el escenario de la variante. Luchar contra el mundo circundante para cambiar el propio destino es una labor difícil y poco agradecida. No vale la pena tratar de cambiar el escenario; simplemente se puede elegir la variante de su gusto. [...]

Del modelo de las variantes se sigue que el hombre crea personal­mente su destino. Sin embargo, en el Transurfing la idea del destino se distingue de otras ideas conocidas. ¿En qué se diferencian? En que puedes elegir tu propia felicidad, en vez de luchar por ella. [...] Simplemente, hazte una pregunta: ¿has podido conseguir mucho al luchar contra el mundo por tu felicidad? [...]Ya que se puede mal­gastar toda la vida luchando sin conseguir nada al final, ¿no será más

fácil hacerlo de manera tal que sea el mundo que salga a tu encuen­tro? Pues él no hace otra cosa que realizar tu elección. [...] Pero una elección no es un deseo: es algo diferente; que todavía te queda por descubrir. Los deseos sólo se cumplen en los cuentos. [...]

Extracto del capítulo II – Péndulos

La energía mental de cada persona en particular se une en un único flujo común. [...] el péndulo energético. [...] ¿Por qué el péndulo? Porque oscila más fuerte cuanta más gente –partidarios– lo alimen­ten con su energía. [...]

... cualquier ser vivo, capaz de emitir energía en una dirección, antes o después, crea péndulos energéticos. [...]

Cualquier péndulo es destructivo por su naturaleza, puesto que les quita la energía a sus partidarios y establece sobre ellos su poder. La destructividad del péndulo se manifiesta en su indeferencia hacia el destino de cada uno de sus partidarios. Su único objetivo es ir obteniendo energía de ellos; para el péndulo no tiene importancia que al partidario mismo eso le resulte útil o no. El hombre que se encuentra bajo el dominio del sistema está obligado a edificar su vida según las leyes del sistema; de lo contrario, el sistema le masti­cará y le escupirá fuera. Una vez que se ha caído bajo la influencia del péndulo destructivo, es muy fácil arruinarse la vida. Y, como regla general, escaparse sin pérdidas es difícil.

Si uno ha tenido suerte, encuentra su sitio dentro del sistema y se siente ahí como pez en el agua. En su papel de partidario, el hom­bre le da al péndulo su energía, y el péndulo, a su vez, le asegura la subsistencia. En cuanto el partidario empieza a infringir las leyes de la estructura, la frecuencia de su emisión deja de coincidir con la frecuencia de resonancia de oscilaciones del péndulo. Al no poder recibir la energía de este partidario, el péndulo expulsa o aniquila al partidario rebelde.

contigo mismo: ¿no llevas la máscara de bienhechor? ¿De verdad estás dando tu energía y tu dinero para el bien de los demás o sólo juegas a la beneficencia para así parecer mejor?

Pero, ¿para qué te estoy contando todo eso? Para explicarte lo que significa elegir el destino y cómo hay que hacerlo. Ten paciencia, querido lector; no todo es tan fácil, pero poco a poco la situación empezará a aclararse. [...]

Por muy justificativas que sean las consignas con que se encu­bren las guerras y las revoluciones, su esencia siempre es la misma: una lucha de los péndulos por los partidarios. Las formas de batallas puedan ser diferentes, pero el único objetivo siempre es conquistar el mayor número posible de partidarios. Los nuevos miembros son una necesidad vital para el péndulo; sin éstos se detendrá, por lo que la batalla de los péndulos es una lucha por la existencia natural e inevitable. [...]

En cuanto una persona se sintoniza con la frecuencia del pén­dulo, a nivel de energía surge interacción entre esta persona y el péndulo. [...] Surge una especie de apoderamiento, un lazo con conexión inversa. [...]

Por ejemplo, el péndulo de un partido político lleva adelante su propaganda, engancha al partidario y le suministra algo de energía en forma de sensación de tener la verdad de su parte, satisfacción, dignidad e importancia. Al partidario le parece que él tiene control sobre la situación, que puede elegir. En realidad, le eligieron a él y sobre él establecieron el control. Desde fuera, el partidario parece convencido de estar realizando su propia voluntad. Sin embargo, esta voluntad, artificial e imperceptiblemente, se la impuso el pén­dulo. [...]

Por tanto, el objetivo principal de un péndulo es enganchar, to­car al hombre en lo vivo no importa de qué manera, con tal de poder ocupar sus pensamientos. [...]

Uno de los métodos preferidos de un péndulo para obtener el acceso a tu energía es sacarte del equilibrio. Al desviarte del equili‑

brio empiezas a «balancearte» en la frecuencia del péndulo y de este modo le oscilas a él. [...]

El sentimiento de culpabilidad también es uno de los canales más amplios por los que el péndulo extrae la energía de ti. [...]

«Si la culpa es tuya, harás lo que yo te diga».

Vivir con una sensación de culpa es muy incómodo, por lo que las personas intentan librarse de ella. ¿Pero de qué manera? Sufrir un castigo o pagar la culpa con el propio trabajo. Tanto una cosa como la otra suponen sumisión, obediencia y trabajo de los pensamientos en una dirección determinada. [...]

El hombre puede ser consciente de que los pensamientos negati­vos no conducen a nada bueno, no obstante, por costumbre comete los mismos viejos errores.

De esta manera, las costumbres frecuentemente crean problemas y obligan a actuar de modo ineficaz; librarse de estos hábitos resulta muy difícil. Todas esas costumbres son una ilusión del confort. El hombre confía más en lo que conoce desde siempre. [...]

¿Será posible para el hombre deshacerse de la influencia del pén­dulo? [...]

... sucede con frecuencia que se alguien subleva y se alza abierta­mente contra el péndulo avasallador. En tal duelo, el hombre siem­pre sufre la derrota. El péndulo puede ser vencido sólo por otro pén­dulo. [...]Si desobedece y empieza la lucha, sólo perderá la energía y, en el mejor de los casos, será arrojado fuera de las bandas del siste­ma; en el peor, será aplastado. El partidario que se atreve a infringir las reglas establecidas por el péndulo se proclama fuera de la ley.

... la culpa no consiste en el acto en sí, sino en que el partidario se insubordinó, lo cual significa que dejó de suministrar energía al péndulo.

¿Por qué a la «cabeza agachada no la corta la espada»? Porque el hombre que aceptó la culpa está totalmente dispuesto a someterse al poder del péndulo. [...]

Le importa sólo el restablecimiento del control perdido. [...]

Los auténticos motivos de un péndulo, normalmente, se enmas­caran con los principios morales. Al parecer, el arrepentido del he­cho no es tan malvado. Puedes distinguir fácilmente por ti mismo dónde está actuando el principio moral y dónde se afectan los inte­reses del sistema, si recuerdas siempre qué es lo que representan los péndulos en sí y cuáles son sus verdaderos objetivos. [...1

... cuanto más fuerte sea tu deseo de evitar algo, más posibi­lidades tienes de obtenerlo. Luchar activamente contra lo que no quieres significa poner todos tus esfuerzos para que ocurra eso en tu vida. Para trasladarse a las líneas indeseables de la vida ni siquiera es necesario emprender ninguna acción. [...1 apenas dejes que lo indeseado entre en ti, te compenetres con la aversión y empieces a mimar este sentimiento, lo indeseado se materializará en tu vida sin falta. El único método de evitar lo indeseado en tu vida es librarse de la influencia del péndulo que se apodero de tu energía mental. [...1

... no tienes derecho ni a juzgar ni a cambiar nada en este mun­do. Tienes que aceptar todo como si fueran los cuadros de la exposi­ción, te gusten o no. En una exposición pueden exponerse muchos cuadros que te parezcan poco atrayentes. Sin embargo, no se te pasa por la cabeza exigir que se los quite de ahí. Después de haber acep­tado el derecho del péndulo a existir, tienes derecho de abandonarlo y no dejarte influenciar. Lo importante es no luchar con el péndulo, no censurarlo, no perder los nervios, pues todo eso significará tu participación en el juego. Al contrario: debes aceptarlo tranquila­mente como algo debido, como un mal inevitable y después reti­rarte. Al expresar el rechazo de cualquier manera, das la energía al péndulo.

Antes de llegar a comprender lo que significa elegir, tienes que aprender a negar. Normalmente, las personas no imaginan con clari­dad qué es lo que quieren. Pero todos saben con exactitud qué es lo que no quieren. En el intento de librarse de las cosas o sucesos inde­seables, la mayoría actúa de manera que todo le resulte justo al revés.

Para negar es necesario aceptar. La palabra «aceptar» aquí no sig­nifica estar dispuesto a recibir o conformarse, sino es reconocer el derecho de existir y, por tanto, indiferentemente pasar por alto. Aceptar y soltar, significa: dejar que lo indeseable pase a través de ti y despedirlo diciéndole adiós y hasta nunca. [...]

... ¿Cuál es, entonces, la defensa contra el péndulo? El vacío. Si soy vacío, no tengo con qué se me pueda enganchar. No entro en el juego del péndulo, pero tampoco intento defenderme de él. Simplemente lo ignoro. La energía del péndulo pasa volando sin tan siquiera rozarme y se dispersa en el espacio. El juego del péndulo ni me preocupa ni me molesta. Respecto a él, soy vacío. [...]

Si te molesta alguien, intenta probar en él el modelo de pén­dulo destructivo; seguramente le sentará bien. Si no puedes de­tener al «cataplasma», en tal caso, simplemente no contestes a sus provocaciones, ignóralas. Él no te dejará en paz mientras no dejes de darle tu energía. Y la energía se la estás dando tanto de modo directo, entrando en disputa con él, como de modo indi­recto, odiándole en silencio. Dejar de dar energía significa no pensar en esa persona en absoluto, quitarle de tu cabeza. Decide simplemente para tus adentros: «¡Qué te den morcilla!», y éste abandonará tu vida. [...]

... la costumbre de reaccionar de modo negativo a las circuns­tancias enojosas es la palanca de arranque del mecanismo por el cual un péndulo se apodera de tu energía mental. Esta costumbre irá desapareciendo si juegas a un juego peculiar, donde con inten­ción harás los siguientes cambios: miedo-seguridad, melancolía-entusiasmo, indignación-indeferencia, irritación, alegría. Intenta reaccionar, aunque sea ante los pequeños disgustos, de forma «in­adecuada». ¿Qué puedes perder? [...]

Para cualquier problema difícil existen soluciones fáciles. La cla­ve de solución de cualquier problema siempre se halla en la superfi­cie; la cuestión es sólo cómo darse cuenta de ello. El péndulo que ha creado este problema te impedirá que la veas. [...]

Cualquier persona, a lo largo de su vida, tropieza continuamente con dificultades de todo tipo, sobre todo si es algo nuevo y desconoci­do. Y como consecuencia, cada uno tiene la costumbre bien arraigada de recibir los problemas con recelo, a veces incluso con un miedo res­petuoso. Al mismo tiempo, el hombre siempre duda de su capacidad de superar dificultades. Y como resultado, la propensión a enfrentar los problemas con recelo se convierte en un hilo de marioneta. [...]

Los péndulos no son el mal absoluto para el hombre, si éste actúa conscientemente. Nadie puede estar totalmente libre de ellos. La cuestión es sólo saber cómo no dejar influenciarse por los péndulos y utilizarlos conscientemente en interés propio. El Transurfing te ofrece los métodos concretos para hacerlo. [...]

... son los péndulos los que, al fin y al cabo, convierten los sue­fios del hombre en realidad. [...]

Extracto del capítulo III – Ola de la suerte

Cada uno tiene sus olas de éxito. [...]

La ola de la suerte es una formación temporal, pero no se apo­dera de la energía ajena, por lo que al fin se extingue como las olas marinas que se rompen contra la orilla. [...]

Puede parecer que la ola va y viene. [...] la ola de la suerte existe en el espacio de las variantes de modo fijo, en calidad de acumulación de líneas favorables. Eres tú quien desplazándose por las líneas de la vida, encuentras esta heterogeneidad como una ola y la atrapas dejándola entrar en tu vida, o te alejas de ella, arrastrado por los péndulos. [...]

Si agradeces ahora todo lo que tienes, si sientes amor por todo lo que te rodea y te ayuda a vivir, emites energía positiva. Entonces, si quieres, podrás contar por completo con que tus circunstancias mejoren. [...]

Siempre hay cosas y situaciones que dominan nuestros pensa­mientos. Nuestros pensamientos siempre vuelven a nosotros como un bumerán. [...]

... no es suficiente que no dejes entrar en ti la energía negativa. Es necesario que tampoco la emitas. [...]

Si dejas que entre en ti la energía negativa, tendrás disgustos en tu vida. Emites energía negativa y ésta volverá a ti como un bume­rán, bajo la forma de nuevos problemas. [..]

En vez de aceptar los juegos de péndulos destructivos, busca los péndulos cuyos juegos puedas aprovechar. Lo cual significa adquirir la costumbre de prestar atención a todo lo bueno y positivo. En cuanto veas, leas u oigas algo bueno, agradable, esperanzador, fíjalo en tus pensamientos y alégrate. [...]

¿Cómo puedes mantener en ti ese estado festivo? Primero, re­cordríndolo. Por costumbre nos zambullimos completamente en los días monótonos y olvidamos lo bueno, y esto deja de alegrarnos. Es una mala costumbre. Son los péndulos los que nos obligan a olvi­darnos de esto. [...]

Alégrate por todo lo que tienes en este momento dado. No es un llamamiento huero a ser feliz por determinación. A veces las circunstancias se presentan de tal manera que es muy difícil sentirse feliz. Desde el punto de vista práctico, sin embargo, expresar el dis­gusto es muy desventajoso. Quieres llegar a aquellas líneas de la vida donde todo te satisface, ¿verdad? Pero ¿cómo llegarás hasta ahí, si tu emisión está llena de disgusto? [...]

Es imprescindible que percibas cualquier cambio positivo y lo cuides con mucho cariño, ya que estos cambios son precursores de la ola de la suerte. En cuanto oigas algunas noticias esperanzadoras, por insignificantes que sean, no te olvides de ellas enseguida, como lo hacías antes; al contrario: saboréalas, habla de ellas, sal en su bús­queda. Reflexiona sobre estas noticias, analízalas desde todos puntos de vista, haz pronósticos, espera mejoras subsiguientes. Al actuar de esta manera, estás pensando en la frecuencia de ola de la suerte y te sintonizas con sus parámetros. [...]

Cuanto peor piensa uno sobre el mundo que le rodea, peor se torna el mundo para él. Cuanto más se amarga por los fracasos, con

más gusto le vienen otros. «Según es la voz es el eco.» Cuanto peor piensa uno sobre el mundo que le rodea, peor se torna el mundo para él. Cuanto más se amarga por los fracasos, con más gusto le vienen otros. [...]

Extracto del capítulo IV – Equilibrio

En la naturaleza todo tiende al equilibrio. [...]

Estamos acostumbrados a que la vida tenga épocas blancas y negras; el éxito sustituye al fracaso. Todo eso revela la existencia de esa ley [...]

El equilibrio se desestabiliza no sólo con acciones, también con pensamientos. Y no sólo porque los pensamientos procedan a las acciones. Como sabes, los pensamientos emiten energía. En el mun­do de la realización material todo tiene una base energética. Y todo lo que sucede a nivel invisible se refleja en el mundo de los objetos materiales visibles. [...]

... a menudo el hombre obtiene como resultado algo totalmente opuesto a lo que era su intención, por lo cual no queda nada claro qué es lo que ocurre. Y como consecuencia surge una sensación de que aquí está actuando una fuerza inexplicable, una especie de «ley de Murphy». [...]

... puedes notar que otra gente logra mucho más con mucho menos esfuerzo. [...]

El que no sepa descansar, relajarse, no sabe trabajar. Al llegar al trabajo, alquílate. Entrega tus manos y tu cabeza, pero no el cora­zón. El péndulo necesita toda tu energía, pero no has llegado a este mundo sólo para trabajar para él [...]

Alquilarse no significa, en absoluto, actuar de manera indisciplina­da e irresponsable. Significa actuar con indiferencia, sin crear poten­ciales excesivos, y no obstante, hacer lo necesario con precisión. [...]

«Enfrascarse en el trabajo» está justificado en un solo caso: si el trabajo es tu objetivo. Sobre lo que es tu objetivo hablaremos más…

 

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