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Clínica y terapia floral Maximizar

Clínica y terapia floral

Luis Jimenez (aut)
José Antonio Sande (aut)

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Teoría de las estructuras

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9788494486968

«Nada es más poderoso que una idea a la que le ha llegado su hora.» Estas palabras de Víctor Hugo, escritas en el siglo XIX, son ahora aplicables a la situación que está viviendo la Terapia Floral en los inicios del siglo XXI. En ningún momento como ahora se ha prestado atención a esta «ciencia del alma», hasta tal punto que el interés de los profesionales y el público en general está desviándose de los conocidos remedios florales hacia el cuerpo de conocimiento de la Terapia Floral. Este libro responde a la actual demanda de profundización en los aspectos históricos, filosóficos y clínicos, apuntando una serie de saberes que, hasta ahora, por diferentes motivos, habían quedado velados para la mayoría. Desde la perspectiva histórica y filosófica se aporta información que, sin duda, resultará esclarecedora para los iniciados y sorprendente para los que se acercan por primera vez a la Terapia Floral, y desde la perspectiva clínica las aportaciones volcadas en esta obra serán de gran ayuda para los profesionales, ya que se propone y desarrolla una mirada del hombre y su alma desde ángulos no contemplados.
El presente libro completa la trilogía compuesta por Humanidad y flores de Bach y Tipologías y flores de Bach, obras sorprendentes por la profundidad y singularidad con que se aborda la Terapia Floral. La pasión por esta «ciencia del alma» ha impulsado a los autores a investigar tanto en el exterior como en el interior de ellos mismos en busca de aquello que conecta la Terapia Floral con las almas de los pacientes, los alumnos y los terapeutas. Pensamiento y técnica, arte y consciencia, son los elementos con los que ha elaborado esta obra, los mismos cuatro elementos que fundamentan su transitar cotidiano por la vía de la Terapia Floral.
Este libro conmoverá a unos y, posiblemente, conmocionará a otros, pero lo que es seguro es que no dejará indiferente a nadie.

Luis Jiménez
es titulado superior en Naturopatía por el Real Centro Universitario Escorial    María Cristina, experto en Terapia Floral. Ideólogo,
director y creador de la Escuela Andalusí y del modelo terapéutico de Terapia Floral evolutiva. Ponente y miembro del comité científico en los congresos internacionales de Terapia Floral desde el 2001. Autor de más de una docena de libros, entre ellos: Humanidad y flores de Bach, Tipologías y flores de Bach, Proyecto 12, Agenda tipológica, Terapia floral evolutiva: La vía iniciática de Edward Bach, Tomo I y II, y Prefiero amar a tener razón. Miembro del consejo asesor de la revista Discovery Dsalud.

José  Antonio
Sande inició su formación profesional de la mano de Luis Jiménez. Paralelamente a su actividad profesional como director del centro Noray Terapia Floral, desarrolla su faceta de investigador, escritor, conferenciante y profesor, habiendo escrito varios libros y materiales didácticos en coautoría y en solitario. A lo largo de los últimos años ha impartido formación sobre Terapia Floral, arquetipos femeninos y educación emocional infantil en diversas escuelas de España y México. Desde el año 2013 se dedica a la investigación y formación en la Técnica de mapas emocionales, basada en los conceptos de engrama, programación emocional y mental y diversos aspectos de la Terapia Floral.

Prólogo de Eduardo H. Grecco

Conviénele al alma entrar en la segunda noche del espíritu, le han de hacer caminar en oscura y pura fe. Esta noche es una oscura influencia de Dios en el alma [...] en que de secreto Dios enseña al alma...
SAN JUAN DE LA CRUZ

Entre la técnica y el arte median diferencias. La técnica se basa en el conocimiento y en la certidumbre de normas y procedimientos mientras que el arte toma la experiencia como sustento de su indagación por el misterio de la vida. La técnica tranquiliza, el arte inquieta. La técnica se fija metas y objetivos, el arte promueve procesos. La técnica solicita maneras correctas de hacer las cosas, el arte libertad para expresarse. La técnica abraza al ego, el arte roza al alma.
Aquí está planteada la esencia del drama actual de la Terapia Floral: haber restringido su práctica a una cuestión técnica le ha quitado su espíritu esencial y le ha condenado a navegar perdida y sin horizontes en busca de su identidad. Y el hecho de que las soluciones técnicas despierten atracción y las enseñanzas por este sendero, magnetismo, no implica más que una traición al mensaje revolucionario del doctor Edward Bach.
Tal circunstancia, sin embargo, expresa un desafio a la vez que una limitación. Y es, justamente, en este punto donde este escrito del maestro Luis Jiménez cobra un sentido que no reduce su aporte a una perspectiva teórica, sino que le suma una militante propuesta de recuperar el lugar de la Terapia Floral como arte.
Seguramente no está alejada esta propuesta de la vocación poética de su autor, de este don de hacer visible lo invisible por medio del cincel de las palabras como, tampoco, de su recorrido como terapeuta. Un terapeuta que no está encandilado por los logros sino por impulsar y acompañar un viaje del alma. Un terapeuta dispuesto a zambullirse, junto a su paciente, en la noche oscura del alma para guiarlo, cual Hécate, no a resolver conflictos (técnica) sino en la tarea de aprender a ver en la oscuridad (arte).
La travesía nocturna es un tema arquetípico del proceso de sanación que coloca la tarea terapéutica en la posición de un arte. Y lo hace alentado no por una visión estética sino por una elección ontológica. Es decir, no busca la belleza por sí misma, sino lo que ella le revela del ser.
De modo que nos encontramos en un territorio que toca al ser, o sea, en un ámbito existencial que se plantea, en el campo particular de la Terapia Floral, la cuestión de cómo descubrir el alma y a Dios a través de la alquimia floral de la sombra.
El peregrinaje del alma por el sendero del aprendizaje de la evolución acontece caminando por el tránsito de la vida. El alma no tiene otra posibilidad de dejar atrás sus incompletudes más que encarnando.
Pero haber nacido no es lo mismo que estar encamado. Estar encarnado es reconciliarse plenamente con cada una de las condiciones de la existencia que el alma eligió para habitar en la Tierra, que es, para ella, una escuela donde viene a aprender. ¿Cuántas veces estamos peleados con nuestro cuerpo? ¿Cuántas veces no aceptamos a nuestra familia o nos disgustamos durante años con nuestros hermanos, padres o demás familiares? ¿Cuántas veces deseamos haber nacido en otro lugar y en otras condiciones?
Además de encarnar para aprender es necesario hacerlo en el corazón de las relaciones. Existir es coexistir, y los vínculos son la matriz original de nuestra evolución. Sin embargo, no es lo mismo estar con alguien que vivir plenamente un encuentro del alma, y no se aprende hasta que las almas no se entrelazan en la profunda nostridad del amor.
Finalmente, así como es necesario encarnar y abrirse a la experiencia del encuentro para aprender, nada de esto es posible si la persona no se zambulle en su noche oscura. No es lo mismo estar mal, deprimido, doliente, enfermo, que transitar una noche oscura. La noche oscura, como la ballena a Jonás, nos lleva al lugar que la vida nos pide que vayamos; y a hacerlo en la total oscuridad, entregando el control y el poder de nuestro Yo, con confianza total, a nuestra alma. Ella sabe lo que nuestro yo desconoce.
Para esta navegación no sirven de nada los mapas, las técnicas y las seguridades del conocimiento. Sólo nos ayuda el arte y la experiencia de haber navegado uno por esas mismas aguas.
En este libro, cuya lectura me ha proporcionado el placer como el que provoca el buen vino —la boca se llena de sabores que colman, uno nota el cuerpo y la profundidad de una cepa generosa y sincera que resume la experiencia del artesano que cultivó la uva y preparó el vino y la nobleza de la buena tierra bañada de Sol y agua— se encuentran las bases del arte terapéutico floral y, por tanto, una inteligente y vívida propuesta de hacer de su práctica un oficio alquímico.

Prólogo de Abu Omar Yabir

Clínica y terapia floral. Teoría de las estructuras que usted se dispone a leer, no es una propuesta más en el ya amplio panorama monográfico acerca de la «Terapia Floral» del doctor Bach, sino que se trata en realidad de la respuesta a una necesidad que ya venía haciéndose imperativa: la de precisar de una forma valiente y sistemática las columnas de un paradigma antiguo y sapiencial, a fin de que en la situación de beligerancia, que desde la última década del siglo xx sufre el tratamiento científico y sociológico de la salud humana, no se deforme el discurso de la verdad.
Según el epistemólogo alemán Thomas Kuhn, cuando un paradigma científico comienza a ser sustituido en la dialéctica de la Historia por otro, suele acusar una reacción de violenta oposición hacia el paradigma emergente, al que trata de denostar de todas las maneras posibles, erigiéndose en defensor de una «verdad científica» tan «oficial» como conservadora. En realidad, lo que este proceso epistemológico muestra no es sino el miedo a perder los privilegios acumulados mientras estuvo en el poder.
No son difíciles de reconocer, en los últimos años, los violentos coletazos de un paradigma científico cada vez más puesto en cuestión por la sociedad moderna contra las tomas de posición de lo que se presenta en público como «alternativa». Ciertamente, la inexperiencia, la insensatez y, por qué negarlo?, la mala fe
de pícaros y mercachifles son algunos de los motivos por los que las «alternativas» no han sabido reconocerse a sí mismas como elementos de un paradigma diferente y no como «complementos» de una ciencia oficial agonizante o como epígonos de sistemas de pensamiento exóticos, casi siempre orientales.
Por otra parte, el complejo de inferioridad ante el todopoderoso academicismo científico genera una timidez compensatoria que opta, en muchas ocasiones, por adoptar la terminología y parte de los presupuestos de la «ciencia vieja» para exponer «la nueva», lo que, evidentemente, no lleva sino a la confusión y, en muchos casos, a un deplorable eclecticismo en el que términos propios de la filosofía zen, del ayurveda o del taoísmo, se confunden y entremezclan con conceptos de la mecánica cuántica y con elementos místicos y religiosos, en una suerte de orquesta sin batuta que convierte al necesario concierto en un deplorable desconcierto.
En este contexto histórico, la llamada «Terapia Floral» ha pasado por diversas etapas, tal y como se explica extensamente en este libro, a veces como conjunto de elementos terapéuticos aislados y, a veces, como coadyuvante de otros sistemas terapéuticos, pero en todo caso, sin ofrecer una explicación a su indudable eficacia, aceptable desde los parámetros científicos vigentes; y es que ni la Bioquímica ni la Farmacología pueden explicar conceptos que tendríamos que estudiar en los libros de otros saberes y en los pupitres de otra escuela.
Desde el confuso y desordenado mundo de las medicinas alternativas se ha tendido también a valorar el «remedio» como una solución mágica, compuesta por elementos incógnitos y casi tan misteriosos como las incomprensibles fórmulas de los medicamentos convencionales, en ambos casos sólo accesibles a los doctos iniciados. El culto al remedio era de esperar en un panorama social tan falto de un sólido sostén filosófico, en el que se valora más el martillo que al carpintero, donde se rinde a la ortopedia el culto debido a la Traumatología y en el que la Técnica se sienta en el trono de la Ciencia.
Era del todo necesario poner las c osas en su lugar, ordenar el batiburrillo caótico, identificar las fuentes de la Tradición sapiencial de Occidente, en las que seguramente el propio Bach bebió, y plantear de forma clara y sistemática sus fundamentos filosóficos.
Si bien el término «Terapia Floral» es, a nuestro juicio, estrecho para definir el uso del sistema de elixires que el doctor Bach creó, es cierto que se refiere a un sistema relacionante e interrelacionado de elixires-arquetipo y no a un conjunto de remedios singulares. El simile (por usar el término homeopático) de los estados anímicos del complejo «prosopón» humano es buscado por Bach en la sencillez de las manifestaciones más simples de la naturaleza: las flores (síntesis materializadas del alma vegetal). No son, empero, las flores y sus signaturas las que deban considerarse como «similes» de los acordes del alma humana, sino los sistemas que las ponen en relación determinando las estructuras, ya que, pese a toda apariencia, no son los nudos sino las mallas las que determinan la realidad de las redes.
El estudio en profundidad de las estructuras, emanadas del sistema de los 38 arquetipos florales que propuso Edward Bach para el ser humano, así como los senderos de «realización» que sobre esta red pueden trazarse (como es el caso de la Ruta Solar), se nos presentan desde luego más próximos al lenguaje de las «sefirot» cabalísticos que al diván de un gabinete de Psicología.
El trabajo está magistralmente cumplido. El reto lanzado. A ustedes les queda recoger el guante.
Granada, enero de 2008
Presentación
Desde hacía tiempo me rondaba por la cabeza la idea de escribir este libro. Seguramente no estaría viendo la luz de no haber sido por la inestimable colaboración de José Antonio Sande, quien se sumó al proyecto cuando conoció su contenido, hace ahora dos años.
Siempre que he podido he puesto de manifiesto la necesidad de concretar los aspectos que definen la Terapia Floral como ciencia autónoma, alejada de las presiones que recibe de otras ciencias, como la medicina o la psicología, que le han brindado un gran apoyo en estos casi 80 años de vida de la Terapia Floral, pero que han limitado su propio fundamento: la visión desde el alma, principio y fundamento de la Terapia Floral.
El objetivo de este libro, tercero de una trilogía que comenzó con Humanidad y Flores de Bach, es mostrar un modelo práctico para la consulta profesional, basado en la idea original de Bach: el proceso evolutivo del alma a través de la personalidad.
El mercado editorial está, afortunadamente, cargado de propuestas basadas en los escritos originales de Bach y en su repertorio floral, así como de todos los sistemas florales que con posterioridad han ido surgiendo tras la presentación de las 38 esencias originales que dieron comienzo a este fascinante viaje explorativo. Sin embargo, más allá de la ampliación de las descripciones de las personalidades o facetas de las personalidades que Bach des-
cribiera, del alcance de las esencias, de su técnica y aplicación y de los aportes reflexivos sobre la relevancia de los escritos de Bach y la filosofía que encierra el sistema que él presentó, nos encontramos con un gran vacío en lo referente a la práctica de la consulta propiamente dicha de un terapeuta floral.
Durante casi 15 años he trabajado profesionalmente como terapeuta floral, llevando mis experiencias al marco formativo para trasladar mis descubrimientos a los alumnos que, cada año, se forman como profesionales en mis cursos.
Este libro recoge la síntesis de este periodo y quiere ser una nueva aportación para el ejercicio profesional de la Terapia Floral.
Espero que los contenidos que a continuación encontrarás en este libro potencien la creatividad y fomenten, aún más, la búsqueda de la impecabilidad en tu ejercicio profesional, facilitando así la consecución de la idea original de Bach: «Erradicar la enfermedad del planeta Tierra». Espero que disfrutes con él.
Luis JIMÉNEZ

introducción a la presente edición

Han transcurrido 8 años desde la edición de esta obra y su propuesta, como síntesis del Arte Terapéutico sigue estando vigente en nuestro magisterio.
La vigencia de su contenido hace que mantengamos la estructura de este libro, que en su momento vino a cumplir con su vocación convirtiéndose en el primer libro de clínica explícita en Terapia Floral editado. Muchos le siguieron, no tantos como nos hubiera gustado, pero se denotó la necesidad de fomentar un apartado específico en el. Arte Terapéutico en Terapia Floral que destacara la filosofía de una ciencia que contempla al Alma como la verdadera Naturaleza del ser humano.
En la actualidad es innegable ya la existencia de un Arte específico en el ámbito clínico que atiende al Alma como elemento vital en la salud del cuerpo y de la mente. Y a pesar de que la Terapia Floral sigue su curso evolutivo a través de las propuestas personales de sus ideólogos, la esencia filosófica de Edward Bach está inmersa en cada una de las tendencias que proliferan por el mundo.
Tras estos años tanto José Antonio Sande (Técnicas de Mapas Emocionales) como yo (Terapiafioral Evolutiva) hemos seguido investigando y aportando, cada uno, de acuerdo a su vocación, elementos prácticos y propuestas efectivas para favorecer la
emergencia de la consciencia en cada una de las personas que buscan este acto. Sin embargo mantenemos como base de aplicación clínica la Teoría de los Tres Momentos y la filosofía que contiene esta obra.
El amor y la dedicación que en su momento plasmamos en este libro, hace que hoy tras casi 9 años de su nacimiento siga tan vigente como entonces y más necesario aun, que en la fecha de su edición, pues ahora son muchos miles más de terapeutas florales los que podrán inspirarse en el Arte, como consecuencia de la proliferación de los servidores que a través de la vía del corazón, se han unido a esta corriente de pensamiento que contempla al Alma corno la fuerza invisible que sostiene a la consciencia en el mundo y trabajan para que la ignorancia sea erradicada del planeta.
Como entonces estamos muy satisfechos con este trabajo, tanto que solo hemos corregido las erratas de la anterior edición. Sentimos que este libro debe seguir estando al alcance de todo aquel "que ha decidido dar en lugar de tornar" y gracias a Sincronía JNG Editorial, este hecho se ha concretado.
Esperarnos que lo disfruten como lo hicieron ya las anteriores promociones de terapeutas florales que lo tienen como libro imprescindible para la exploración del Arte Terapéutico.
Luis Jiménez

Introducción

Desde que el doctor Edward Bach, hace ya más de 80 años, iniciara la apasionante búsqueda de la verdadera causa de la enfermedad, y creara un sistema de salud natural basado en el desarrollo del alma, han sucedido muchos acontecimientos que han potenciado el desarrollo y conocimiento de su descubrimiento.
La Terapia Floral, que es como se ha venido denominando al proceso terapéutico de administrar esencias florales basándose en los descubrimientos del doctor Bach, ha alcanzado auge y popularidad mundial en estos últimos años; sin embargo, la información más al uso es la referida a las descripciones de los perfiles emocionales que las esencias florales equilibran, y esto ha potenciado la toma de los remedios florales al margen de su marco filosófico.
Los 38 remedios, que Bach presentó como los elementos sanadores naturales, sólo son una de las herramientas que Bach utilizó en su búsqueda. El paso por la Bacteriología y la Homeopatía le llevó, más tarde, al descubrimiento de los remedios florales como algo puro y simple, nacido de la propia naturaleza, pero no debemos olvidar que aunque las Flores de Bach han sido las responsables de la popularidad del descubrimiento del doctor Bach, sólo son los recursos naturales que se aplican tras la confrontación del estado de ánimo de la persona con las descripciones emocionales que se vinculan a cada esencia. La simplici-
dad, aparente, del sistema ha dado lugar a un uso indiscriminado de las esencias, corriéndose así el peligro de perder el verdadero fundamento de la idea original de Bach.
Cuando Bach habla de la medicina del futuro, no se está refiriendo al uso de los remedios florales aislados, como lo entiende la medicina actual, sino a un «Todo» fundamentado por la idea de que el alma es la verdadera naturaleza del ser humano y que el sentido de la existencia es la adquisición de conocimiento para ejecutar con acierto los dictados del alma. Y, para ello, elabora unos remedios que facilitan la conexión con nuestra verdadera naturaleza interior. No tiene nada que ver con el uso cotidiano de esencias florales en función de las necesidades de nuestra personalidad que, a veces, son contrarias a los verdaderos principios de nuestra alma. Tomar Mimulus cuando creo que siento miedo, es lo mismo que tomar un analgésico cuando creo que me duele la cabeza, lo único que cambia es el remedio, el fundamento que subyace en el acto de «la toma» es el mismo, y esto nada tiene que ver con la «medicina del futuro», como la llamó Bach. La medicina del futuro, la nueva medicina, la medicina que ahora necesita la humanidad, no pasa por cambiar los productos que se han administrado en el pasado por otros novedosos
o    más naturales, sino por la recuperación de la idea trascendente del ser humano en conexión con la naturaleza como síntesis de todo lo existente. Algo que no es en absoluto novedoso, como se verá en el transcurso de esta obra, pero que ahora emerge del inconsciente colectivo como nueva potencialidad encarnada.
La nueva medicina, la ciencia aplicada al mantenimiento de la salud integral de cuerpo, mente y espíritu, no debe tener como principal protagonista al remedio que facilita el mantenimiento
o    restablecimiento de la salud, sino al fundamento que propone la idea para que la «Salud» exista como algo natural en la manifestación cotidiana de los seres que nos expresamos en el planeta Tierra. Aquí estamos hablando de introducir una nueva visión dentro del campo de la salud, no de cambiar unos remedios por
otros. Idea que nos ha acompañado durante todo este tiempo y que, en ocasiones, ha podido calar en la conciencia de la humanidad a través de pensadores conectados con la verdadera necesidad del colectivo: desde Grecia a Alemania, pasando por Egipto, Al-Andalus..., a través de personalidades sobresalientes que supieron trasladar en el contexto de su época una gran verdad, no exenta de fricciones con lo establecido, pero que, afortunadamente, ha llegado hasta nuestros días para facilitar la inspiración de los que aún se atreven a reflexionar.
Los principios siempre son difíciles, y a veces son necesarios apoyos para el avance que, aunque no del todo apropiados, facilitan la supervivencia del proyecto que nace. Aunque el Centro Bach ha contribuido a la expansión de las ideas originales de Bach y a la protección de la tradición tal cual se entendió tras su muerte, la Terapia Floral ha convivido desde la marginalidad profesional durante todos estos años con los sistemas profesionales aceptados y refutados por la sociedad, si bien se han utilizado sus remedios florales como herramienta en otros campos de la salud, siempre a modo de una prolongación del sistema que las utilizaba, al margen del propio sentido de la idea original del doctor Bach. Esto ha facilitado la expansión y el reconocimiento de las Flores, pero ha quitado protagonismo a la verdadera pasión de Bach y origen de su búsqueda: transmitir el conocimiento que liberaría a la humanidad de la enfermedad. En este momento nos encontramos con un nutrido grupo de profesionales que practicamos la Terapia Floral y utilizamos esencias florales, y decimos esencias florales y no flores de Bach, porque muchos de nuestros colegas han ampliado el repertorio floral y trabajan con un gran número de esencias elaboradas con posterioridad a la muerte de Bach.
Podemos decir que en la actualidad existen miles de profesionales que se ciñen al fundamento de la Terapia Floral y practican desde la filosofía de este sistema. Desde hace más de una década, al amparo de la Terapia Floral se ha formado un nutrido grupo de profesionales que han asumido el compromiso de ac-
tuar desde el nuevo paradigma. En este momento existen, en todo el planeta, personas que utilizan las esencias florales como complemento a una visión que eleva al ser humano a la calidad de «Ser consciente», y proponen la autogestión de la salud como un estado natural de ser. Pero aún existen muchos profesionales que a pesar de haber comprendido los principios fundamentales de la Terapia Floral, y admirar la obra del doctor Bach, no disponen de recursos para poner en práctica lo que ya han comprendido intelectualmente y, a veces, recurren a otros contenidos terapéuticos al margen de la Terapia Floral, con el fin de facilitar el tránsito del paciente por el momento que comparte con él en la consulta. Algo natural, teniendo en cuenta que en la actualidad no existe un criterio homogéneo en la formación, no existe un reconocimiento profesional como ciencia autónoma, y cada profesor se ha formado independientemente, de acuerdo a sus inclinaciones personales, y es esto lo que en la mayoría de los casos se transmite al alumnado.
Como consecuencia, existe un gran número de profesionales que se identifican como terapeutas florales aunque en el fondo sólo les une la idea y los remedios. Por otro lado, todo esto es natural y ha ocurrido en todos los nacimientos de ideas que, más tarde, se han convertido en elementos convencionales que han enriquecido el sistema social en todos los ámbitos.
Conscientes de la necesidad que existe en la Terapia Floral, y gracias a la comunicación entre todos los que trabajamos con esencias florales, han ido surgiendo comunidades que velan y potencian el nacimiento de la Terapia Floral como ciencia autónoma. Fruto de ello son las comunicaciones y ediciones de material genuino, nacidas de las reflexiones de los nuevos pensadores que han conectado con la idea original de Bach, y las reuniones científicas que, cada año, se suceden en busca de un principio común que dé forma a la •medicina del futuro», de acuerdo a las bases fundamentales que transforman una idea en obra.
En este sentido, cabe destacar los aportes que nacen de la reflexión de la obra de Bach en su sentido filosófico. Desentrañar las insinuaciones que Bach apunta en su única obra editada, Los doce sanadores y otros remedios, así como en sus escritos y conferencias, ha sido una de las asignaturas pendientes de nuestra ciencia, ya que en la mayoría de las publicaciones existentes nos hemos preocupado más de la vida y obra del autor (por otro lado, algo lógico a la hora de dar a conocer sus descubrimientos) que de la traducción a un idioma actual de sus insinuaciones. El alma, la reencarnación, la evolución, la experiencia de la personalidad para nutrir el alma..., entre otros, son temas que aparecen en la obra de Bach de una forma tan sintética y, al tiempo, contundente que más parece un escrito doctrinal que una reflexión consciente. Este aspecto seguramente es fruto de la necesidad de Bach de transmitir, en un momento de su vida, la síntesis de años de investigación, reflexión e intuición, centrada en el paradigma desde el que vivía, algo que, en ocasiones, dificulta la comprensión de todos los que no lo vivimos desde el mismo lugar. Sin embargo, todos hemos aceptado sus escritos, intuyendo que se sustentan en una gran verdad y como presagio de una visión que, poco a poco, irá calando en los seres humanos hasta convertirse en una realidad convencional.
El proceso de estructuración de una ciencia pasa por periodos de ideación y descubrimiento, de comunicación de la idea en grupos afines, de búsqueda de consenso de los principios fundamentales que están dando forma a la experiencia desde la idea y, más tarde, por la presentación de los elementos que constituyen la nueva ciencia, al margen de los pensadores que han participado en su elaboración. Sin embargo, aunque ya han pasado más de 80 años del principio de este fascinante descubrimiento, todavía necesitamos hablar del valor del doctor Bach, de su osadía, intuición y, sobre todo, de su capacidad investigadora (resaltando que fue, eso sí, médico, bacteriólogo y homeópata, quizás para darle más crédito a su trabajo, en el momento de presentar

Índice

Prólogo de Eduardo H. Grecco      9
Prólogo de Abu Ornar Yabir      11
Presentación      13
Introducción a la presente edición      19
Introducción      21
1. ¿Qué es la Terapia Floral?      2 7
Reflexiones sobre una ciencia emergente      27
¿Qué es la Terapia Floral?      27
¿Dónde se encuentra la Terapia Floral en este
momento? Breve historia      30
Exploración de los síntomas que muestra
actualmente la práctica de la Terapia Floral      37
Paradigma Médico versus Kémico      39
Un poco de historia por el mismo autor      44
Medicina, psicología, naturopatía, terapia
floral... aflora un nuevo paradigma      47
El fin último de la Terapia Floral es el despertar
de la consciencia      53
Terapia Floral: una ciencia del alma      58
Alma      62
Personalidad      70
2. Fundamentos teórico-prácticos para el ejercicio
de la Terapia Floral de acuerdo a su paradigma    79
Dar flores o hacer Terapia Floral      80
Fundamentos de la Terapia Floral      81
Desarrollo de la consciencia      83
Terapeuta: servidor      84
«El amor a la clínica y la clínica desde el amor»      87
Las esencias florales      91
La consulta del terapeuta floral      97
Servicio      98
Sincronicidad      100
Compromiso de trabajo      101
3.  Las estructuras y su necesidad      103
Las estructuras y su necesidad      103
Las exploraciones del alma, los misterios
de la vida y su complicidad con las estructuras    108
Síntesis de la Teoría de las Estructuras      115
Las Estructuras en el reino humano      117
Estructuras individuales      118
Estructura: Agrimony      123
Estructura: Aspen      123
Estructura: Beech      124
Estructura: Centaury      125
Estructura: Cerato      126
Estructura: Cherry Plum      126
Estructura: Chestnut Bud      127
Estructura: Chicor y      128
Estructura: Clematis      129
Estructura: Crab Apple      130
Estructura: Elm      130
Estructura: Gentian      131
Estructura: Gorse      132
Estructura: Heather      133
Estructura: Holly      133
Estructura: Honeysuckle      134
Estructura: Hornbeam      135
Estructura: Impatiens      136
Estructura: Larch      137
Estructura: Mimulus      137
Estructura: Mustard      138
Estructura: Oak      139
Estructura: Olive      140
Estructura: Pine      140
Estructura: Red Chestnut      141
Estructura: Rock Rose      142
Estructura: Rock Water      143
Estructura: Scleranthus      143
Estructura:. Star of Bethlehcm      144
Estructura: Sweet Chestnut      145
Estructura: Vervain      146
Estructura: Vine      146
Estructura: Walnut      147
Estructura: Water Violet      148
Estructura: White Chestnut      148
Estructura: Wild Oat      149
Estructura: Wild Rose      150
Estructura: Willow      150
4. Tres momentos en la práctica de una consulta .      153
La consulta      153
Tres momentos en la práctica de una consulta: conexión, identificación, transformación
consciente      158
Primer momento: La conexión      158
Segundo momento: Identificación de la estructura
prioritaria limitante      172
Tercer momento: Transformación consciente .. .    192
5. Diagnóstico, prescripción, pronóstico, seguimiento
y resolución en el proceso terapéutico      213
Diagnóstico      213
Elaboración de la hipótesis diagnóstica      216
Adecuación a la realidad global y cambiante
del paciente      217
Evolución permanente de la hipótesis diagnóstica    218
Ámbitos de experiencia del paciente      219
El diagnóstico floral en el marco de la Teoría
de las Estructuras      224
Diagnóstico en el ámbito de experiencia objetiva    227
Diagnóstico en el ámbito de la experiencia subjetiva    231
Diagnóstico en el ámbito de la experiencia
simbólica      235
Diagnóstico en el ámbito de la experiencia
holística      239
Colofón sobre el diagnóstico floral      242
Prescripción      244
Objetivo de la consulta      249
Estructura/s prioritaria/s limitante/s y virtud
opuesta que se ha de desarrollar      249
Evolución del paciente en el proceso
de armonización      251
Atención a las estructuras en función del modelo    252
Atención a la tendencia de personalidad      254
Pronóstico      256
Seguimiento      257
Resolución      258
6. La Ruta Solar a través de los siete grupos de Bach    259
¿Cómo llega Bach a los grupos?      261
Siete vacunas para temperamentos diferentes      265
Los perfiles o divisiones donde deben colocarse
a los pacientes      265
Los siete estados para la curación de la enfermedad    267
Un gráfico evolutivo      276
Un modelo evolutivo comparable al de Ken
Wilber setenta años antes      285
La Ruta Solar      287
7. El protagonista de la historia      311
Paciente      313
Cliente      315
Discípulo      317
Hermano      318
Maestro      319
El espejo      319
La transferencia desde la Teoría de las Estructuras    320
Contratrasferencia      325
¿Realmente creemos en cl alma?      326

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