Beni y Bela meditan, por Helen Grain. Editorial Airós

Beni y Bela meditan

Referencia: 9788499886268
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Mindfulness para niños

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Una simpática familia de conejos comparte la práctica del mindfulness con los lectores, ya sean los niños, sus padres o sus maestros.
El libro incorpora técnicas y herramientas para que los niños se habitúen a otra manera de afrontar su día a día, estando más presentes en lo que ocurre en el cuerpo, en lugar de dejarse llevar innecesariamente por lo que surge en la mente. Evitarán así que las sensaciones de estrés vayan a más y aliviarán episodios de ansiedad o angustia.
Se pone mucho énfasis en la concienciación del cuerpo, en el disfrute de las pequeñas cosas, en aprender a comer con los cinco sentidos, en observar la respiración o en saber cómo calmarse. Una joya, exquisitamente ilustrada.
Letras Kairós es nuestro espacio digital donde puedes escuchar los audios de nuestros libros.

Helen Grain

Helen Grain es profesora de Programas de Mindfulness MBSR y Liderazgo Consciente en Madrid. Es autora de Mindfulness, la magia del momento.

Mariona Cabassa

Mariona Cabassa es una reconocida ilustradora. Tiene más de 40 libros pu­blicados, ha dado clases y talleres de dibujo y ha sido galardonada con varios premios por su trabajo.

Indice

Prólogo                    5
Pautas de lectura        8
Estirar y sentir el cuerpo               10
Comer con los cinco sentidos      14
Cuando camines, camina              18
Disfrutar de las pequeñas cosas                22
Respirar para calmarse y centrarse          26
Cada sonido, un momento          30
Pensamientos que pasan como nubes   34
Calmarse tras el ajetreo                38
El corazón es un tesoro 42

PRÓLOGO

A lo largo de estos cuentos una simpática familia de conejos comparte mindful­ness con sus lectores.
Quizá los lean niños que ya se hayan iniciado en la lectura y puedan leer so­los. O bien mamás y papás que, teniendo su propia práctica de mindfulness, quieran compartir con sus hijos más pequeños otra forma de vivir el momento a momento.
Puede que también los lean profesores que quieran conocer pequeñas pautas para introducir el mindfulness en la vida de sus alumnos a través de la lectura en el aula.
Estos cuentos incorporan técnicas y herramientas para que los niños se habitúen a otra manera de afrontar su día a día, estando más presentes en lo que surge en el cuerpo, en lugar de dejarse llevar innecesariamente por lo que surge en la mente.
Evitarán así que las sensaciones de estrés vayan a más, y aliviarán episodios de ansiedad o angustia que no necesariamente tienen que ser como son.
Aprenderán a cultivar una relación muy distinta con la mente, quizá rumiante, y también con las emociones, ya sean más o menos apetecibles. Todo ello, sin dejar de lado el cuerpo —a menudo el gran olvidado— con todas las sensacio­nes agradables y desagradables que surgen a lo largo de un solo día. Incluso de una sola hora.
A través de todo este aprendizaje verán que a veces lo que pensamos que «es» no tiene por qué ser exactamente como nos lo habíamos imaginado o nos lo habían explicado.
Aprenderán que los pensamientos no siempre son hechos, que el cuerpo a veces es nuestro gran amigo, y que a menudo es el único que nos dice la verdad sobre cómo nos encontramos realmente.
En cada cuento se encuentra hilvanada una práctica simple y muy específica de mindfulness, adaptada a niños de temprana edad, que se puede empezar con tan solo tres años.
Existe una práctica relacionada con estirar y sentir el cuerpo con atención, para estar más presente en el momento y evitar el despiste. Se han realizado estudios que indican que el 47% del tiempo que pasamos despiertos estamos pensando en lo que no estamos haciendo.
También en una de las prácticas se aprende a comer con los cinco sentidos, con lo que se consigue estar más presente con las sensaciones que surgen a través de los cinco sentidos, y menos con los pensamientos que a menudo nos atrapan.
En otra práctica se advierte que, cuando caminamos, podemos estar más pre­sentes si aprendemos a prestar más atención a la información visual, auditiva y táctil que nos ofrecen los sentidos, en lugar de escuchar esa mente que no cesa en sus comentarios acerca de lo que ocurre, ha ocurrido o tal vez ocurra más adelante.
Una de las actividades propone disfrutar de las pequeñas cosas, que nos pueden dar mucho placer con tan solo prestarles atención, lo cual apenas hacemos. La otra opción mucho más conocida por todos es ignorar las pequeñas cosas, y en su lugar esperar algo «mejor», que, según nuestra mente, es más entretenido: el fin de semana, las vacaciones de verano, las fiestas del pueblo... Solo abrién­donos al momento presente nos damos cuenta de que las «pequeñas cosas» no son pequeñas.
La práctica por excelencia del mindfulness quizá sea observar la respiración, acción que a menudo nos calma y nos centra. Un adulto dirige su atención a las zonas del cuerpo que perciben la respiración. A un niño hay que ayudarle a percibir este movimiento sutil, lo que se consigue colocando un peluche sobre su tripa, para que pueda ser consciente del movimiento del muñeco. El acto de estar conectado a la respiración activa, según varios estudios científicos, nuestro sistema nervioso parasimpático, el cual logra calmarnos y centrarnos.
A lo largo de los siglos se ha dado mucha importancia a los sonidos, y en el mindfulness se dice que los sonidos son como los pensamientos, surgen sin apenas darnos cuenta. Observarlos nos ayuda, pues, a ser conscientes de los pensamientos. Además, los sonidos siempre nos devuelven a este momento, a ningún otro.
Cuando a un niño se le enseña a darse cuenta de que los pensamientos pasan por su pantalla mental «como si de una nube en el cielo se tratara», adquiere las bases para desarrollar una herramienta que le resultará valiosísima a lo largo de su vida. No dejarse arrebatar por los pensamientos, e incluso no identificarse con ellos, son aprendizajes que posibilitan cambiar el color con el cual se tiñe la vida.
Los niños —al igual que los adultos— se dejan alterar por lo que ha sido y por lo que será. Debido a la importancia que tiene saber cómo calmarse y no dejarse zarandear por el pasado —que no podemos cambiar— ni por el futuro —que es impredecible—, también se ofrece una pequeña práctica que ayudará a los pequeños a entender cómo centrarse en este momento —en ningún otro— y a calmarse.
Los latidos del corazón tienen lugar en el mismo instante en que se producen, y aprender a sentirlos nos permite habitar este momento. Esta práctica es un tesoro, al igual que lo es el corazón, sin el cual no podríamos vivir ni un momento.
En lugar de leer el cuento sin más, debemos leerlo y, en seguida, comenzar la práctica sugerida de mindfulness.
Leyendo no se cultiva mindfulness, pero sí que se aprende a cultivarlo, y es la propia práctica del mindfulness la que ayuda a despertar a la magia de «este» momento, el único que realmente existe.
En cada página los niños tendrán la oportunidad de aprender y asimilar peque­ños «trucos» que les ayudarán a evitar la improductividad de vivir en el pasado, dando vueltas a lo que ya pasó, y la incertidumbre de vivir con un pie en el futuro, imaginando lo que quizá nunca llegará a pasar.
 

Kairos
9788499886268

Ficha técnica

Autor/es:
Helen Grain
Editorial
Kairós
Formato
22,5 X 25,5
Páginas
48
Encuadernación
Tapa dura
Ilustraciones
A color, de Mariona Cabassa
Nuevo
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