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El secreto del caldo de huesos curativo Maximizar

El secreto del caldo de huesos curativo

Louise Hay (aut)
Heather Dane (aut)

25,58 € sin IVA

¡Precio rebajado!

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26,92 €

Una aventura culinaria de salud, belleza y longevidad

«Los huesos representan la estructura del Universo.
Cuando sentimos que sabemos la verdad,
lo sentimos en lo más profundo de nuestros huesos.»

Incluye más de 100 recetas de sopas, platos principales y postres procedentes de diferentes culturas.

Más detalles

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Fuente de nutrientes y de colágeno natural, el caldo de huesos acaba de revelarse como el nuevo superalimento: aporta elasticidad a los huesos, mejora la piel y el cabello, proporciona fuerza y tono muscular, fortalece el sistema inmunitario y está indicado en las dietas de adelgazamiento. La ciencia, el deporte y sus muchísimos asiduos lo corroboran.

En colaboración con la experta nutricionista Heather Dane, Louise Hay nos invita a una aventura culinaria por el sorprendente mundo de este alimento: preparación de distintos tipos de caldo, propiedades de cada uno, menús y deliciosas recetas para incorporarlo a la dieta, desde sopas y consomés enriquecidos con hierbas hasta energéticas bebidas con chocolate o especias, pasando por originales salsas, deliciosos aderezos, patés, asados, postres…

Un libro rebosante de buenas vibraciones para amarse y cuidarse mejor: la biblia más exhaustiva de un ingrediente que nutre el cuerpo y el alma.

Louise Hay

Terapeuta, profesora y conferenciante, Louise L. Hay está considerada la impulsora del movimiento de crecimiento personal. “Usted puede sanar su vida”, publicado por primera vez en 1984, se convirtió rápidamente en un best seller mundial y se sigue editando hoy día en más de treinta países. Con más de cuarenta títulos publicados, Louise L. Hay sigue hoy impulsando un movimiento mundial de amor y autotransformación. Las obras de Louise L. Hay han sido traducidas a 26 idiomas en 35 países en todo el mundo. Louise ha ayudado a miles de personas a descubrir y a usar todo el potencial de sus propios poderes creativos para su crecimiento personal y autocuración.

Heather Dane

es entrenadora personal titulada, especializada en tratar afecciones crónicas, adicciones y estilos de vida desequilibrados. Ha trabajado con grandes personalidades del campo de la medicina, la nutrición y la curación energética

  • Encuadernación: Rústica
  • Formato: 190 x 231
  • Traducción: Alicia Sánchez Millet

ÍNDICE

Prefacio: Vamos a crear recuerdos deliciosos juntas, por Louise Hay     xi
Introducción: Un poco sobre mí y sobre cómo usar este libro, por Heather Dane     xiii


PARTE I: EL ARTE Y LA CIENCIA DEL CALDO DE HUESOS

  • Capítulo 1:     La historia y la ciencia: ¿El caldo de huesos es realmente una panacea para la salud y la belleza?     3
  • Capítulo 2:     Orientación sobre el caldo de huesos: menaje de cocina, pautas generales para hacer el caldo de huesos y cómo elegir ingredientes de calidad     21
  • Capítulo 3:     Vamos a empezar: lo que come Louise, instrucciones, menús y la lista de la compra     45

PARTE II: RECETAS: COMIDAS DELICIOSAMENTE PECAMINOSAS Y ELIXIRES CURATIVOS

  • Capítulo 4:     Los pilares: caldos básicos de huesos y de carne     75
  • Capítulo 5:     La magia: acabados medicinales y elixires curativos     105
  • Capítulo 6:     Las recetas reconstituyentes: sopas, estofados, salsas, cremas para untar y aderezos     123
  • Capítulo 7:     Las recetas tonificantes: carne, aves, caza y pescado     159
  • Capítulo 8:     Las recetas depurativas: platos vegetarianos     187
  • Capítulo 9:     El pan de la vida: cereales, panes y crepes     205
  • Capítulo 10: Las recetas más ligeras: ensaladas, patés, áspic y batidos     229
  • Capítulo 11: Las recetas de celebración: postres tentadores     269
  • Capítulo 12: Las recetas provocativas: cócteles con beneficios     303
  • Capítulo 13: Hazlo tú misma: una piel bella y mascarillas para el pelo       311
  • Capítulo 14: Para tu salud, felicidad y longevidad     317

APÉNDICE

  • Casos de curaciones con el caldo de huesos     321
  • Cómo usar las hierbas y las especias     327
  • Autores de las recetas     335
  • Tabla de conversión de medidas      345
  • Proveedores     347
  • Notas     353
  • Índice de recetas     359
  • Sobre las autoras     379

PREFACIO

Vamos a crear recuerdos deliciosos juntas

Por Louise HayEstoy escribiendo estas líneas a punto de cumplir los noventa y ¡tengo la certeza de que me voy a aden­trar en una de las mejores décadas de mi vida! La edad no tiene importancia cuando gozas de buena salud. Y siempre he creído que la buena salud es el resultado de tres factores:

1.  Amarte a ti misma. Hace ya algunas décadas, cuando escribí Usted puede sanar su vida, ésta fue la dedicatoria que puse al principio del libro: «Que esta ofrenda pueda servir para que cada uno encuentre dentro de sí ese lugar donde conoce su propio valor, esa parte que en todos nosotros es puro amor y aceptación de sí mismo». Se han vendido más de cincuenta millones de copias de ese libro en todo el mundo y espero que se siga difundiendo este mensaje. Amarnos a nosotras mismas es el remedio univer­sal, obra milagros en nuestra vida. El amor puede ir en cualquier dirección.
2.  Concentrarte en los pensamientos correctos. Sé amable con tu mente. Odiarte a ti misma no es más que albergar pensamientos de odio que tienes respecto a ti misma. Si cambias paulatinamente tu forma de pensar, ¡descubrirás que mereces que te amen! Me entusiasmo cuando veo que ahora la ciencia está demostrando que las afirmaciones positivas cambian la mente y el cuerpo para mejor. Nuestras pala­bras y nuestros pensamientos no sólo cambian nuestro futuro y nuestras experiencias, sino que también dan forma a nuestras creencias y percepciones, las cuales forman la epigenética, como ahora sabemos, y tienen el poder de cambiar nuestro ADN. Pensar bien sobre ti misma es un acto de bondad que da gene­rosos resultados.
3. Concentrarte en la comida correcta. En Pensamientos y alimentos: La dieta definitiva, uní fuerzas con mis coaches de salud en las que tanto confío, Heather Dane y Ahlea Khadro, para compartir el secreto de la salud óptima en el que estoy menos versada: la nutrición. Durante todos los años que he enseñado, he dado conferencias y he escrito sobre las afirmaciones positivas y sobre amarse a una misma, también he estudiado y apli­cado prácticas nutricionales que favorecieran mi salud, energía y vitalidad. Cuando las personas me preguntan cómo es que tengo una piel tan reluciente o cómo es que todavía puedo viajar, enseñar y disfrutar de la vida al máximo, les respondo que se debe a los pensamientos correctos y a la comida correcta. En Pensamientos y alimentos: La dieta definitiva, dimos unas pautas generales para seguir una dieta de alimentos integrales que te ayudara a desha­certe de tu mal-estar y a encontrar el máximo bien­estar.

Estos tres sencillos principios son eternos. A pesar de su antigüedad siguen teniendo un papel primordial en el mundo actual. Puesto que estos tres principios son los pilares de la salud —con independencia de cuál sea la última moda o ten­dencia— siguen conduciéndonos «de vuelta a la base».
Para mí, el caldo de huesos es lo mismo. Es sencillo, eterno y algo a lo que podemos recurrir cuando queremos volver a la base. Es muy fácil de preparar y tiene unas propiedades curativas cuyo alcance es mayor de lo que te imaginas. Los hue­sos representan la estructura del Universo. Cuando sentimos que sabemos la verdad, lo sentimos en lo más profundo de nuestros huesos. El caldo de hue­sos nos arraiga y nos nutre. Y, a pesar de que todo esto sea maravilloso, también está respaldado por la ciencia, que nos confirma los beneficios que pueden experimentar nuestros cuerpos con cada sorbo.
El caldo de huesos ha sido uno de los secretos de mi salud y mi vitalidad durante años, y me gus­taría enseñarte cómo puedes convertirlo en la clave de tu salud y vitalidad, si estás dispuesta a seguirme en esta aventura culinaria. Dame la mano para entrar en la cocina y compartir las recetas. ¡Te pro­meto que nos lo vamos a pasar bien con este libro!
Digamos todas juntas: «Tomo alimento y nutro a los demás de una manera perfectamente equilibrada. Nutrirme es una experiencia que me llena de alegría, y me merezco el tiempo que dedico a mi curación. Experimentar con ideas y fórmulas nuevas es seguro para mí. Me doy permiso para ser todo lo que quiero ser y me merezco lo mejor en la vida. Me amo y me aprecio y amo y aprecio a los demás. Que así sea».

¡Ahora vamos a crear recuerdos deliciosos juntas!

INTRODUCCIÓN

Un poco sobre mí y sobre cómo usar este libro
Por Heather Dane

Me han puesto el apodo de «curandera del siglo xxi» porque soy una detective de la salud que combina la ciencia y la sabiduría antigua para ayudar a las personas a corregir sus problemas de salud crónicos. Cómo he llegado hasta aquí es algo poco habitual, pero intentaré resumirlo lo mejor que pueda. Por parte de padre tengo raíces nativas americanas. Soy una oneida iroquesa que pertenece al Clan de los Lobos. De los tres clanes iroqueses, el Clan de los Lobos representa a los exploradores, que son los res­ponsables de guiar a las personas para que vivan de acuerdo a lo que el Creador pretendía. Mi bisabuela era la madre del clan, la consejera espiritual y la que tenía la última palabra en la toma de decisiones importantes. Las madres del clan escogen y supervisan al jefe, y tienen potestad para hacer las paces y poner fin a las guerras.

De mi familia paterna aprendí a apreciar las prácticas de los nativos americanos de honrar a la tierra y usar plantas y alimentos como medicina. La medicina nativa americana, como la medicina tradicional china, se basa en el equilibrio, es decir, en estar en armonía con los ritmos de la tierra. Ambas incluyen el concepto de des-armonía debida a la insatisfacción de los deseos del alma.
A partir de los diez años empecé a tener problemas digestivos. No sabía qué me pasaba, ni tampoco lo sabían los médicos. Al cabo de los años, me diagnosticaron trastornos gastrointestinales que abarca­ban desde problemas de vesícula biliar hasta cándidas, proliferación bacteriana en el intestino delgado [SIBO, por sus siglas en inglés], SCI (síndrome de colon irritable), hipoglucemia (desequilibrio de la glu­cosa en sangre) y malabsorción. La mayoría de las veces pasaba de tener hambre constantemente y unos deseos irresistibles de comer a sentir que lo que comía me envenenaba. Era un misterio médico.
Cuando llegué a la adolescencia, empecé a sufrir depresión y, al final, acabé recurriendo a la bulimia para aliviar un poco el peor de mis dolores digestivos. No quería tomar antidepresivos o cal­mantes, ni someterme a una operación, que es lo que me recomendaban constantemente los médi­cos, y me puse a investigar. Cuando fui a la univer­sidad di prioridad a mis estudios empresariales y dejé la nutrición y el bienestar en segundo plano. Seguí investigando, pero la respuesta no la descu­brí hasta cumplir los treinta, y me pareció dema­siado simple: «Cambia tu dieta».
Para evitar que me extirparan la vesícula biliar empecé a hacer una dieta para curar el intestino y sentí un alivio milagroso. Me recuperé de la bulimia y el resto de mis síntomas empeza­ron a desaparecer. Aproximadamente a los seis años de mi recuperación, me diagnosticaron el síndrome de Ehlers-Danlos, un trastorno incura­ble de la síntesis y el procesamiento del colágeno. El médico me explicó que probablemente ésa fuera la causa de muchos de mis síntomas, por­que afecta a los órganos digestivos, además de a la piel, los huesos, las articulaciones y los liga­mentos. En ese momento, no me afectó lo más mínimo porque mi dieta saludable ya me había curado la mayoría de mis trastornos y síntomas digestivos. Pero me pregunté: «A ver... ¿Cómo puedo devolverle el colágeno a mi cuerpo?» Así es como descubrí el caldo de huesos. Éste acabó de mejorar mi digestión y, desde entonces, lo he con­sumido regularmente.
Mi especialidad en ciencias empresariales era el desarrollo y el cambio organizacional y la mejora del rendimiento. Me distinguí por mi don en el pensamiento sistémico, que me permitía llegar a la raíz de los problemas que tenían las «compañías enfermas» y ayudarlas a recuperar la salud. Mien­tras trabajaba en el ámbito corporativo seguía estudiando salud natural, porque mi verdadera pasión era curar el estrés que provocaba enferme­dades crónicas en la vida de las personas. Hace ya más de una década abandoné mi carrera corpora­tiva y me dediqué a ser coach de salud. Obtuve el diploma profesional de coach, estudié, investigué y publiqué miles de artículos en colaboración con médicos holísticos y tradicionales, y he trabajado con algunos de los mejores en el campo de la salud natural.
Actualmente, practico los principios del pen­samiento sistémico con mis clientes para descubrir la causa de sus problemas de salud. Aplico la nutri­genómica (cómo aplicar la nutrición a las expresio­nes genéticas), el equilibrio mineral, el uso de alimentos integrales y los cambios en el estilo de vida para ayudar a mis clientes a que logren su salud óptima.

ESTRUCTURA DE ESTE LIBRO

  • En el capítulo 1 aprenderás la historia y la ciencia que hay detrás del caldo de huesos y por qué tiene tantos beneficios para la salud, la belleza y la vita­lidad. También descubrirás por qué es la panacea para unos, pero no para otros, y por qué quizás, a veces, a ti te convenga más el caldo de carne o de verduras.
  • En el capítulo 2 verás el equipamiento de cocina que necesitas, el proceso de preparar el caldo de huesos y los detalles para elegir ingre­dientes de alta calidad para tu caldo.
  • En el capítulo 3 empezarás con algunos princi­pios y consejos orientativos, con menús de mues­tra, la lista de la compra, y descubrirás lo que come Louise para desayunar, almorzar y cenar.
  • En los capítulos que van del 4 al 13 te llevare­mos a través de una gran variedad de exquisitas recetas de diversas culturas, y aprenderás los tipos de comidas que puedes hacer con el caldo de huesos, de carne y de verduras. Aprenderás a preparar varios tipos de caldos (de carne, ave, pes­cado y verduras), sopas, estofados, platos princi­pales, verduras, cereales, panes, postres, elixires curativos, tratamientos de belleza e ¡incluso cóc­teles!
  • En el capítulo 14 te animamos a que aceptes el hecho de que te mereces el tiempo que vas a pasar en la cocina para nutrirte. También te proporciona­remos una maravillosa afirmación curativa y una meditación.
  • Después de leer este libro, entenderás por qué el humilde caldo de huesos se ha convertido en un famoso superalimento. Y, en vez de considerarlo como la última «moda», verás por qué es una «ten­dencia» a la que vale la pena ceñirse el resto de tu vida.


UNA INVITACIÓN A EMPEZAR TU AVENTURA CULINARIA, SANITARIA Y DE BELLEZA

¡Estás a punto de embarcarte en una maravillosa aventura hacia los alimentos tradicionales! Éstos son alimentos que nos satisfacen en lo más pro­fundo de nuestro ser porque nos conectan con nuestra historia familiar, con la Madre Tierra y con los pilares que sostienen nuestro cuerpo físico y nutren nuestra mente. Te invito a que aproveches esta oportunidad para cuidarte. ¡El tiempo que pasas en la cocina puede nutrir tu mente, tu cuerpo y tu espíritu en el futuro! Puede deleitar tu paladar y aportar un buen sustento a tu familia y amigos.
Si crees que no tienes tiempo de cocinar, Louise y yo te invitamos a que revises con más detenimiento cuáles son las cosas para las que no te concedes tu tiempo. ¿Haces tantas cosas que no tienes tiempo para hacer lo que mejora tu salud? Te animamos a que pongas en práctica en tu cocina los consejos para ahorrar tiempo —y tu sentido de aventura— que exponemos en este libro, para demostrar lo que (en el fondo) sabes que es cierto, que es que: tú importas.

CAPÍTULO 1

LA HISTORIA Y LA CIENCIA:

¿El caldo de huesos es realmente

una panacea para la salud

y la belleza?

Sabes a qué me refiero con esas amigas que te comprenden? Ésas con las que puedes ser rara y excéntrica, pero que sabes que te quieren justo por eso. Las que te ven bailando en el ascensor y se apuntan a la fiesta sin pensárselo dos veces. Ésas que te basta con su presencia para sentirte bien. Noso­tras somos de ese tipo de amigas. Heather va a contaros cómo nos conocimos:

Conocí a Louise en un seminario de nutrición hace muchos años. Le gustó mi color de pintala­bios rojo y a mí me gustó su agudeza mental. A partir de ese momento seguimos en contacto. Aunque en aquellos tiempos vivíamos cada una en una punta del país, y ella tenía setenta y nueve años y yo, treinta y siete, nos reuníamos para comer juntas una o dos veces al año. Muchos de esos almuerzos los hacíamos aprovechando las conferencias de Hay House en las que hablaba Louise. Recuerdo que en una de ellas estaba de pie en el escenario y dijo: «Todo se basa en los pensamientos y los alimen­tos», y yo pensé: «Esta mujer ha dado en el clavo, ¡no me extraña que esté tan joven y sana!»
Voy a contarte un poco más sobre nuestra relación para que puedas hacerte una idea de cómo es que dos personas con tantos años de diferencia y kilómetros de distancia entre ellas se hicieron amigas tan rápidamente. Louise es para mí como una amiga de la adolescencia. Aunque en la actuali­dad tenemos ochenta y nueve y cuarenta y siete años, respectivamente, ambas volvemos a los catorce años y nos encontramos en ese punto. Nos reímos, vamos de un sitio a otro explorando cosas, y ella me hace reír como no lo consigue nadie. Es tan joven que a mí también me hace sentirme igual de joven. Nos ponemos adornos de plumas estilo años veinte para cenar y le decimos a la gente que estamos celebrando la vida. Un día entramos en una tienda para adultos para ver qué vendían en este tipo de comercios. Mi esposo Joel me llamó más tarde, después de haber recibido una notificación de la empresa de tarjetas de crédito. Me preguntó: «¿Es verdad que te has gastado 177 dólares en una tienda que se llama Condom Shack (Choza del condón)?» A lo cual yo le respondí: «Sí, cariño, Louise y yo hemos hecho algunas compras hoy». Ésta es una de las muchas razones por las que a Joel le gusta que vaya de compras con ella.
En otra ocasión, Louise y yo perdimos un vuelo sentadas en la misma puerta de embarque porque nos estábamos instalando, la una a la otra, aplicaciones nuevas en nues­tros respectivos iPads. Me enseñó a jugar al solitario, a peinarme y a cortar todas esas cosas que cosen en el interior de las camise­tas y que sirven para colgarlas (¿alguien las usa?), y hemos probado todas las barras de labios naturales cuando buscábamos colores que no fueran tóxicos pero que fueran atrevi­dos y saturados. Nos hemos divertido tanto juntas, que llegamos a la conclusión de que su nuevo nombre es Louise Play.
En todos estos años hemos cocinado muchas cosas juntas, he observado su intui­ción natural para la cocina y he comprobado en primera persona la pasión que siente por los alimentos saludables y deliciosos. Y he pensado para mis adentros: «Esta mujer sabe cómo fabricar salud». Lo hace con la mayor naturalidad; simplemente elige ali­mentos reales y confía en que su cuerpo le indicará qué es lo que la va a nutrir.
¿Cuál es el alimento que no puede fal­tar en su dieta? El caldo de huesos. Louise aprendió a prepararlo leyendo y viendo a la icónica Julia Child, hace muchos años, y siguió consumiéndolo porque le sentaba bien, le daba energía y fuerza. Cuando la gente le pregunta qué es lo que come y cómo pueden parecerse a ella, les habla del caldo de huesos y de las afirmaciones. «Si comes de manera adecuada y tienes los pensamientos adecuados, todo lo demás funciona», les dice.
Lo curioso es que las afirmaciones son palabras amables que cambian nuestra forma de pensar y nos transportan a la sede de la autoestima, y el caldo de huesos es una forma suave de conseguir los nutrien­tes importantes que necesita nuestro orga­nismo. El caldo es muy simple y, aunque se parezca al que hacían nuestras abuelas, es mucho más que eso. Todo el proceso de hacer un caldo de huesos es una práctica que nos conduce a amarnos y a nutrirnos. Es una forma de recobrar nuestro dinamismo al andar, de recuperar la fuerza y el tono muscular de nuestro cuerpo y de canalizar a tu niña interior de catorce años (¡aunque mucho más sabia!).
Se basa en la sabiduría de antaño, pero también se ha vuelto muy popular en todas las ciudades de Estados Unidos. Es el nuevo batido verde mejorado. Estás a punto de vivir algo grande con este libro, porque descubri­rás qué es lo que hace que el caldo de huesos sea un enigma, pues, a pesar de tener miles de años de antigüedad, se ha convertido en una de las últimas tendencias de la actuali­dad. ¿Quién no quiere estar más atractiva? ¿Quién no quiere tener la piel, el pelo, los huesos y los dientes más sanos y bellos? Éste es tu elixir... ¡Prepárate para una diversión deliciosa!

¿QUÉ LES SUCEDIÓ A LOS ALIMENTOS REALES E INTEGRALES?

Los alimentos tienen la cualidad mágica de conec­tar a los seres humanos con recuerdos; a menudo, con los relacionados con la familia o con las reunio­nes especiales. Parece que, cada vez que menciona­mos el «caldo de huesos», la gente quiere ponerse a hablar de sus abuelas. De inmediato nos vemos transportadas a una cocina de alguna parte del país o del mundo. Nos cuentan algo sobre esa gran olla que la abuela siempre tenía hirviendo a fuego lento en la cocina. Olemos los aromas, profundos, ricos y misteriosos. Nos imaginamos sentándonos a la mesa a escuchar los cuentos de antaño, sintiendo que estamos a gusto y conectadas.
La sopa es lo mejor de todo lo que hemos pro­bado. Nos deja todo un abanico sensorial, un poco de la historia familiar y, sobre todo, el amor y la seguridad que se respira en una cálida cocina. Nos recuerda a personas que se reúnen a cortar, prepa­rar y crear algo que las va a nutrir.
Actualmente, la comida no se prepara como en la cocina de la abuela. Sacamos los alimentos de cajas y latas y llevamos la compra a casa envasada; lo más normal es que ni siquiera sepamos de dónde proceden los alimentos que consumimos. Hemos perdido el 80 % de la experiencia sensorial que teníamos de pequeñas en aquellas cálidas y seguras cocinas, y hemos perdido las historias que se compartían al preparar la comida..., la historia de nuestra familia.
¿Cómo hemos llegado a esto? Desde la década de 1950 y con el invento de las cenas delante del tele­visor, los medios de comunicación han ridiculizado la cocina. El mensaje que nos transmitían era: «¿Por qué haces algo a lo que has de dedicar tanto tiempo y tanta energía, cuando puedes abrir una caja y poner el contenido en el horno o pasar por la ventanilla de un restaurante rápido con servicio para automóviles?»
Ha sucedido algo curioso desde entonces. A poca distancia de la sección de congelados se encuentra la sección de las bebidas energéticas, donde últimamente se han disparado las ventas. Y ¿sabes cuál es el objetivo de las empresas de bebi­das energéticas? Los millennials. Si naciste entre 1981 y 1997, eres de la generación del milenio, una hija de la generación de los baby boomers o de la generación X, las generaciones que cambiaron sus pucheros por las cenas delante del televisor. Al dejar atrás la verdadera comida, no ganamos tiempo; perdimos energía y nutrición.
Sin embargo, actualmente se está produ­ciendo una revolución silenciosa. Vamos encajando las piezas del rompecabezas y nos estamos dando cuenta de que lo que comemos es de vital impor­tancia. Estamos siendo testigos de la relación directa entre la pérdida de la salud y nuestras die­tas pobres en nutrientes. Actualmente, ocho de cada diez padres dicen que compran productos ecológicos,1 los mercadillos de agricultores están experimentando un nuevo crecimiento y las ventas de alimentos ecológicos de Costco han superado las de la cadena Whole Foods. En 2013 las ventas de alimentos ecológicos ascendieron a 35,1 mil millones de dólares y siguen aumentando.2 Los agricultores y artesanos se están convirtiendo en «lo más de lo más».
Dedicar tiempo a la cocina es la última cosa guay. Pero si no sabes por dónde empezar, también puede ser una ciencia puntera, ¿no te parece? Como en un experimento de laboratorio, has de poner un puñado de cosas en una olla o en un bol, mezclarlas y cruzar los dedos para que sepa bien. Nuestra misión al escribir este libro es aportarte algunos alimentos deliciosos, nutritivos y de ela­boración casera que sean tan curativos para tu cuerpo y tu alma que ¡te hagan disfrutar del tiempo que pasas en la cocina!

¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL CALDO DE HUESOS?

El caldo de huesos se ha utilizado como alimento y como remedio natural durante más de mil años. De hecho, el caldo más antiguo que se conoce data del año 1000 d.C.3

Se cree que, en 1765, un cocinero especialista en sopas llamado A. Boulanger abrió el primer res­taurante de la historia porque quería proporcionar un caldo reconstituyente a los trabajadores de París, que durante la Revolución Industrial4 necesi­taban comidas rápidas, sencillas y que les ayuda­ran a recuperar fuerzas. Boulanger tenía tanta fe en los poderes de la sopa que puso un cartel en la puerta que decía: «vENiD A MÍ ToDos Los QuE EsTÉis cANsADos y os siNTÁis sATuRADos y yo os REsTAuRARÉ».5 De ahí surgió el término «restaurante» para los establecimientos donde ahora se sirve comida.

#1. Colágeno biodisponible
alias el Quid de la Cuestión

El colágeno es una de las proteínas más estudia­das en la ciencia y la más buscada en la industria de la belleza. Se fabrican suplementos, produc­tos farmacéuticos, nutracéuticos, aditivos para alimentos procesados, lociones y pócimas para ali­mentar una industria que se calcula que para el 20206 obtendrá unos beneficios de 4,4 mil millo­nes de dólares. ¿Y si el secreto del colágeno estu­viera delante de nuestras narices? ¿Y si un sencillo plato de sopa fuera el alimento integral suminis­trador de colágeno que hemos estado buscando? Vamos a verlo.
El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo. Aunque se suele hacer referencia a él como «tejido conjuntivo», nosotras preferimos lla­marlo «el gran soporte». Soporta, refuerza, amorti­gua, proporciona estructura y mantiene unido al cuerpo. El colágeno forma los huesos, los dientes, los tendones, los ligamentos, las articulaciones y los cartílagos; y es esencial para tener un cabello hermoso, una piel reluciente y unas buenas uñas. Refuerza los músculos, favorece el crecimiento celular y soporta los órganos huecos del sistema digestivo (es decir, el esófago, el estómago y los intestinos delgado y grueso).
La gran ventaja del caldo de huesos es que es una fuente de colágeno biodisponible. Es decir, el colágeno se ha roto (o desnaturalizado) y se ha convertido en gelatina, que el cuerpo digiere y asi­mila fácilmente. La gelatina es líquida cuando está caliente o a temperatura ambiente, y se vuelve espesa y temblorosa cuando se enfría completa­mente en la nevera. Puede que de pequeña toma­ras alguna vez un postre de gelatina envasado que se llamaba Jell-O, que es una versión muy proce­sada y cargada de azúcar de la gelatina que se forma en el caldo de huesos.
Aunque se han descubierto muchos tipos específicos de colágeno, los tipos I, II y III forman del 80 al 90% del colágeno de los animales.7 El colágeno del tipo I es el que se encuentra en los huesos, tendones, ligamentos y piel; el del tipo II es el que se encuentra en los cartílagos, y el del tipo III se encuentra en la piel, los músculos y la médula ósea.8 El caldo de huesos hecho con una variedad de huesos, cartílago y piel puede conte­ner los tres tipos de colágeno.
¿Por qué es importante? Los cuerpos huma­nos sanos producen colágeno hasta los cuarenta años, y a partir de ese momento la producción empieza a disminuir.9 Esto le da todo un nuevo sentido a la afirmación negativa de que «el cuerpo se descompone a partir de los cuarenta», pero ahora puedes ver de dónde podría proceder esa creencia limitada. ¡Todo el contenido de este libro te enseñará a cambiar eso!
Además del envejecimiento, el estrés y los esta­dos autoinmunes también pueden afectar a la produc­ción10 de colágeno. Cuando disminuye el colágeno o se estropea, algunos de los síntomas más comunes son la piel colgante, fofa o arrugada; pérdida de masa muscular; cabello y uñas finos y secos, y problemas articulares y huesos frágiles.11 La pérdida de colágeno, o el colágeno defectuoso, también es una de las cau­sas de trastornos digestivos como el RGE (reflujo gas­troesofágico) y el SCI (síndrome de colon irritable).12

  • Puesto que la proteína animal es la única forma de conseguir colágeno alimentario (concretamente, las partes que se usan para hacer el caldo de hue­sos, como huesos, tendones, ligamentos, cartílago, piel y tuétano), el caldo de huesos supone una maravillosa fuente biodisponible para el cuerpo. Téngase en cuenta que, aunque los alimentos de ori­gen vegetal no contienen colágeno, pueden poten­ciar su producción. Los alimentos vegetarianos ricos en vitamina C, complejo B, A, D y E; los minerales como el silicio, el azufre y el cobre, y los aminoácidos como la prolina pueden ayudar a la formación de colágeno en el cuerpo.

Aquí tienes algunos ejemplos de alimentos que favorecen la producción de colágeno, aunque no lo contengan en sí mismos:

  • Frutas: limones, naranjas, frambuesas, fresas y cerezas.
  • Verduras: acelga, judías verdes, espinaca, pimientos rojos, lechuga de hoja de roble roja, tomates, zanahorias, remolacha, puerros, pepinos, algas y verduras de hoja verde.
  • Frutos secos y semillas: pipas de girasol, almendras y nueces.
  • Ácidos grasos esenciales: aceites no refinados, como aceite de oliva virgen extra, aceite de coco y aceite de linaza.
  • Varios: vino de arroz, extracto de café (arábigo), extracto de ginseng coreano, extracto de canela y extracto de amla.13

Y ahora la sorpresa en lo que respecta al colá­geno: ¡también favorece la digestión! Recuerda que el caldo de huesos desnaturaliza el colágeno y lo transforma en una versión digestiva llamada «gela­tina». Puesto que la gelatina es popular desde 1682, durante cientos de años se han realizado muchos estudios sobre su valor nutricional.

Dos de las funciones primordiales de la gela­tina relacionadas con su función digestiva son:

—Proteger y sellar los intestinos. La gela­tina protege los intestinos regenerando la mucosa y defendiéndola contra cualquier problema deri­vado de los alimentos sólidos o de las bebidas, lo cual supone una función muy valiosa para mejorar los problemas digestivos.14
—Aumento del valor nutricional total. Varios estudios han revelado que, cuando la gelatina se combina con otros alimentos, su valor nutricional total aumenta de manera considerable.15 Esto puede deberse a la propiedad de la gelatina de favorecer el proceso digestivo del cuerpo.

Mientras que los estudios demuestran que consumir fuentes de colágeno como el caldo de huesos y el colágeno hidrolizado (una forma des­compuesta de gelatina de vaca insípida) mejora la salud, nosotras compartiremos casos de curación en la vida real en el Apéndice.

#2. Nutrientes biodisponibles

El caldo de huesos proporciona nutrientes predige­ridos que hacen que tu cuerpo pueda asimilarlos mejor. El valor nutricional real del caldo de huesos variará según el tipo de huesos, piel, cartílago, ten­dones, ligamentos, verduras, hierbas y especias que usemos. En general, éstos son los nutrientes importantes que encontrarás:
—Aminoácidos. El caldo de huesos está car­gado de aminoácidos, los pilares de las proteínas, que ayudan a formar y a reparar todos los tejidos y órganos del cuerpo. Los aminoácidos contribu­yen a todas las funciones corporales, como su cre­cimiento y reparación; así como también afectan a los estados de ánimo, energía, concentración y equilibrio hormonal. Tres de las estrellas especial­mente abundantes en el colágeno son: la glicina, la prolina y la hidroxiprolina. Otros aminoácidos que encontrarás en el caldo de huesos son el ácido aspártico, ácido glutámico (glutamina), serina, treonina, alanina, arginina, valina, isoleucina, tirosina y fenilalanina.16 El tipo y la cantidad de aminoácidos pueden variar según los huesos y partes del animal que se utilicen.
—Minerales. Con todos los casos de fatiga crónica, desequilibrio hormonal y fatiga adrenal que vemos hoy en día, es muy probable que los desequi­librios minerales sean una de las principales causas. Los minerales son de suma importancia para nues­tra salud, contribuyen a la formación de la masa ósea y de los dientes, afectan a nuestro estado de ánimo y concentración, así como a nuestra energía y equilibrio hormonal. ¡Todas podemos usar un poco de ese atractivo que dan los minerales!
Actualmente, se habla mucho del calcio y mucho menos del magnesio y de otros minerales como el fósforo, el azufre, el potasio, el hierro, el manganeso, el zinc, el cobre, el cobalto, el flúor y el selenio. Los huesos y los dientes están hechos de mucho más que de calcio; por consiguiente, necesitamos toda una gama de minerales para nuestra salud ósea y nuestro bienestar general. El caldo de huesos contiene una amplia base de minerales17 de digestión fácil.
—Glucosaminoglucanos. El cartílago y otros tejidos conjuntivos animales contienen glucosamino­glucanos (GAGS), moléculas de azúcar amino y ácido que forman la cadena de proteoglucanos, que, junto con el colágeno,18 desempeñan una función de soporte en el tejido conjuntivo. Los GAGS básica­mente son amortiguadores y lubricantes de la piel, las articulaciones, los músculos y los ojos. Algunos ejemplos son el ácido hialurónico o el sulfato de con­droitina y de glucosamina. Posiblemente todos ellos te resultarán familiares porque se utilizan como suplementos para la salud articular. El ácido hialuró­nico también se usa en cosmética y en cirugía ocular. El caldo de huesos que se vuelve gelatinoso fácil­mente es una buena fuente de glucosaminoglucanos.
—Las vitaminas y otros nutrientes de tu elección. Aunque un caldo de huesos básico sólo necesita una variedad de huesos y agua, muchas personas potencian su valor nutricional añadiendo restos de verduras, hierbas y especias. Al añadir a tu caldo estos ingredientes, obtienes una dosis extra de vitaminas, minerales y antioxidantes fáci­les de digerir. (En la Parte II encontrarás muchas opciones para personalizar tus caldos y alcanzar así tus metas nutricionales y de salud.)
—Grasas saludables. El tuétano, la piel, la carne y otras partes grasas de la vaca, de las aves y del pescado contienen grasas saludables que pue­den favorecer un buen estado de ánimo, saciar (y por consiguiente ayudarnos a perder o a mantener nuestro peso) y ayudar a mantener la salud del cerebro.19 Las grasas también ayudan a transportar vitaminas importantes como la A, D, E y K a nues­tro organismo.

#3. Menos desperdicios, mejor
para tu presupuesto y para el planeta

Antes de que existieran los supermercados, cuando la gente vivía más vinculada a la tierra, los seres humanos trabajaban mucho para utilizar todas las partes de las verduras y de los animales, y apenas dejaban sobras, si es que dejaban alguna. Nosotras creemos que las granjas ganaderas, donde los ani­males están hacinados en espacios minúsculos y son forzados a comer una dieta antinatural para ellos, son inhumanas. Gran parte de esta industria tiene su origen en la comercialización de los cortes selectos, como los filetes o las pechugas de pollo, en vez de aprovechar todo el animal (algo conocido también como «aprovechamiento integral»).
Por ejemplo, una vaca entera podría alimentar a una familia de cuatro personas durante todo un año si
ésta comiera como sus antepasados, es decir, si se comiera la vaca entera y no sólo unos cuantos cortes selectos. Los cortes selectos, como el filete miñón o el chuletón rib eye, suponen sólo el 15 % del animal. Al crecer la demanda de los cortes especiales, esa misma familia de cuatro comensales necesitará muchas vacas al año.
Y no sólo nos preocupan las prácticas inhuma­nas que se realizan con los animales. Esta misma visión aplicada a una pequeña gama de alimentos, como el maíz y el trigo, ha conducido a la superpro­ducción de un reducido número de cosechas que agotan la tierra, en vez de respetarla plantando en ella una amplia gama de cosechas que sirvan para favorecer la salud del planeta.
Si seguimos con nuestro análisis, podemos exa­minar el cuerpo humano que prospera cuando es nutrido con variedad de alimentos, incluida la carne. Los cortes de carne más baratos suelen ser más saludables que los cortes selectos, porque aportan más colágeno, glucosaminoglucanos y ácidos gra­sos esenciales que favorecen la buena salud diges­tiva, de los huesos, de la piel y de las articulaciones.
Cuando plantamos verduras que ayudan al eco­sistema, devolvemos minerales a la tierra. En la actua­lidad existe una tremenda deficiencia de estos minerales en nuestra dieta, lo que conduce a infinidad de misteriosos trastornos para los que la industria far­macéutica crea nuevos medicamentos. Y, puesto que los fármacos no curan las deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales, seguimos en el círculo vicioso.
Cuanto más nos concentremos en los alimen­tos que benefician a la salud del ecosistema, más probable es que encontremos una solución mejor para todos los seres, animales, plantas, humanos, insectos..., esto es, para todo el sistema que ha de vivir en armonía para prosperar.
El caldo de huesos beneficia también al bolsi­llo, puesto que nos permite utilizar lo que hoy en día se considera basura. La piel y la carcasa del pollo, los huesos y las patas de animales, la piel y los res­ tos de verduras, ahora podemos usarlos para hacer un plato curativo y rico en nutrientes. ¡Incluso te enseñaremos a reutilizar los huesos después de haber hecho el caldo!

#4. Potenciador del sabor curativo

Durante siglos los chefs han utilizado el caldo para enriquecer el sabor de sus platos. Con el caldo de huesos ya no necesitas los cubitos procesados y cargados de sustancias químicas para dar sabor a las sopas, estofados y salsas. ¡Ahora tendrás un potenciador del sabor que también te aportará grandes beneficios para la salud y la belleza!

LA CIENCIA: EL CALDO DE HUESOS Y TU SALUD

Aunque se han realizado varios estudios sobre el caldo de huesos, la mayoría han sido sobre el colá­geno, la gelatina o el colágeno hidrolizado (denomi­nado también «péptidos del colágeno»). Como ya hemos dicho, la gelatina es una desnaturalización del colágeno que hace que tu caldo se vuelva más denso al enfriarse; también se vende en los supermercados como un polvo sin sabor. El colágeno hidrolizado es un producto en polvo que está algo más procesado que la gelatina en polvo y tiene aplicaciones diferen­tes (explicaremos esto con más detenimiento en el capítulo 2). Te rogamos que recuerdes que cuando hablamos de gelatina, tanto si es la del caldo de hue­sos como la que se vende en polvo, nos estamos refi­riendo al colágeno desnaturalizado.
Nota: aunque hay muchos estudios que demues­tran que el colágeno mantiene la piel joven y tersa, la mayoría se han realizado para descubrir sus propie­dades antienvejecimiento y se han hecho con suple­mentos de colágeno. Los suplementos de colágeno
Los estudios realizados sobre el caldo de hue­sos han demostrado que puede:
Estimular el sistema inmunitario. Los aminoácidos del caldo de huesos, como la argi­nina, la glutamina y la cisteína, han demostrado que refuerzan el sistema inmunitario en los seres humanos y en los animales.25

Si tienes algún problema o trastorno
autoinmune, puedes usar
esta afirmación:
Estoy dispuesta a cambiar y a crecer.
Ahora creo un futuro seguro.
Todos los días suceden milagros.
Me interiorizo y disuelvo el patrón que ha
creado esto y ahora acepto la curación Divina.
¡Que así sea!

Aliviar el resfriado común y la bronqui­tis. En el año 2000 se publicó un estudio sobre la sopa de pollo (caldo de huesos) en la revista Chest, la publicación oficial del Colegio Americano de Especialistas del Pulmón, y los científicos des­cubrieron que realmente aliviaba los síntomas del resfriado común, es decir, que disolvía las muco­sidades, abría las vías respiratorias y aportaba nutrientes26 fáciles de digerir. Según el médico y profesor de la UCLA, Irwin Ziment, la sopa de pollo contiene cisteína, el aminoácido que quími­camente se parece a la acetilcisteína, el fármaco para la bronquitis.27

Si tienes un resfriado o
una bronquitis, usa estas afirmaciones:
Resfriados: Dejo que mi mente se relaje
y esté en paz. La claridad y la armonía
están dentro y fuera de mí.
Bronquitis: Declaro la paz conmigo misma y
me gusto. Me ocupo de mí. Soy una persona
competente en todo momento.

Combatir la inflamación. Los estudios demuestran que muchos de los aminoácidos del caldo de huesos (como la cisteína, la histidina y la glicina) reducen la inflamación, y la L-glutamina, en concreto, la inflamación del intestino.28 Además, el mismo artículo en Chest, de octubre de 2000, que hemos mencionado más arriba, llegaba a la conclu­sión de que los beneficios antiinflamatorios de la sopa de pollo pueden ser una de las razones por las que es tan eficaz aliviando los síntomas del res­friado común.29

Si padeces inflamación,
ésta es una gran afirmación:
Mis pensamientos son pacíficos, tranquilos
y centrados. Estoy dispuesta a cambiar todos
los patrones de crítica. Me amo y me gusto.

Reforzar los huesos y los dientes. Un estudio sobre los nutrientes necesarios para la salud ósea reveló que el proceso de la formación del hueso requiere «un suministro adecuado y constante de nutrientes»: calcio, proteínas, mag­nesio, fósforo, vitamina D, potasio, zinc, manga­neso, cobre, boro, hierro, vitamina A, vitamina K, vitamina C y vitaminas B.30 El caldo de huesos con verduras y carne o pescado aporta una buena fuente de todas estas vitaminas y minerales.

Si tienes problemas óseos
o dentales, aquí tienes las
afirmaciones que puedes
usar:
Huesos: Estoy bien estructurada
y equilibrada.
Huesos rotos: En mi mundo,
yo soy mi propia autoridad, puesto que
soy la única que piensa en mi mente.
Deformidad ósea: Inspiro la vida plenamente.
Me relajo y confío en el flujo
y el proceso de la vida.

Dientes: Tomo mis propias decisiones
basándome en los principios de la verdad
y descanso con la certeza de que en mi vida sólo
se está produciendo la acción Divina correcta.

Favorecer la pérdida de peso. A pesar de que se necesitan más estudios sobre las bacterias del intestino y el peso, las investigaciones han demos­trado que las personas obesas tienen más de un cierto tipo de bacterias denominadas «firmicutes» y menos de otro tipo denominado «bacteroidetes» en su tracto digestivo. El número superior de las pri­meras se cree que conduce a extraer un número superior de calorías de los alimentos. Por consi­guiente, la proporción superior de firmicutes res­pecto a las bacteriodetes se ha convertido en uno de los marcadores de la obesidad.31
El caldo de huesos es una buena fuente de L-glutamina, un aminoácido esencial (uno de los pilares de la proteína) para el organismo y la salud intestinal. En los estudios se ha descubierto que la L-glutamina reduce los firmicutes intestinales y, por consiguiente, favorece la pérdida de peso.32
En muchas investigaciones también se ha estudiado si consumir sopa antes de la comida favorecía la pérdida de peso debido a que se reduce el consumo de calorías durante la misma. En un estudio publicado en noviembre de 2007, en la revista Appetite (una revista internacional en la que se publican investigaciones sobre la conducta en la nutrición y las influencias culturales, senso­riales y fisiológicas sobre las elecciones y consu­mos de alimentos y bebidas), los investigadores repitieron el estudio y dieron un paso más para comprobar si ingerir una comida con líquido tenía el mismo efecto que una sopa. El resultado fue que tomar sopa sí reducía la ingesta calórica en la siguiente comida y que sólo la sopa —no los ali­mentos consumidos con agua— tenía este efecto beneficioso.33

Si tienes problemas de peso, ésta es la
afirmación que debes usar:
Estoy en paz con mis propios sentimientos.
Me siento segura donde estoy ahora.
Creo mi propia seguridad. Me amo y me gusto.

Mejorar la hidratación. El caldo de hue­sos, especialmente el que está combinado con verduras, aporta electrolitos (minerales) y carbo­hidratos (vegetales) a la dieta. Los estudios han demostrado que beber caldo de verduras puede rehidratar más que si sólo se bebe agua, y esto se debe a los electrolitos.34

Si tienes problemas de hidratación,
usa esta afirmación:
Me amo y me aprecio. Es seguro para mí cuidar
de mí misma. En mi vida siempre está obrando
la acción Divina correcta. De cada experiencia
sólo surgen cosas buenas. Crecer es seguro. Estoy
dispuesta a librarme de mi pasado con alegría.
Es seguro para mí dejar ir. Ahora soy libre.

Restaurar la resistencia cardiorrespira­toria gracias a la rehidratación y a los electro­litos. Otros estudios han demostrado que los líquidos con carbohidratos y electrolitos, como el caldo de huesos elaborado a fuego lento con ver­duras, supera al agua sola cuando se trata de res­taurar la resistencia cardiorrespiratoria que se ha perdido debido a la deshidratación y a la pérdida de electrolitos.35

Si tienes algún problema de fatiga
o de resistencia cardiorrespiratoria,
ésta es la afirmación que has de usar:
Me entusiasma la vida y estoy llena de energía y
entusiasmo.

Formación de masa muscular. Los ami­noácidos que contiene el caldo de huesos pueden ayudar a estimular la síntesis de proteína muscu­lar. La síntesis de proteína muscular es esencial para el crecimiento, la reparación y el manteni­miento constante del grupo de músculos esquelé­ticos. En un estudio con pacientes sanas y con pacientes que padecían cáncer de ovarios, los investigadores descubrieron que ingerir aminoáci­dos ayudaba a estimular la síntesis de proteína muscular y a reducir la inflamación, tanto en las pacientes sanas como en las participantes que estaban sometidas a la terapia contra el cáncer.36

Si tienes algún problema muscular
(lesiones por sobreesfuerzo,
tono muscular, desgaste muscular,
calambres, inflamación y otros
trastornos), ésta es la afirmación
que has de usar:
Al elegir pensamientos amorosos y felices,
creo un mundo amoroso y feliz.
Estoy a salvo y soy libre.

Mejorar el estado de ánimo. Tu dieta influye en tus bacterias intestinales y éstas, a su vez, influyen en tu cerebro. Según los neurocientífi­cos, las bacterias intestinales se están comuni­cando constantemente con el cerebro. El conjunto de bacterias intestinales, denominado «micro­bioma», influye en las conexiones cerebrales desde nuestra infancia hasta la adultez, junto con los estados de ánimo, la memoria, la capacidad de aprendizaje y nuestra capacidad para soportar el estrés. Cuando el microbioma intestinal está sano, envía señales de felicidad al cerebro; cuando no lo está, envía señales de ansiedad. Esta señalización ha incitado a los neurocientíficos a investigar cómo tratar la flora intestinal para tratar los estados de ánimo y los trastornos relacionados con el estrés, como la depresión.37

Si estás experimentando trastornos
del estado de ánimo, ésta es
la afirmación que has de usar:
Me amo y me gusto; y confío en el proceso
de la vida. Estoy a salvo.

Si eres atleta y quieres tener más energía, estás intentando adelgazar o encontrarte mejor —o si eres un cocinero gourmet que disfruta de la maravillosa experiencia de los alimentos delicio­sos—, el caldo de huesos tiene algo que ofrecerte.
Durante décadas los fabricantes de alimentos han intentado venderte Gatorade, bebidas energé­ticas, fármacos sin receta, antibióticos, pócimas para adelgazar y pastillas para darte energía. Pues bien, hay algo que puedes tomar para mejorar tu salud y tu rendimiento atlético, pero no es nada de lo que he mencionado, sino ¡caldo de huesos!

INTESTINO Y BARRERA HEMATOENCEFÁLICA PERMEABLES

Hipócrates, el padre de la medicina occidental, dijo: «Toda enfermedad empieza en el intestino». Sin embargo, sólo ahora empieza a ser más habitual revisar el intestino como posible causa u opción de tratamiento para tratar enfermedades crónicas. Por eso no es de extrañar que el 70 o el 80 % del sistema inmunitario se encuentre en esta zona.
Por desgracia, trastornos como el intestino permeable van en aumento. En un intestino sano, su pared actúa como filtro, dejando pasar el agua y los nutrientes que necesita el cuerpo y desechando las sustancias perjudiciales. Sin embargo, las malas dietas, los medicamentos y la proliferación bacteriana o fúngica pueden dañar las paredes intestinales, causando el síndrome del intestino permeable. Los síntomas son variados, pero pue­den incluir sensibilidades alimentarias, alergias,receta de caldo de verduras, para aquellas personas hipersensibles que necesitan empezar a reponer minerales y antioxidantes.
Esto es lo que tienes que hacer si padeces una enfermedad crónica (incluida la epilepsia o trastornos del estado de ánimo) o si no te sienta demasiado bien el caldo de huesos:
—Cambia al caldo de carne. El caldo de carne es una forma más suave de empezar porque está menos concentrado y tiene menos glutamatos que el caldo de huesos. Se hace casi de la misma manera que el caldo de huesos, sólo que utilizas algo más de carne (en vez de sólo huesos) y la dejas hervir a fuego lento de 11/2 a 3 horas. Consume la carne del caldo hasta que desaparezcan tus síntomas y luego pasa al caldo de huesos, que ha de hervir a fuego lento durante mucho más tiempo y es más concentrado.
—Asegúrate de retirar la grasa del caldo. Si te cuesta digerir la grasa, es importante que la retires con una espumadera mientras hierve el caldo o que la quites una vez que se ha solidificado en la superficie tras haberse enfriado el caldo (para más informacion véase el capítulo 2). No es que la grasa no se pueda consumir, es sólo que algunas personas con problemas digestivos pueden tener síntomas después de consumirla.
—Ayuda a tu cuerpo. Si notas síntomas desagradables después de tomar caldo de huesos, bebe mucha agua y date un baño, échale tus aceites esenciales favoritos o copos de magnesio (los de la marca Ancient Minerals son fantásticos
para relajar y calmar tu cuerpo y los puedes comprar por Internet en Amazon.com). Una infusión de menta piperita o de hinojo puede ser muy apropiada si no estás digiriendo bien la grasa del caldo. Ambas hierbas son digestivas, y el hinojo, concretamente, ayuda a aliviar los gases.
—Escribe un diario de alimentación durante un par de semanas. Puedes hacerlo en el móvil o llevar papel y lápiz e ir anotando lo que comes en cada comida, añadiendo esta información:

•    Cómo te sentías antes de comer.
•    Cómo te has sentido después de comer.
•    Cómo te has sentido al cabo de unas horas.
•    Cómo has dormido.
•    Cómo te has sentido al despertarte por la mañana.
Ten en cuenta que el cómo te has sentido incluye tus estados de ánimo (ansiedad, satisfacción, felicidad, depresión, agitación o muchos pensamientos), energía (bien equilibrada, cansada, enervada, energizada, etc.), síntomas físicos (dolor, temas articulares, trastornos del sueño, problemas respiratorios, hinchazón, gases, dolor digestivo, estreñimiento, diarrea o reflujo) y síntomas beneficiosos (encontrarse de maravilla, flexible, sin dolor, fuerte, ligera, etc.).
Al cabo de dos semanas empezarás a ver los patrones. Notarás que tu cuerpo empieza a comu-

Para ciertos trastornos de salud crónicos puede que te interese empezar con caldo de carne

Si no te sienta bien tomar caldo de huesos o padeces un trastorno de salud crónico que conlleva trastornos del estado de ánimo (como depresión, ansiedad, trastorno bipolar, etc.), puede que prefieras empezar con el caldo de carne.

Estas pautas se basan en las enseñanzas de la doctora en medicina Natasha Campbell-McBride, autora de El síndrome del intestino y la psicología: Tratamiento natural para autismo, dispraxia, TDA, dislexia, TDAR, depresión, esquizofrenia. Louise y Heather han estudiado con Natasha para entender sus principios a la hora de usar el caldo de carne y el caldo de huesos como parte de la dieta GAPS, que ha curado a miles de personas.

El caldo de carne es idéntico al de huesos, con estas peculiaridades:

  • Tiempo de cocción a fuego lento. El caldo de carne lo cueces a fuego lento sólo de 11/2 a 3 horas como máximo.
  • Ingredientes. Puedes usar un poco más de carne y menos huesos (opcional).
  • Concentración de glutamina. El caldo de carne es menos concentrado y tiene menos aminoácidos que el caldo de huesos, incluida la glutamina. Esto es importante si tienes una barrera hematoencefálica permeable. Cuando existe este problema de permeabilidad en la barrera hematoencefálica, los glutamatos pueden crear un trastorno en el cuerpo porque no hay suficiente GABA, el neurotransmisor relajante de nuestro organismo (considera el GABA como el Valium de la naturaleza).

Te recomendamos que tomes caldo de carne hasta que tus síntomas empiecen a desaparecer; luego, prueba con el caldo de huesos y observa cómo te sientes. Esto puede suponer tomar caldo de carne de treinta a noventa días. No obstante, cada caso es diferente y puede que necesites más tiempo para empezar a tomar el caldo de huesos. Puede ser una buena idea acudir a un nutricionista para que te guíe.

Caldo de verduras. También incluimos una receta de caldo de verduras para las personas que tienen reservas respecto al caldo de carne y prefieren empezar por algo muy simple antes de seguir avanzando. Éste no te aportará el colágeno, los aminoácidos y los minerales de los huesos, pero sí te aportará las vitaminas y minerales biodisponibles de las verduras para ayudarte en tu viaje curativo. Una buena opción es utilizar las verduras que favorecen el colágeno (que he mencionado antes en este capítulo) para hacer tu caldo. Después de tomar caldo de verduras de treinta a noventa días, es posible que puedas pasar al caldo de carne y beneficiarte del colágeno añadido.

Ponte en manos de un profesional del intestino competente. Si estás bajo la supervisión de un profesional que entiende tu salud intestinal, y no te sienta bien el caldo de huesos, aquí tienes algunas cosas que puedes preguntarle:

  • Intolerancia a la histamina.
  • Oxalates.
  • Glutamatos.

Si vas a un profesional de la genética para revi­sar tu metilación o nutrigenómica (un enfoque nutri­cional que contempla cómo afectan los alimentos a la expresión de tus genes), puedes pedirle que revise estas variantes genéticas (a las que se hace referencia como «polimorfismos nucleótidos úni­cos» o «SNP» [por sus siglas en inglés]):

  • MTHFR     • GAD
  • COMT     • CBS

Aunque hablar de cada una de estas variantes genéticas no forma parte del objetivo de esta obra, hemos observado un patrón entre las personas que padecen estas afecciones y que necesitan empezar con el caldo de carne hasta que desaparezcan los síntomas. Un profesional experto en la materia puede ayudarte a resolver tus síntomas para que podáis descubrir la causa que los origina. (Encontra­rás algunos profesionales que trabajan por teléfono y que son especialistas en nutrición y nutrigenómica en el apartado de «Proveedores» de este libro.)

Aquí tienes algunas afirmaciones
para ayudarte con tu digestión:
Digiero y asimilo todas las experiencias nuevas con
paz y alegría. Me siento segura siendo yo misma.
Soy maravillosa tal como soy. Confío en el proceso
de la vida. Estoy a salvo. Tengo tiempo y espacio
para todo lo que he de hacer. Estoy en paz. Me doy
permiso para ser todo lo que puedo ser y me
merezco lo mejor en la vida. Me amo y me aprecio
a mí misma y a los demás.

AL EMPEZAR TU VIAJE HACIA EL CALDO DE HUESOS CURATIVO...

En general, tanto si tomas caldo de huesos como de carne, es una hermosa forma de sanar tu digestión y nutrir tu cuerpo. Esta afirmación es la que puedes repetir al inicio de tu viaje:

En la infinitud de la vida donde me encuentro,
todo es perfecto, íntegro y completo. Creo en un
Poder muy superior a mí que fluye en cada
instante todos los días. Me abro a mi sabiduría
interior, consciente de que sólo existe Una
Inteligencia en este Universo. De esta Inteligencia
Única surgen todas las respuestas, todas las
soluciones, todas las curaciones y todas las
creaciones nuevas. Confío en este Poder y en esta
Inteligencia, consciente de que todo lo que tenga
que saber me será revelado y que todo lo que
necesite vendrá a mí en el momento, el espacio y
la secuencia adecuados Todo está bien en mi
mundo.

Te invito a degustar tu caldo de manera cons­ciente, a que repitas tus afirmaciones, a que sientas la conexión entre tú y el resto de las cosas y a que lleves tu nutrición a un nivel superior.
Imagina que tienes tanto amor en tu corazón que puedes sanar a todo el planeta. Cada vez que preparas tu caldo ves este amor que llena tu cora­zón, expandiéndose por todo tu cuerpo y proyec­tándose hacia el caldo. Siente que el caldo recibe tu amor y tu energía curativa. Sé consciente de que, cuando consumes este caldo o lo cocinas, estás recibiendo amor nutritivo. Mientras te tomas el caldo caliente, siente que su calor empieza a brillar en el centro de tu corazón, siente su suavidad, su dulzura. Deja que este sentimiento empiece a cam­biar tu forma de pensar y de hablar sobre ti. Sé consciente de que cuando compartes tu caldo con otras personas, estás compartiendo la energía del amor.

 

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