Mueve tu ADN, por Katie Bowman. Editorial Sirio

Mueve tu ADN

Referencia: 9788417030452
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Recuperar la salud con el movimiento natural

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¿Sabías que el sendentarismo que impera nuestro modo de vida actual es la máxima amenaza de nuestra salud? Katy Bowman, autora bestseller del New York Times, identifica multitud de enfermedades y dolencias relacionadas con nuestra antinatural falta de movimiento. Mueve tu ADN es un libro apasionante, escrito de forma muy personal y divertida que, entre otras cosas, explica las claves científicas de nuestra necesidad de movimiento natural, incluso a nivel celular. Se adentra en las diferencias de los movimientos típicos de nuestra especie como cazador-recolector y los de nuestro modelo de vida actual. Además muestra los problemas de utilizar el ejercicio deportivo como única fuente de movimiento.

Katie Bowman

es experta en Biome­cánica y, gracias a sus conocimientos técnicos, enseña a miles de personas la importancia del movimiento en su cuerpo.
Tiene la capacidad de combinar el enfoque científico con una forma de expresarse franca y directa, ofrecien­do soluciones sensatas, lo que le ha hecho ganar miles de seguidores.
Sus libros Movement Matters —todo un éxito de ventas—, Simple Steps to Foot Pain Relief, Diastasis Recti, Adiós a la silla (Sirio 2018), Whole Body Barefoot, Alignment Matters y Every Woman's Guide to Foot Pain Relief han sido aclamados por la crítica y traducidos a numerosos idiomas.

Índice

Agradecimientos      11
Nota a la presente edición      15
Prólogo      17
Introducción      21

PIENSA      27

  • El movimiento nutritivo y las enfermedades asociadas al cautiverio       29
  • El movimiento, las cargas y el ADN      57
  • La diferencia entre ejercicio y movimiento      81
  • El corazón de la cuestión: por qué a fin de cuentas pudiera
  • ser que no necesitásemos hacer cardio      97

MUÉVETE      123

  • Una buena transición      125
  • Los pies, la postura sedente y la bipedestación      147
  • De tener manos de ratón a tener brazos de mono      175
  • Es difícil descansar en un zoológico      205
  • Caminar: aspectos específicos      239
  • No tienes la pelvis de tus tataratatara-tataratataratatarabuelos      269
  • Epílogo      305

MUÉVETE MÁS AÚN      313

  • Comprobaciones en la alineación      315
  • Series de ejercicios      319
  • Caminar      335
  • Glosario de ejercicios      339
  • Equipamiento para los ejercicios y fuentes adicionales de información      363
  • Recursos y Lecturas adicionales      371

Índice temático      383
Sobre la autora      389

Nota a la presente edición

 

Una de las cosas que más me intrigan y me llaman la atención sobre el movimiento es la ciencia que se dedica a su estudio. Este fue el motivo principal por el que escribí Mueve tu ADN en un primer momento: quería establecer definiciones y variables más com­pletas y precisas con las que poder concebir el movimiento y hablar de él. Al principio, me imaginaba Mueve tu ADN más bien como un libro científico de ejercicios más que simplemente como un libro de ejercicios. Sin embargo, con más de setenta ejercicios y ajustes de alineación salpica­dos aquí y allá por toda la obra, no cabe duda de que la primera edición podía considerarse también como un libro de ejercicios.
Dado que una de las ideas principales de Mueve tu ADN es «haz menos ejercicio y muévete más», las prácticas que proponía en la pri­mera edición no se presentaban en forma de rutinas por seguir, sino como movimientos que poder añadir a la vida diaria. Sin embargo, muchos lectores me escribieron para pedirme un programa de ejer­cicios más exhaustivo —pues ahora que ya estaban motivados para moverse más, echaban en falta algunas rutinas que poder usar de in­mediato—, así es que me decidí a publicar una nueva edición con el objetivo de desarrollar con mayor detenimiento la parte práctica. Por ello, esta edición incluye nuevas fotografías que contribuyen a clarifi­car las instrucciones; un glosario de ejercicios ordenado, claro y con­ciso, y tres series de ejercicios que puedes emplear en tu «tiempo de entrenamiento».
También he aprovechado la oportunidad que brinda publicar una nueva edición para añadir algunos descubrimientos relevantes recien­tes en el campo de la mecanotransducción, así como investigaciones referentes a las ciencias de la actividad física y del deporte.

Prólogo

En 2013 fui reconocido por la Guinness World Records como la primera persona de la historia en circunnavegar el planeta utilizando medios de tracción humana —una forma muy elegante de decir que recorrí grandes masas de tierra a pie, en bicicleta y con pa­tines en línea y que atravesé ríos, mares y océanos nadando, en kayak y en bote de remos—. Fue un viaje de 74.843 km que tardé trece años en completar. Un viaje que no solo definió mi identidad, sino que también me moldeó mucho más de lo que pudiera haber pensado ini­cialmente —tal y como descubrí después gracias a la única y particular visión de Katy—.
Hubo algo que aprendí rápidamente en cuanto comencé a ale­jarme pedaleando del meridiano de Greenwich hace ya tantos años, y es que no existen dos ambientes idénticos en la faz de la Tierra; cada promontorio, cada carretera, cada montaña y cada minuto que pasé cruzando la «misma» franja de desierto constituía para mí una expe­riencia totalmente nueva, tanto a nivel físico como a nivel mental.
Aunque ciertamente hubo muchas ocasiones en las que los obs­táculos físicos parecían insuperables —el ataque de un cocodrilo, dos
piernas rotas, malaria, mal de altura, septicemia y muchos otros pro­blemas—, en última instancia fue la resistencia mental lo que hizo posible que cruzase la línea de meta. Para poder liberar mi cuerpo, físicamente, de la sociedad —de las normas, las suposiciones y las ex­pectativas— fue necesario que de forma paralela se produjese también una liberación en mi mente.
Por aquel entonces no tenía experiencia alguna en esto de ser un «aventurero»; dirigía un negocio de limpieza de cristales. Antes de comenzar el viaje no realicé ningún tipo de entrenamiento, no tenía ninguna experiencia en el mar, jamás había sujetado con mis manos una pala de kayak ni me había puesto unos patines en los pies. Simplemente tomé la decisión de dar este salto de fe y dejar que mi organismo se adaptase a dicha decisión mental. Nuestro cuerpo puede realizar hazañas increíbles cuando la mente está dispuesta a cooperar.
Mi expedición fue considerada como un logro físico épico, razón por la cual muchas veces mis lectores no podían verse reflejados en mí tanto como les gustaría; pensaban que debía de poseer una fuer­za física y mental excepcional, pero os aseguro que nada podría estar más lejos de la realidad. Yo no soy en absoluto diferente a los demás.
En cierta ocasión, mientras remaba en mi Moksha —mi pequeña embarcación—, tuve una profunda experiencia de algo que tan solo puedo describir como un samadhi.* Fue algo que me impactó mucho, pues hizo que no me quedase ni el más mínimo rastro de duda de que todos somos uno. No estamos separados de los demás seres hu­manos, de los animales ni de la naturaleza. Nuestra interconexión es absolutamente innegable. Con el paso de los años he ido conociendo a gente proveniente de muy distintos ámbitos y condiciones sociales, cada uno haciendo frente a sus propios retos físicos y mentales, y he constatado que, independientemente de que seamos budistas o bau­tistas, africanos o americanos, de que trabajemos como sepultureros
o como dentistas, a pesar de la fatiga, de los traumas o de la pérdida de esperanza —y, a veces, de la total desesperación—, todos estamos ha­ciendo lo mejor que podemos para adaptarnos a lo que sea que la vida ponga en nuestro camino, y después procuramos despertar y volver a recorrer la misma senda.
Para mí, abandonar las «comodidades» de la sociedad moderna de hoy en día y adaptarme a un modo de vida mucho más rudimen­tario —que por lo general giraba en torno a la supervivencia— resultó en realidad mucho más sencillo que estos últimos años que he pasado escribiendo mi libro. Ahora es muy frecuente que permanezca «apar­cado» delante de la pantalla del ordenador durante muchas horas se­guidas. Ahora ya no vivo del mismo modo que lo hicieron nuestros ancestros, directamente bajo el sol y la luna, sintiendo esa conexión primaria con la naturaleza que sin duda mejora nuestra calidad de vida, sino que mi existencia se desarrolla bajo luces artificiales y está envuelta por ese estrés constante al que tristemente ya todos nos he­mos acostumbrado y que viene provocado por un aluvión constante de tecnología, de reuniones, de comidas a la carrera, de contamina­ción y tráfico —todo ello con la incesante cacofonía de ruido mental y ambiental que lo acompaña—.
Krishnamurti solía decir que «no es síntoma de buena salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma». Yo, para em­pezar, tengo la intención de seguir las enseñanzas de Katy —sin duda otra persona muy sabia— y de invitarte a que te embarques conmigo en este nuevo viaje para empezar a cambiar nuestra mentalidad y poner nuestro ADN en movimiento.

JASON LEWIS, 2014

 

Sirio
9788417030452

Ficha técnica

Autor/es:
Katie Bowman
Editorial
Sirio
Páginas
392
Encuadernación
Rústica con solapas (tapa blanda)
Ilustraciones
Blanco y negro
Fotografías
Blanco y negro
Prólogo
JASON LEWIS
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